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Sunday, July 3, 2011

Alejandra Pizarnik / Diarios / París, 1963

Fotografía de Flor Garduño
 Alejandra Pizarnik
BIOGRAFÍA

PARÍS, 1963

2 de enero
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no eres.

9 de enero
El invierno da miedo. Miedo de que se vaya.
A fuerza de pensar y de sentir me convertí en una estatua. (Esto es poético pero es mentira.)
Pregunto si la poesía es tan trágica y terrible y temible como yo suelo decirlo. Después de todo, los pocos versos válidos que escribí se escribieron solos.

12 de enero
Soñé con el Polo Norte. Montañas de sal. Pájaros blancos sin ojos ni patas. Desierto de nieve con un armario de caoba oscuro en el centro. Los pájaros abrían y cerraban los cajones. Del último salta una niña del tamaño de mi mano. Lleva un sombrero lleno de plumas de varios colores: rojos, verdes y celestes. Después saca de su bolsillo un par de patines y se pierde en la lejanía.

13 de enero
Releo Crime et Châtiment. Estoy afiebrada y fatigada como si fuera yo quien cometió los crímenes de R. Me duelen los brazos como si hubieran bajado el hacha homicida. Y sufro de un sufrimiento ajeno pero misteriosamente mío. D. de atiene a los detalles con una pasión que me enferma. Escenas en las que todo parece culminar pero que sólo son el principio de otro momento de exaltación que a su vez prepara otro.
Las injurias de R. por su sombrero absurdo y peligroso.
¿Por qué no hay un olvido de un crimen? Es decir, ¿por qué no tiene qué haberlo? Esto depende de la moral suicida. De que se la padezca o no.

2 de febrero
En suma, se trata de un problema musical o de un temblor en ese lugar al que se refieren los demás cuando dicen “alma”.

Saturday, July 2, 2011

Alejandra Pizarnik / Diarios / París, 1962

Hoja elegante
Fotografía de Flor Garduño

Alejandra Pizarnik
BIOGRAFÍA
PARÍS, 1962
19 de julio
Ni luz un sombra. Una inocencia total.

22 de julio
Pequeños suicidios silenciosos. Extraño haber caído tan al fondo después de tantas precauciones. Se caminó toda la noche a tientas: no se lloró; no se gimió; ni siquiera se respiró todo lo que se necesitaba. Pero te descubrieron igual. Como si nada.

25 de julio
Esta creencia mía de que escribiendo veré una señal, algo con qué seguir. Nostalgia pura, en estado de pureza apremiante. El viento feroz, la cueva de arpías que me remite a mi llamada de cada día.

3 de agosto
Hablar yo ya no puedo. Esta condena a un único alimento mágico.

31 de julio
Alguien muere de sed y no bebe porque no le viene la idea de unir el acto de beber al sentimiento de la sed.

9 de agosto
Vértigos. Sensaciones de muerte inminente. ¿Culpa de B.? ¿Culpa de mi educación?
“La culpa está en la lila que no florece.”

7 de septiembre. St. Tropez
Esta voz aferrada a las consonantes. Este cuidar de que ninguna letra quede sin enunciar. Hablas literalmente. No obstante, se te comprende mal. Es como si la perfecta precisión de tu lenguaje revelara en cada palabra un caos que se vuelve más evidente en la medida en que te esfuerzas por ser comprendida.

18 de septiembre
Ubicuidad de su rostro. Lo veo en todos los lugares que no frecuento. Una sola señal de su rostro y me iré al lugar de las desapariciones.

19 de septiembre
Ahora sería la hora de andar a solas en amistad con mi delirio.

28 de septiembre
Escribir un solo libro en prosa en vez de poemas o fragmentos. Un libro o una morada en donde guarecerme.

23 de octubre
De niña yo sonreía, yo aprobaba. Mi memoria vela el cadáver de la que fui. Voz de la violada alzándose en la medianoche. A pesar de mis cualidades de humorista digo que un infancia ultrajada merece el más grande silencio.

