Tuesday, June 7, 2011

Así comienza / Madame Bovary


Gustave Flaubert
MADAME BOVARY

Nous étions à l’étude, quand le Proviseur entra, suivi d’un nouveau  habillé en bourgeois et d’un garçon de classe qui portait un grand pupitre. Ceux qui dormaient se réveillèrent, et chacun se leva, comme surpris dans son travail.
Le Proviseur nous fit signe de nous rasseoir ; puis, se tournant vers le maître d’études :
—Monsieur Roger, lui dit-il à demi-voix, voici un élève que je vous recommande, il entre en cinquième. Si son travail et sa conduite sont méritoires, il passera dans les grands, où l’appelle son âge.
Resté dans l’angle, derrière la porte, si bien qu’on l’apercevait à peine, le nouveau était un gars de la campagne, d’une quinzaine d’années environ, et plus haut de taille qu’aucun de nous tous. Il avait les cheveux coupés droit sur le front, comme un chantre de village, l’air raisonnable et fort embarrassé. Quoiqu’il ne fût pas large des épaules, son habit-veste de drap vert à boutons noirs devait le gêner aux entournures et laissait voir, par la fente des parements, des poignets rouges habitués à être nus. Ses jambes, en bas bleus, sortaient d’un pantalon jaunâtre très tiré par les bretelles. Il était chaussé de souliers forts, mal cirés, garnis de clous.
On commença la récitation des leçons. Il les écouta de toutes ses oreilles, attentif comme au sermon, n’osant même croiser les cuisses, ni s’appuyer sur le coude, et, à deux heures, quand la cloche sonna, le maître d’études fut obligé de l’avertir, pour qu’il se mît avec nous dans les rangs.    

Paris, Garnier-Flammarion, 1966.

Gustave Flaubiert
Gustave Flaubert
MADAME BOVARY
Traducción de Julio C. Acerete

Nos encontrábamos en clase cuando entró el director. Le seguían un nuevo alumno con traje dominguero y un bedel cargando con un gran pupitre. Los que dormitaban se despertaron, incorporándose y simulando haber sido sorprendidos en sus tareas escolares.
El director hizo una señal para que nos sentáramos. Y dirigiéndose al maestro, le dijo en voz baja:
—Señor Roger, le recomiendo a este alumno. Debe comenzar en la quinta clase, pero si su aplicación y su conducta son meritorias, pasará en segunda con los mayores, tal como corresponde a su edad.
El recién llegado permaneció quieto en un rincón, de tal forma, que apenas si podíamos verle. Era un chico de aspecto algo rústico, que parecía tener unos quince años, y que nos sobrepasaba en estatura a todos. Su aire era tímido y como pensativo, mientras que su cabeza, rapada a punta de tijera, parecía la de un sochantre de aldea. Aunque no era muy ancho de espaldas, su chaqueta verde con botones negros parecía molestarle en las sisas de las mangas, por cuyos extremos inferiores aparecían unas manos coloradas, acostumbradas sin duda al contacto con la naturaleza. Sus piernas, envueltas en unas medias azules y unos pantalones amarillentos, rígidamente sujetos por lo tirantes, acababan en unos gruesos zapatos, no demasiado limpios y claveteados.
El maestro dio comienzo a las lecciones. Y el nuevo alumno le siguió atentamente, como si escuchara un sermón, no atreviéndose a cruzar las piernas, ni a apoyarse sobre la mesa. A las dos, al sonar la campana que marcaba el final de la clase, el maestro se vio obligado a ordenarle que se incorporase a la fila con los demás.

Barcelona, Editorial Bruguera, 1967.


