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Saturday, December 31, 2011

Juan Gossaín / Despilfarro y corrupción

Juan Gossaín

Despilfarro de ayudas para afectados 

por invierno

Especial para El Tiempo
11:04 p.m.
27 de diciembre de 2011


El periodista cuenta, indignado, cómo se pudrió la comida y cómo se vio perjudicado un pueblo.



Excúsenme si parezco furioso: lo estoy. Esperé una semana antes de sentarme a escribir, pero no se me pasa. El crimen que se ha cometido clama justicia al cielo. Voy a contarles la historia.
San Estanislao de Kotska, con su nombre de santo polaco, es un pueblo de 15.000 habitantes, en el departamento de Bolívar, situado apenas a 40 kilómetros de Cartagena. Por allí se le conoce simplemente como Arenal.

En la víspera de Nochebuena murieron dos niños, uno, de 2 años, en Arenal, y el otro, de 7 meses, en Soplaviento, la aldea de músicos que le queda al frente.

Estaban recogidos con sus familias en albergues para damnificados del invierno. Los dictámenes médicos fueron iguales en ambos casos: muerte por desnutrición. Los aguaceros de los últimos años han ocasionado tantos estragos en las riberas del canal del Dique que ya no hay comida. Un sacerdote amigo mío vio a una madre con sus hijos almorzando las hojas que arrancaban de un palo de limón a la salida de Calamar.

Ese mismo día, mientras los vecinos piadosos recogían dinero en la calle para enterrar a los niños, en una bodega de la zona industrial de Cartagena tuvieron que destruir 12.000 raciones de comida que la Gobernación de Bolívar había comprado hace cuatro años, para socorrer a las víctimas del invierno, pero que acabaron pudriéndose en un depósito.

No eran solo alimentos. En las cajas también había varias medicinas, entre ellas suero glucosado para rehidratar a los hambrientos. Es probable que con un par de esas botellas los dos niños se hubieran salvado. Sigo pensando en ellos hoy, que es día de los Santos Inocentes.




Historia de un crimen

Todo empezó en el año 2007. El implacable invierno, que desde entonces venía rugiendo como un perro hambriento del sur de Bolívar hacia el norte, había cobrado ya sus primeras víctimas: ranchos destruidos, cosechas perdidas, gallinas y cerdos que flotaban en las corrientes. Las romerías de indigentes, con un pedazo de colchón al hombro y las criaturas en brazos, se
desplazaban de pueblo en pueblo, mendigando cobijo y pan.

El gobernador Libardo Simancas, que estaba a punto de dejar su cargo para ser investigado por vínculos con la parapolítica, ordenó que se compraran 12.000 mercados a unos licitantes de víveres que los cotizaron por 4.000 millones de pesos.

Joaco Berrío, el nuevo gobernante, acusó a su antecesor de haber hecho una compra amañada y sin los requisitos que exige la ley. Según declaró públicamente, temía que al repartir esos alimentos lo metieran en la cárcel. En aquella ocasión le dije por radio que es mejor terminar preso por repartir comida que por dejarla pudrir.

Prefirió ordenar que almacenaran los mercaditos en una bodega contratada mientras se adelantaba una "investigación exhaustiva" que no llegó a ninguna parte. (Malditas sean las investigaciones exhaustivas en Colombia. Todavía no hemos podido saber quién asesinó al mariscal Sucre ni quién ordenó que mataran a Gaitán.)

A Berrío lo destituyó la Procuraduría por otras razones. Llegó un tercero, Jorge Mendoza, tan fugaz que ni tuvo tiempo de averiguar dónde diablos era que estaba guardada la comida.

En el 2010 convocaron a votaciones atípicas para que alguien gobernara los nueve meses que hacían falta. Solo participó el 10 por ciento de los ciudadanos. Apareció Alberto Bernal, el cuarto mandatario, y, según él mismo ha dicho, desde el día de su posesión ya los mercaditos estaban dañados.

En esos cuatro años, cada invierno fue más grave que el anterior.

Los damnificados se multiplicaron. Eran, como siempre, los más indefensos y desprotegidos. Uno puede comprobar en las calles coloniales de Cartagena que los desplazados por el agua ya no piden dinero. Ni siquiera piden una sábana. Ellos mismos dicen que se conforman con una lata de leche en polvo o unos cubitos para hacer sopa.