11 de noviembre
Sueño. Me dijeron: despierta porque pronto será tarde para abrir los ojos. Quien vea lo que verás no retorna al lugar de los despiertos.
Yo dije: tengo que descender al último fondo.
Me arrastraron a un ámbito negro. Todo empezó a dolerme con un dolor nuevo. En mitad de la asfixia hice cálculos; serenamente comparé la vigilia y el sueño y dije: Háganme doler si así lo quieren. Yo tengo que descender hasta el último fondo.

29 de diciembre
Cambio de color de papel, de color de tinta. Escribo llorando. Escribo riendo. Escribo contra el frío y el miedo. En vano escribo. El silencio me ha corroído: quedan algunos poemas como huesos de muerto que cincelo en mis noches miedosas. Se ha perdido el significado de la palabra más obvia. Y aún escribo, aún me precipito con urgencia a narrar estados de asombro y de ira. Una levísima presión, un nuevo reconocimiento de lo que te acaba y ya no escribirás. Estamos a pocos pasos de una eternidad de silencio.

Friday, July 1, 2011

Alejandra Pizarnik / Diarios / París, 1961

Fotografía de Flor Garduño

Alejandra Pizarnik
BIOGRAFÍA
PARIS, 1961

2 de enero
AQUELLA mañana tuve miedo. No. No fue aquella mañana. Es esta mañana. Es ahora. Me repito que aquella mañana tuve miedo. No es verdad, no fue en la parte menos visible del verbo, es ahora, me despierto, tengo miedo. Me he mirado las piernas y he subido mis ojos por mi cuerpo, lentamente, como un cuidadoso pensamiento asesino. Éste es mi cuerpo, dije. Me desperté y he visto. Manos en mi garganta. Qué idiota soy.

3 de enero
Escríbame, dijo, escríbame de usted. Escríbele hasta que te enredes en los hilos del lenguaje y caigas herida de muerte.

5 de enero
El horror de habitarme, de ser —qué extraño— mi huésped, mi pasajera, mi lugar de exilio.

7 de enero
Todo lo que le dije lo arrojaba por inservible. Mi amor en harapos volaba como un paquete absurdo y nauseabundo.

8 de enero
En la rue Gay-Lussac un automóvil viejo lleno de cajas de cartón. Sentado entre ellas, un anciano de pelo blanco, abrigo y sombrero negros, rostro hermoso y tristísimo. Me dije que nadie sino yo sabe que este hombre está triste dentro de de un auto muy viejo en una calle desierta. Pero de pronto me dije: ¿Y si este hombre no existe, si no existiera? Me acerqué y en efecto, no había nadie.
Estoy muriendo como “El niño que enloqueció de amor”.
¿Y si G. me envidiara mi amor por él?

9 de enero
Odio mi cara pues la miro a través de sus ojos. Esta cara no supo fascinarlo.
Amo. ¿Qué se hace en este mundo cuando se ama así?

13 de enero
Soñé con estos versos:
ô saisons, ô chateaux
quel âme est sans défaut

14 de enero
Soñé con Rimbaud.
Par litterature,
j’ai perdu ma vie.

15 de enero
Como si debiera sufrir por él. En verdad no quiero verlo ni me importa. Pero es como si debiera sufrir por él. Como si lo terrible fuera quedar sin rostros concretos y reales y que mi nostalgia se limite a un sonido, un perfume.

16 de enero
Anoche me sentí tan lejos de G., tan consciente de su irrealidad, que decidí escribir un relato de mi amor inexistente. Hoy despierto con la dulzura de su rostro frágil en mi memoria, hoy está tan bello en mi memoria que no acierto a comprender su dureza, su comportamiento sórdido. Hoy lo “veo” tan gravemente atento, tan maravilloso, que la esperanza renace de una manera perfecta. ¿Quién escribirá sobre el amor? No yo. Yo amo.

17 de enero
Confabulación de sombras para expulsar de la noche a la pequeña sonámbula.

18 de enero
Probarse vidas ajenas como vestidos heredados. Para no ver la propia desnudez.

2 de febrero
Nunca pensé en mis circunstancias personales: familia, estudios, relaciones, amigos. Me limité a sufrirlos como a testimonios opuestos al clima de magia y ensueño de mi memoria.
Como si aceptarme con mis circunstancias personales llevara implícito un renunciamiento a algo fabuloso. Es el viejo problema. De todos modos yo no existo.