MADAME BOVARY
by Gustave Flaubert

Translated by Eleanor Marx-Aveling

We were in class when the head master came in, followed by a “new fellow,” not wearing the school uniform, and a school servant carrying a large desk. Those who had been asleep woke up, and everyone rose as if just surprised at his work.
The head master made a sign to us to sit down. Then, turning to the class master, he said to him in a low voice:
“Monsieur Roger, here is a pupil whom I recommend to your care; he’ll be in the second. If his work and conduct are satisfactory, he will go into one of the upper classes, as becomes his age.”
The “new fellow,” standing in the corner behind the door so that he could hardly be seen, was a country lad of about fifteen, and taller than any of us. His hair was cut square on his forehead like a village chorister’s; he looked sensible, but very ill at ease. Although he was not broad-shouldered, his short school jacket of green cloth with blank buttons must have been tight about the armholes, and showed at the opening of the cuffs red wrists accustomed to being bare. His legs, in blue stockings, looked out from beneath yellow trousers, drawn tight by braces. He wore stout, ill-cleaned, hob-nailed boots.
We began repeating the lesson. He listened with all his ears, as attentive as if at a sermon, not daring even to cross his legs or lean on his elbow; and when at two o’clock the bell rang, the master was obliged to tell him to fall into line with the rest of us.

London, J.M. Dent & Sons Ltd, 1957.

Monday, June 6, 2011

Julio Cortázar / Toco tu boca






Boca de Lilí París




Julio Cortázar

BIOGRAFÍA



RAYUELA


7





Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.


Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el olor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.





Julio Cortázar


Rayuela


Buenos Aires, Sudamericana, 1963















Música: Thomas Newman


Texto y voz: Julio Cortázar












Saturday, June 4, 2011

Susan Sontag / Diarios


Susan Sontag, 1960
Fotografía de Paul Popper

Susan Sontag
DIARIOS


12/8/56
(...)
En el matrimonio, cada deseo se convierte en una decisión

18/11/56
Un Proyecto- Notas sobre el matrimonio
El matrimonio se funda en el principio de inercia.
Proximidad con falta de afecto.
El matrimonio es todo comportamiento privado -no público.
La pared de cristal que separa una pareja de la otra. 
La amistad en el matrimonio. La suave piel del otro. (...)



3/01/57
Ideas para relatos-
Un célebre judío emigrado -erudito/teólogo, a la sazón "caballero" de Harvard. Recibe un premio en Alemania. Va a negociar en nombre de Harvard a la biblioteca de un viejo judío -un empresario dueño de una célebre colección de autógrafos: había hecho una pequeña donación al Museo Kaiser Wilhelm justo antes de la guerra. Cuando llegó 1939 los nazis pusieron la colección en sótanos + precintos en la puerta, pero se le permitió al individuo permanecer en la casa. En 1944 llegaron los bombarderos ingleses y estadounidenses, + destruyeron la mayoría de las casas en la zona, pero esta casa sigue en pie.

Encuadrar el relato

Contado en estilo abstracto -con tan pocos hechos como sea posible

Modelo: Kafka

5/1/57
(...)
Notas sobre el matrimonio

¿Para ser presentado a mis bisnietos, en mis bodas de oro? "Bisabuela, tú tenías sentimientos?" "Sí. Era una enfermedad que contraje en mi adolescencia, pero la superé". 

(...) 
De ahora en adelante voy a escribir cada maldita cosa que se me pase por la cabeza.
(...)
Tengo diarrea de la boca y estreñimiento de la máquina de escribir.

No me importa si es pésimo. La única manera de aprender a escribir es escribiendo. La excusa de que lo que se está contemplando no es lo suficientemente bueno.

Susan Sontag
Fotografía de Jesse Fernández

2/1/58
Pobre eguito, ¿cómo te sientes hoy? No muy bien, me temo -algo magullado, adolorido, traumatizado. Oleadas ardientes de vergüenza, y todo aquello. Nunca me ilusioné con que ella estuviera enamorada de mí, pero sí supuse que yo le gustaba. 

6/1/58
Harriet vuelve; se reanudan los juegos del sexo, el amor, la amistad, las bromas, la melancolía. Me habla de un tiempo lujurioso, espléndido en Dublín. ¡Dios, es hermosa! Y es difícil estar con ella, incluso en el ámbito de su propio doblez. Egoísta, nerviosa, burlona, aburrida de mí, aburrida de París, aburrida de sí misma.