Pasó el tiempo. Llovían las explicaciones legales, hubo una inundación de incisos y parágrafos, cayó un diluvio de intrigas, metieron sus manos diputados y concejales, y así, entre martingalas de leguleyos y bellaquerías de políticos, la bodega terminó por convertirse en un pudridero.




La ira de Dios

Los vecinos del depósito empezaron a quejarse. Los olores apestaban. 12.000 cajas de comida para seres humanos se habían convertido en un banquete de ratas y en basurero de cucarachas.

Hasta que la semana pasada un grupo de especialistas decidió que se procediera a destruir los mercaditos con candela porque eran un peligro para la salud pública. Yo no sé cuál de todos esos gobernadores es el culpable, o si lo son todos, porque cada uno cuenta un cuento distinto y cada quien trata de sacar sus chorizos del humo.

Solo espero que la ira de Dios caiga sobre los responsables de una infamia como esta, ya que la justicia de los hombres no solo es ciega, sino sorda. Y que les tenga reservada una paila del infierno más caliente que el fuego de los mercaditos, para que prueben una cucharada de su propia medicina. Son más condenables que la guerrilla, los narcotraficantes y los paramilitares juntos.

Este crimen de lesa humanidad es más horrendo que el de los parásitos financieros de Wall Street, que los fraudes electorales de Putin en Rusia, que las masacres de Gadafi en Libia, que las palizas del Ejército sirio contra los manifestantes de Damasco.

Pero aquí, en Colombia, tierra del café más suave del mundo y de las esmeraldas más bonitas, nadie se indigna, nadie ocupa una plaza para expresar su protesta, nadie abre la boca. Nadie se estremece. ¿Es que aquí a nadie le duele nada? ¿Qué es lo que tenemos en las venas? ¿Chicha de maíz?

Las estadísticas más confiables señalan que casi cuatro millones de colombianos se acuestan cada noche sin haber comido. De ellos, la mitad son niños. Pero la plata del Bienestar Familiar no alcanza para llenar el barril sin fondo de tanto contratista ladrón. Y en Cartagena dejan pudrir 12.000 mercados.

Sigamos en esas, sigamos; sigamos felices, como Nerón, tocando el arpa mientras Roma arde.




Epílogo para una infamia

Y faltan más horrores. Ya dije que el suministro de los mercados perdidos se contrató hace cuatro años por 4.000 millones de pesos. Como nunca les pagaron, ahora los proveedores exigen 9.000 millones, un incremento del 125 por ciento, a lo que hay que añadirle el precio hasta ahora desconocido de cuatro años de bodegaje, más 44 millones de pesos adicionales que cobraron los encargados de destruir la podredumbre.

No escribo con tinta de computador, sino con sangre, porque Altenberg me enseñó que quien escribe con sangre aprende que la sangre es el espíritu.

A punto de terminar, busco en la cabeza una palabra precisa para referirme a quienes hayan sido los causantes de esta monstruosidad. Todos los epítetos me parecen pobres ante la magnitud de lo ocurrido. Decía Cervantes que "solo hay una palabra, y solo una, para expresar lo que un hombre está sintiendo". Pero ninguna sirve para deshacerme del tarugo que tengo enquistado en el fondo del corazón.

Hasta que la encontré ahí, en las páginas del propio Cervantes. Cuando aquellos truhanes de una hospedería del camino lo molieron a palos, Don Quijote salió del lugar lanzándoles todos los improperios que se merecían: bribones, sinvergüenzas, granujas, perversos, malignos, villanos. No contento con ello, subió a su caballo sarnoso y, antes de volver grupas para marcharse, se asomó por la ventana de la posada, llenó de aire los pulmones, abrió la boca hasta donde pudo y, con toda la fuerza de su alma, les gritó:

-¡Hideputas!





Wednesday, December 28, 2011

Los políticos leen

Ilustación de Francisco de Goya
LOS POLÍTICOS LEEN
Historias de políticos "peleados" con los libros

BBC Mundo
Última actualización:Lunes, 5 de diciembre de 2011

Peña Nieto puede consolarse (o no) con el hecho de que Fox y Menem también tuvieron traspiés literarios.