3 de febrero
Sentimiento de lo provisorio. Escribo rápidamente y miro el reloj. Temo no tener tiempo. ¿Cuánto viviré aún? Leo con urgencia, miro y es vertiginoso. Corro. A dónde corro. Hay alguien presto a asesinarme.

27 de febrero
Imagino situaciones horribles para obligarme a actuar. Así la visión de los clochards para impulsarme a trabajar frenéticamente en la oficina sin pensar en las pocas probabilidades que tengo para llegar a ese estado pues en cualquier momento puedo volver a Buenos Aires —a mi hogar burgués. Lo mismo el viernes pasado cuando vi la obra de Brecht y me asusté mucho como si mi caída en la miseria fuera inminente.

1 de marzo
El ser se aduerme, cae en el deslumbramiento de sí.
Me enfermé del corazón. Es usted cardiaca —dijo. Por fin bautizaron mi vacío, mi silencio, mi ademán de idiota enamorada del aire.
Todo lo que digo y hago es para afirmar una continuidad de mi ser, la existencia de un lenguaje y un pensamiento propios. Pero yo habito el miedo, yo estoy suspendida del silencio. El remordimiento de no haber hecho algo por comprenderlo. Obligación formulada por una voz lejana.

6 de marzo
Soñé que cantaba. Cantaba como quien encuentra su voz en la noche. Cuando desperté canté varias horas frente al espejo. Por oír mi voz danzando —mi voz plegada a mí como la cuerda de un suicida—, tanto tiempo mi voz yacía en un nido de hilos rígidos, guardada en mi garganta en su imposibilidad de comunión. Entonces canté muchas canciones. Hubo como pruebas de mi voz, como los primeros pasos de la que decide bailar, la paralítica despidiéndose de su inercia.

8 de marzo
Si pudiera tomar nota de mí todos los días sería una manera de no perderme, de enlazarme, porque es indudable que me huyo, no me escucho…
El más grande misterio de mi vida es este: ¿por qué no me suicido? En vano alegrar mi pereza, mi miedo, mi distracción. Tal vez por eso siento, cada noche, que me he olvidado de algo.
16 de marzo
Ese estarse mirando debajo como mirando por la alcantarilla, silenciosa, sucia, agotada, cumpliendo mi castigo.
Ganas de aplastarme contra una pared, descuartizarme, ponerme una bomba.
18 de marzo
Más miedo que antes. Antes me disculpaba mi cara de niña. Ahora, súbitamente, me tratan como a una grande. Ya no me exceptúan por mi edad breve. Ya no es tan breve. Ya no me ampara mi cara de niña. Voy a una reunión y me sirven la misma porción, el mismo gesto de indiferencia. Lo descubrí ayer. Dije chistes obscenos, como de costumbre, y varias cosas crueles, como de costumbre, pero nadie me sonrió con ternura, como pasaba antes, cuando asombraba por mi rostro de niña precoz y procaz.

25 de marzo
Nada ni nadie se atreve a moverse, a girar, a rodar. Nunca se pone en marcha. Nunca abre la boca si no es para morder en silencio.
Estar bien es ser al modo de una estatua. Sufrir es ser un color blanco corriendo hacia una catarata ardiente. O como en una película muda el tigre devorando lentamente a la muchacha. Mi asombro ante mis poemas es enorme. Como un niño que descubre que tiene una colección de sellos postales que no reunió. Cómo es posible que el silencio fructifique de esta manera, cómo es posible que con mi terquedad campesina lo labre tan bien. No sólo doy imágenes sino hasta reflexiones: me quejo, discuto, purifico, enciendo, corrompo, y todo ello con palabras que no son mías, y ni siquiera tengo demasiadas faltas gramaticales; todo sucede como si realmente fuera así, como si yo pensara, yo sintiese, yo viviera. Y no soy más que una silenciosa, una huérfana sordomuda, hija de algo que se arrodilla y de alguien que cae.