15/4/58
Después de dos semanas en España (Madrid, Sevilla, Cádiz, Tánger) estoy de vuelta en París… ¿Por qué no llevé conmigo este diario? Porque sabía que Harriet llevaría el suyo, y me pareció muy grotesca la imagen de las 2 compartiendo alguna habitación de hotel mientras escribíamos la una frente a la otra -elaborando nuestras identidades privadas, pintando nuestros infiernos privados.

(...)
...La corrida de Sevilla, el modo en que se me revolvieron las tripas cuando el primer toro cayó en la arena. El martes en Madrid, el modo en que las pinturas de El Bosco y la música flamenca bulleron toda la noche en mi cabeza
… los cascos de estilo nazi de los soldados que marchaban en algunas de las procesiones sevillanas. (...)

(...) Cádiz fue la ciudad más hermosa que vi en España -el centro muy aseado y moderno y con una hermosa y triste quietud de pobreza a lo largo del rompeolas. Una ciudad de atractivas pero modestas plazas, muchas estrechas calles peatonales, niños y marineros, y el mar, y el sol.



4/7/58
¿Qué diferencia puede haber entre la situación de una persona cuerda mientras el resto del mundo estaba loco, y la de una persona loca mientras todos los demás están cuerdos?

Ninguna.

Su situación es la misma. La locura y la cordura son iguales, aisladas.
(...)

19/11/59
La llegada del orgasmo ha cambiado mi vida. Estoy liberada, pero no hay que decirlo así. Más importante: me ha cerrado, ha cancelado posibilidades, ha logrado que las opciones sean claras y definidas. Ya no soy ilimitada, es decir, nada.

15/9/62
La sexualidad femenina: dos tipos, la que responde + la que inicia. Todo sexo es a la vez activo (con la dinamo dentro de una misma) + pasivo (la entrega).

El miedo a lo que la gente piense -no el temperamento natural- causa que la mayoría de las mujeres sean dependientes de ser deseadas antes de desear.
(...)

3/12/61
El miedo a la vejez surge del reconocimiento de que no se está viviendo ahora la vida que se quisiera. Equivale en un sentido a vilipendiar el presente.




Susan Sontag / La fotografía

Susan Sontag y su hijo David, 1965
Fotografía de Diane Arbus

LA FOTOGRAFÍA
Breve Suma

1. La fotografía es, antes que nada, una manera de mirar. No es la mirada misma.
2. Es la manera ineludiblemente “moderna” de mirar: predispuesta en favor de los proyectos de descubrimiento e innovación.
3. Esta manera de mirar, que tiene ya una dilatada historia, conforma lo que buscamos y estamos habituados a notar en las fotografías.

4. La manera de mirar moderna es ver fragmentos. Se tiene la impresión de que la realidad es en esencia ilimitada y el conocimiento no tiene fin. De ello se sigue que todos los límites, todas las ideas unificadoras han de ser engañosas, demagógicas; en el mejor de los casos, provisionales; casi siempre, y a la larga, falsas. Mirar la realidad a la luz de determinadas ideas unificadoras tiene la ventaja innegable de dar contorno y forma a nuestras vivencias. Pero también —así nos instruye la manera de mirar moderna— niega la diversidad y la complejidad infinitas de lo real. Por lo tanto reprime nuestra energía, nuestro derecho, en efecto, a refundar lo que deseamos refundar: nuestra sociedad o nosotros mismos. Lo que libera, se nos dice, es notar cada vez más cosas.

5. En una sociedad moderna las imágenes realizadas por las cámaras son la entrada principal a realidades de las que no tenemos vivencia directa. Y se espera que recibamos y registremos una cantidad ilimitada de imágenes acerca de lo que no vivimos directamente. La cámara define lo que permitimos que sea “real”; y sin cesar ensancha los límites de lo real. Se admira a los fotógrafos sobre todo si revelan verdades ocultas de sí mismos o conflictos sociales no cubiertos del todo en sociedades próximas y distantes de donde vive el espectador.