27 de marzo
Mi imposibilidad de conducirme, de expresarme y manifestarme, mi incomodidad primordial con los demás y conmigo. Y no obstante, en lo más hondo de mi borrachera, cuando me acosté al alba, pensé en G. y supe que lo amaba. No a un rostro inventado sino a él con su rostro, el suyo real. Y me asombró que no se hubiera producido un encuentro maravilloso entre él y yo porque es la primera vez que amo un rostro tal como es. Yo sé bien que sólo me salvaría si G. me amara. Si el perseguidor fuera él, el que ama, el que desea. Porque yo, desde hace muy poco tiempo, me resisto a llamar a puertas extrañas y donar mi amor, darlo para que lo arrojen por inservible. Algo oscuro en mí ha adquirido un orgullo sin desenlace y nunca más podré llamar y comenzar a rogar. No obstante, ayer, mientras bebía y decía y escuchaba las idioteces habituales sentí como una mano helada en el cerebro y una voz que exclamaba: “Qué vieja la necesidad de amar. Qué imposibilidad  de una mano amiga. Qué deseo rotundo y aniñado de no dormir sola esta noche. Qué deseo absurdo y absoluto de que G. me llame al alba y confiese que me ama.” Esto es locura. Pero tendría que suceder este milagro. No sólo por mí sino por todos.

28 de marzo
He soñado que le decía a G. que en cuanto veo a una persona puedo adivinar de qué manera morirá. “Por ejemplo tú te vas a suicidar”, le decía. Pero tal vez se trata de mí, sólo de mí. Anoche hice gimnasia yoghi para olvidar que lo encontré por la tarde y como siempre me dejó pidiendo. En el fondo todo esto me da risa.

29 de marzo
Mi corazón disuelto en pequeños soles negros naufraga hacia donde no hay olvido. No hay olvido y el esfuerzo de ser, el esfuerzo de vestirse de sí misma cada día y remontarse como a una ciénaga, arrastrarse como a un duro cadáver, bolsa de chillidos y maldiciones y cosas muertas y puños cortados. La vía alcohólica del cielo percute en mi memoria iluminada como una galería de espanto en la que alguien busca con ardor. Viviera en algo más pequeño, no llamado, no designado, cuya única característica fuera su silencio lujurioso.

13 de abril
La sensación inigualada de estar demás, de estar de sobra en mí, no me necesito para vivir, no me pertenezco, no sé qué hago en mí, para qué me sirvo.

15 de abril
La vida perdida para la literatura por culpa de la literatura. Por hacer de mí un personaje literario en la vida real fracaso en mi intento de hacer literatura con mi vida real pues ésta no existe: es literatura.

20 de abril
Hoy, aún en duermevela, corrí al espejo murmurando: “El sueño es una segunda vida, ¿por qué habría de escribir cuentos fantásticos si yo no existo, si debo de ser la creación de algún novelista neurótico?” Después retrocedí, el espejo me daba miedo, mis ojos alucinados, y me corrí de mí, desnuda, tropezando con las valijas, las ropas, los papeles (y en los papeles poemas y en los poemas este miedo, esta concentración inigualada en un dolor viejo, indiscernible de mí).

22 de abril
En lo alto de la mañana los ojos se deslumbran en su color, se desnudan de su luz, se sumergen en su condición de sobrevivientes.

2 de mayo
Hubiera preferido cantar blues en cualquier pequeño sitio lleno de humo en vez de pasarme las noches de mi vida escarbando en el lenguaje como una loca.

Thursday, June 30, 2011

Alejandra Pizarnik / Diarios / Paris, 1960


Abrazo de luz
Fotografía de Flor Garduño
Alejandra Pizarnik
BIOGRAFÍA
PARÍS, 1960

1 de Noviembre
FALTA mi vida, falto a mi vida, me fui con ese rostro que no encuentro, que no recuerdo.

24 de noviembre
Ampararme en la imagen de mí dibujada por mis ojos mudos. La pieza se cerró y la luz se amaba en la soledad. Todas las cosas estaban de parte mía. Tensión insoportable de los colores y las formas.
La luz se abrió como una herida. El cuerpo sin cabeza entró apartando con un gesto brusco la cortina inexistente. Me hundí en la cama y el cuerpo me siguió. Las cosas hicieron un seco ruido como un músculo al distenderse. Me hundí en lo oscuro del abrazo y no vi más que sus labios.