6. En la manera de conocer moderna, debe haber imágenes para que algo se convierta en “real”. Las fotografías identifican acontecimientos. Las fotografías les confieren importancia a los acontecimientos y los vuelven memorables. Para que una guerra, una atrocidad, una epidemia o un denominado desastre natural sean tema de interés más amplio, han de llegar a la gente por medio de los diversos sistemas (de la televisión e internet a los periódicos y revistas) que difunden las imágenes fotográficas entre millones de personas.

7. En la manera de mirar moderna, la realidad es sobre todo apariencia, la cual resulta siempre cambiante. Una fotografía registra lo aparente. El registro de la fotografía es el registro del cambio, de la destrucción del pasado. Puesto que somos modernos (y si tenemos la costumbre de ver fotografías somos, por definición, modernos), sabemos que las identidades son construcciones. La única realidad irrefutable —y nuestro mejor indicio de identidad— es cómo aparece la gente.

8. Una fotografía es un fragmento: un vislumbre. Acopiamos vislumbres, fragmentos. Todos almacenamos mentalmente cientos de imágenes fotográficas, dispuestas para la recuperación instantánea. Todas las fotografías aspiran a la condición de ser memorables; es decir, inolvidables.

9. Según la perspectiva que nos define como modernos, hay un número infinito de detalles. Las fotografías son detalles. Por lo tanto, las fotografías se parecen a la vida. Ser moderno es vivir hechizado por la salvaje autonomía del detalle.

10. Conocer es, sobre todo, reconocer. El reconocimiento es la modalidad del conocimiento que ahora se identifica con el arte. Las fotografías de las crueldades e injusticias terribles que afligen a la mayoría de las personas en el mundo parecen decirnos —a nosotros, que somos privilegiados y estamos más o menos a salvo— que deberíamos sublevarnos, que deberíamos desear que algo se hiciera para evitar esos horrores. Hay, además, otras fotografías que parecen reclamar un tipo de atención distinto. Para este conjunto de obras en curso, la fotografía no es una suerte de agitación social o moral, cuya meta sea incitar a que sintamos algo y actuemos, sino una empresa de notación. Observamos, tomamos nota, reconocemos. Ésta es una manera más fría de mirar. La manera de mirar es lo que identificamos como arte.

11. La obra de los mejores fotógrafos comprometidos socialmente es a menudo condenada si se parece demasiado al arte. Y a la fotografía tenida por arte se le puede condenar de modo paralelo: marchita la emoción que nos llevaría a preocuparnos. Nos muestra acontecimientos y circunstancias que acaso deploremos y nos pide que mantengamos distancia. Nos puede mostrar algo en verdad horripilante y ser una prueba de lo que es capaz de tolerar nuestra mirada y que se supone que debemos aceptar. O a menudo simplemente nos invita —y esto es cierto en casi toda la fotografía contemporánea más brillante— a fijar la vista en la banalidad. Fijar la vista en la banalidad y también paladearla, recurriendo precisamente a los mismos hábitos de la ironía que se afirman mediante la surrealista yuxtaposición de consabidas fotografías en las exposiciones y libros más refinados.

12. La fotografía —insuperable modalidad del viaje, del turismo— es el principal medio moderno de ampliación del mundo. En cuanto rama del arte, la empresa fotográfica que hace más amplio el mundo tiende a especializarse en temas al parecer provocadores, transgresores. La fotografía puede estar diciéndonos: esto también existe. Y eso. Y aquello. (Y todo es “humano”.) Pero ¿qué hemos de hacer con este conocimiento, si acaso es un conocimiento, digamos, del ser, de la anormalidad, de mundos marginados, clandestinos?

13. Llámese conocimiento, llámese reconocimiento; de algo podemos estar seguros acerca de esta modalidad, singularmente moderna, de toda vivencia: la mirada, y el acopio de los fragmentos de la mirada, nunca pueden completarse.