11 de diciembre
Soñé:
Un bosque, me adelanto hacia mi enemigo que está apoyado contra un árbol y sonríe. Aterrorizada me doy vuelta y me encuentro con el mismo árbol y el mismo hombre. Todo se desdobló: el sol, el árbol, el hombre. Todos excepto yo que no sé si avanzar o retroceder.
Al despertar pensé en Nerval y me dije:
¿Por qué no haré también yo un esfuerzo por ordenar y aclarar mi obsesión? Y decidí anotar lo que se refiere a mi sentimiento de orfandad.

15 de diciembre
No sé cuándo empecé a buscar a esa persona. No sé quién es esa persona. No la conozco. Es raro cómo y cuándo la busqué. Soy dos ojos, me decía (me dije, me digo). Yo ya no soy yo, yo soy mis ojos. Busquen. Entre las hojas muertas, en los árboles filosos, en el sí y en el no, en el revés y el derecho, en un vaso de agua y en mi sed de siempre. Buscaba entre las multitudes, ello no quiere decir que miraba todos los rostros. Procedía por eliminación, yo sabía el color de sus cabellos, la forma de su cabeza, y con una mirada veloz volaba por sobre todas hasta convencerme de que la buscada faltaba. He mirado. He visto. Y no encontré a esa persona que me dirige desde su cueva de invisibilidades.

18 de diciembre
Noche crucial. Noche en su noche. Mi noche. Mi importancia. Mí misma. La asfixiada ama la ausencia del aire. Memorias de una náufraga. Sueños de una náufraga. Qué puede soñar una náufraga sino que acaricia las arenas de la orilla.

21 de diciembre
Anoche tomé agua hasta las tres de la madrugada. Estaba un poco ebria y lloraba. Me pedía agua a mí como si yo fuera mi madre. Yo me daba de beber con asco.

23 de diciembre
El bosque estaba oscuro. Por eso las hojas suspendidas de las ramas amenazaban con un color negro, no verde. "Es mentira todo", pensé, "hasta lo que me decían del color de las hojas". Tenía tanto miedo que no sabía si avanzaba o retrocedía.

24 de diciembre

Desperté viéndome como un cuerpo sin piel, una llagada.

25 de diciembre
Aún el sueño de anoche, aún la visión de G. iluminado como un santo, erigido en mi confusión como el dios de la lluvia en el cerebro de un salvaje. Más que nunca sé que G. no corresponde a esta imagen que me delira. Y más que nunca quiero llamarlo, al verdadero, y pedirle que venga.
Comme un fou, je vis penché sur un visage que j’adore secrètement et dans je planterais volontiers un couteau.
Ces imaginations me tuens.
CENDRARS

31 de diciembre
Cuando entré en mi cuarto tuve miedo porque la luz ya estaba prendida y mi mano seguía insistiendo hasta que dije: Ya está prendida. Me saqué los pantalones y subí a la silla para mirar cómo soy con el suéter y el slip; vi mi cuerpo adolescente; después bajé y me acerqué nuevamente al espejo: Tengo miedo, dije. Revisé mis rasgos y me aburrí. Tenía hambre y ganas de romper algo. Me dirigí a la mesa y quise escribir un poema pero temí aumentar el desorden de los libros y papeles. Me mordía los labios y no sabía qué hacer con las manos. Me asustaba saberme andando por la piecita desordenada, con la boca devorándose y la memoria petrificada.

Saturday, June 4, 2011

Susan Sontag / Diarios


Susan Sontag, 1960
Fotografía de Paul Popper

Susan Sontag
DIARIOS


12/8/56
(...)
En el matrimonio, cada deseo se convierte en una decisión

18/11/56
Un Proyecto- Notas sobre el matrimonio
El matrimonio se funda en el principio de inercia.
Proximidad con falta de afecto.
El matrimonio es todo comportamiento privado -no público.
La pared de cristal que separa una pareja de la otra. 
La amistad en el matrimonio. La suave piel del otro. (...)



3/01/57
Ideas para relatos-
Un célebre judío emigrado -erudito/teólogo, a la sazón "caballero" de Harvard. Recibe un premio en Alemania. Va a negociar en nombre de Harvard a la biblioteca de un viejo judío -un empresario dueño de una célebre colección de autógrafos: había hecho una pequeña donación al Museo Kaiser Wilhelm justo antes de la guerra. Cuando llegó 1939 los nazis pusieron la colección en sótanos + precintos en la puerta, pero se le permitió al individuo permanecer en la casa. En 1944 llegaron los bombarderos ingleses y estadounidenses, + destruyeron la mayoría de las casas en la zona, pero esta casa sigue en pie.

Encuadrar el relato

Contado en estilo abstracto -con tan pocos hechos como sea posible

Modelo: Kafka

5/1/57
(...)
Notas sobre el matrimonio

¿Para ser presentado a mis bisnietos, en mis bodas de oro? "Bisabuela, tú tenías sentimientos?" "Sí. Era una enfermedad que contraje en mi adolescencia, pero la superé". 

(...) 
De ahora en adelante voy a escribir cada maldita cosa que se me pase por la cabeza.
(...)
Tengo diarrea de la boca y estreñimiento de la máquina de escribir.

No me importa si es pésimo. La única manera de aprender a escribir es escribiendo. La excusa de que lo que se está contemplando no es lo suficientemente bueno.

Susan Sontag
Fotografía de Jesse Fernández

2/1/58
Pobre eguito, ¿cómo te sientes hoy? No muy bien, me temo -algo magullado, adolorido, traumatizado. Oleadas ardientes de vergüenza, y todo aquello. Nunca me ilusioné con que ella estuviera enamorada de mí, pero sí supuse que yo le gustaba. 

6/1/58
Harriet vuelve; se reanudan los juegos del sexo, el amor, la amistad, las bromas, la melancolía. Me habla de un tiempo lujurioso, espléndido en Dublín. ¡Dios, es hermosa! Y es difícil estar con ella, incluso en el ámbito de su propio doblez. Egoísta, nerviosa, burlona, aburrida de mí, aburrida de París, aburrida de sí misma.


15/4/58
Después de dos semanas en España (Madrid, Sevilla, Cádiz, Tánger) estoy de vuelta en París… ¿Por qué no llevé conmigo este diario? Porque sabía que Harriet llevaría el suyo, y me pareció muy grotesca la imagen de las 2 compartiendo alguna habitación de hotel mientras escribíamos la una frente a la otra -elaborando nuestras identidades privadas, pintando nuestros infiernos privados.

(...)
...La corrida de Sevilla, el modo en que se me revolvieron las tripas cuando el primer toro cayó en la arena. El martes en Madrid, el modo en que las pinturas de El Bosco y la música flamenca bulleron toda la noche en mi cabeza
… los cascos de estilo nazi de los soldados que marchaban en algunas de las procesiones sevillanas. (...)

(...) Cádiz fue la ciudad más hermosa que vi en España -el centro muy aseado y moderno y con una hermosa y triste quietud de pobreza a lo largo del rompeolas. Una ciudad de atractivas pero modestas plazas, muchas estrechas calles peatonales, niños y marineros, y el mar, y el sol.



4/7/58
¿Qué diferencia puede haber entre la situación de una persona cuerda mientras el resto del mundo estaba loco, y la de una persona loca mientras todos los demás están cuerdos?

Ninguna.

Su situación es la misma. La locura y la cordura son iguales, aisladas.
(...)

19/11/59
La llegada del orgasmo ha cambiado mi vida. Estoy liberada, pero no hay que decirlo así. Más importante: me ha cerrado, ha cancelado posibilidades, ha logrado que las opciones sean claras y definidas. Ya no soy ilimitada, es decir, nada.

15/9/62
La sexualidad femenina: dos tipos, la que responde + la que inicia. Todo sexo es a la vez activo (con la dinamo dentro de una misma) + pasivo (la entrega).

El miedo a lo que la gente piense -no el temperamento natural- causa que la mayoría de las mujeres sean dependientes de ser deseadas antes de desear.
(...)

3/12/61
El miedo a la vejez surge del reconocimiento de que no se está viviendo ahora la vida que se quisiera. Equivale en un sentido a vilipendiar el presente.