14. No hay fotografía definitiva.

Friday, June 3, 2011

Bebe / Siempre me quedará


Zena Holloway

                 Bebe
SIEMPRE ME QUEDARÁ


Cómo decir que me parte en mil
las esquinitas de mis huesos
que han caído los esquemas de mi vida
ahora que todo era perfecto
Y algo más que eso
me sorbiste el seso
y me desciende el peso
de este cuerpecito mío
que se ha convertío en río
de este cuerpecito mío
que se ha convertío en río
Me cuesta abrir los ojos
y lo hago poco a poco
no sea que aún te encuentre cerca
Me guardo tu recuerdo
como el mejor secreto
qué dulce fue tenerte dentro
Hay un trozo de luz
en esta oscuridad
para prestarme calma
El tiempo todo calma
la tempestad y la calma
El tiempo todo calma
la tempestad y la calma
Siempre me quedará
la voz suave del mar
volver a respirar
la lluvia que caerá sobre este cuerpo y mojará
la flor que crece en mí
y volveré a reír
y cada día un instante volveré a pensar en ti
La voz suave del mar
volver a respirar
la lluvia que caerá sobre este cuerpo y mojará
la flor que crece en mí
y volveré a reír
y cada día un instante volveré a pensar en ti
Cómo decir que me parte en mil
las esquinitas de mis huesos
que han caído los esquemas de mi vida
ahora que todo era perfecto
Y algo más que eso
me sorbiste el seso
y me desciende el peso
de este cuerpecito mío
que se ha convertío en río
de este cuerpecito mío
que se ha convertío en río
Siempre me quedará
la voz suave del mar
volver a respirar
la lluvia que caerá sobre este cuerpo y mojará
la flor que crece en mí
y volveré a reír
y cada día un instante volveré a pensar en ti
La voz suave del mar
volver a respirar
la lluvia que caerá sobre este cuerpo y mojará
la flor que crece en mí
y volveré a reír
y cada día un instante volveré a pensar en ti

Bebe / Siempre me quedará


Thursday, June 2, 2011

Bebe / Razones



Bebe
RAZONES

Te echo de menos, le digo al aire.
Te busco, te pienso, te siento y siento
que como tú no habrá nadie.
Y aquí te espero, con mi cajita de la vida,
cansada, a oscuras, con miedo
y este frio, nadie me lo quita.

Tengo razones para buscarte.
Tengo necesidad de verte, de oírte, de hablarte,
tengo razones para esperarte
porque no creo que haya en el mundo nadie mas a quien ame,
tengo razones, razones de sobra
para pedirle al viento que vuelvas
aunque sea como una sombra,
tengo razones para no quererte olvidar
porque el trocito de felicidad fuiste tú quien me lo dio a probar.

El aire huele a ti, mi casa se cae porque no estás aquí.
Mis sabanas, mi pelo, mi ropa te buscan a ti.
Mis pies son como de cartón
que voy arrastrando por cada rincón.
Mi cama se hace fría y gigante
y en ella me pierdo yo.
Mi casa se vuelve a caer.
Mis flores se mueren de pena
mis lagrimas son charquitos
que caen a mis pies.
Te mando besos de agua
Que hagan un hueco en tu calma,
te mando besos de agua
pa que bañen tu cuerpo y tu alma,
te mando besos de agua
para que curen tus heridas,
te mando besos de agua,
de esos con los que tanto te reías.




Bebe / Razones

Wednesday, June 1, 2011

Susan Sontag / Carta a Borges


Jorge Luis Borges
Fotografía de Sara Facio

 Susan Sontag
EL TIGRE ESTÁ EN LA BIBLIOTECA

12/06/96

Querido Borges:

Dado que siempre colocaron a su literatura bajo el signo de la eternidad, no parece demasiado extraño dirigirle una carta. (Borges, son diez años.) Si alguna vez un contemporáneo parecía destinado a la inmortalidad literaria, ese era usted. Usted era en gran medida el producto de su tiempo, de su cultura y, sin embargo, sabía cómo trascender su tiempo, su cultura, de un modo que resulta bastante mágico. Esto tenía algo que ver con la apertura y la generosidad de su atención. Era el menos egocéntrico, el más transparente de los escritores... así como el más artístico. También tenía algo que ver con una pureza natural de espíritu. Aunque vivió entre nosotros durante un tiempo bastante prolongado, perfeccionó las prácticas de fastidio e indiferencia que también lo convirtieron en un experto viajero mental hacia otras eras. Tenía un sentido del tiempo diferente al de los demás. Las ideas comunes de pasado, presente y futuro parecían banales bajo su mirada. A usted le gustaba decir que cada momento del tiempo contiene el pasado y el futuro, citando (según recuerdo) al poeta Browning, que escribió algo así como "el presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado". Eso, por supuesto, formaba parte de su modestia: su gusto por encontrar sus ideas en las ideas de otros escritores.
Esa modestia era parte de la seguridad de su presencia. Usted era un descubridor de nuevas alegrías. Un pesimismo tan profundo, tan sereno como el suyo no necesitaba ser indignante. Más bien, tenía que ser inventivo... y usted era, por sobre todo, inventivo. La serenidad y la trascendencia del ser que usted encontró son, para mí, ejemplares. Usted demostró de qué manera no es necesario ser infeliz, aunque uno pueda ser completamente perspicaz y esclarecido sobre lo terrible que es todo. En alguna parte usted dijo que un escritor -delicadamente agregó: todas las personas- debe pensar que cualquier cosa que le suceda es un recurso. (Estaba hablando de su ceguera.)
Usted fue un gran recurso para otros escritores. En 1982 -es decir, cuatro años antes de morir (Borges, son diez años)- dije en una entrevista: "Hoy no existe ningún otro escritor viviente que importe más a otros escritores que Borges. Muchos dirían que es el más grande escritor viviente... Muy pocos escritores de hoy no aprendieron de él o lo imitaron". Eso sigue siendo así. Todavía seguimos aprendiendo de usted. Todavía lo seguimos imitando. Usted le ofreció a la gente nuevas maneras de imaginar, al mismo tiempo que proclamaba, una y otra vez, nuestra deuda con el pasado, por sobre todo con la literatura. Usted dijo que le debemos a la literatura prácticamente todo lo que somos y lo que fuimos. Si los libros desaparecen, desaparecerá la historia y también los seres humanos. Estoy segura de que tiene razón. Los libros no son sólo la suma arbitraria de nuestros sueños y de nuestra memoria. También nos dan el modelo de la autotrascendencia. Algunos piensan que la lectura es sólo una manera de escapar: un escape del mundo diario "real" a uno imaginario, el mundo de los libros. Los libros son mucho más.
Lamento tener que decirle que la suerte del libro nunca estuvo en igual decadencia. Son cada vez más los que se zambullen en el gran proyecto contemporáneo de destruir las condiciones que hacen la lectura posible, de repudiar el libro y sus efectos. Ya no está uno tirado en la cama o sentado en un rincón tranquilo de una biblioteca, dando vuelta lentamente las páginas bajo la luz de una lámpara. Pronto, nos dicen, llamaremos en "pantallas-libros" cualquier "texto" a pedido, y se podrá cambiar su apariencia, formular preguntas, "interactuar" con ese texto. Cuando los libros se conviertan en "textos" con los que "interactuaremos" según los criterios de utilidad, la palabra escrita se habrá convertido simplemente en otro aspecto de nuestra realidad televisiva regida por la publicidad. Este es el glorioso futuro que se está creando -y que nos prometen- como algo más "democrático". Por supuesto, usted y yo sabemos, eso no significa nada menos que la muerte de la introspección... y del libro.
Por esos tiempos no habrá necesidad de una gran conflagración. Los bárbaros no tienen que quemar los libros. El tigre está en la biblioteca. Querido Borges, por favor entienda que no me da placer quejarme. Pero, ¿a quién podrían estar mejor dirigidas estas quejas sobre el destino de los libros -de la lectura en sí- que a usted? (Borges, son diez años.) Todo lo que quiero decir es que lo extrañamos. Yo lo extraño. Usted sigue marcando una diferencia. Estamos entrando en una era extraña, el siglo XXI. Pondrá a prueba el alma de maneras inéditas. Pero, le prometo, algunos de nosotros no vamos a abandonar la Gran Biblioteca. Y usted seguirá siendo nuestro modelo y nuestro héroe.