La pregunta era de esperar y sin embargo Enrique Peña Nieto, aspirante a la presidencia mexicana por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), visitaba el sábado la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, no supo contestar adecudamente cuando un periodista le consultó cuáles eran los tres libros que marcaron su vida.


Enrique Peña Nieto

La vaguedad de su respuesta, que incluyó confusiones y errores, fue la comidilla del fin de semana en las redes sociales mexicanas, pero para su tranquilidad, no es el único político mexicano, ni latinoamericano, que comete gaffes en materia literaria, como pudo corroborar BBC Mundo.
Peña Nieto, quien lidera en las encuestas de opinión de cara a las elecciones de julio del año próximo, partió por terreno seguro. "Definitivamente la Biblia es uno de ellos", dijo el exgobernador del Estado de México. "No la leí toda", aclaró.
De ahí en más su respuesta pareció ir barranca abajo, a medida que se esforzaba por recordar títulos y autores.
Peña Nieto aseguró que el escritor mexicano Enrique Krauze era el autor de La silla del águila, cuando la novela es del también mexicano y Premio Cervantes de Literatura Carlos Fuentes. Luego recordó el tema de otro libro "sobre caudillos", éste sí de Krauze.
"Hay otro libro de él mismo que quiero recordar el nombre, sobre caudillos, no recuerdo el título exacto… ¿eh?", dijo. El ensayista Enrique Krauze recibió en 1976 el Premio Magda Donato por su libro Caudillos culturales en la Revolución mexicana, y ha dedicado gran parte de su obra a hablar sobre la historia de México.
Para cerrar su aporte cultural, mencionó una trilogía del político conservador británico Jeffrey Archer y la biografía novelada de Antonio López de Santa Anna, escrita por el mexicano Enrique Serna.
"La verdad es que cuando leo libros, me pasa que luego no registro del todo el título. Me centro más en la lectura, pero más o menos te da una idea de los libros que he leído", se excusó.
Las redes sociales y la prensa mexicana no se demoraron en registrar los comentarios y algún crítico llegó a calificarlos de "foxazos", en alusión al exmandatario Vicente Fox.
Es que no solo Peña Nieto se enreda con los libros. Ya le había sucedido al líder panista, y también al expresidente argentino Carlos Menem, entre otros.

El Nobel de Borges y el colombiano Vargas Llosa

Vicente Fox
Algunos comentarios del expresidente Fox (200-2006), también relacionados con la literatura, pasaron a la posteridad.
En 2010, poco después que Mario Vargas Llosa fuera anunciado ganador del Premio Nobel de Literatura, comentó en Twitter: "Felicidades Mario, la hiciste! Ya son tres Borges, Paz y tu (sic)", refiriéndose probablemente al mexicano Octavio Paz y al argentino Jorge Luis Borges, aunque éste nunca recibió el codiciado galardón.
Según recuerda el periódico El Universal, tres años antes había soltado en una conferencia en Los Angeles que "América Latina debe huir de la dictadura perfecta, como dijo el premio Nobel colombiano de Literatura, Mario Vargas Llosa", quien por entonces no había recibido el premio, ni era colombiano.
Fox se ha reído una y otra vez de sus metidas de pata, y otro tanto le tocó hacer a Peña Nieto este lunes, quien se apresuró a enmendar el episodio.
Según la prensa local, el candidato priista señaló que los diversos comentarios que generó su equivocación reflejan los espacios ganados para expresar opiniones a través de las redes sociales. Dijo que son "parte de la democracia en la que vivimos, de la libertad de expresión que gozamos y que hace algunos años hubiera sido impensable".
Además, apuntó que entre las críticas que se le han hecho hubo algunas "creativas e incluso divertidas".

La obra completa de Sócrates

Carlos Menem
En el Cono Sur también se recuerdan comentarios similares de los líderes políticos. Carlos Menem tiene varios gaffes célebres en su haber.
La prensa local le atribuye las siguientes frases:
 "Leo mucho a Sócrates. Tengo la colección completa de sus obras", en declaraciones al programa televisivo Tiempo Nuevo. Sócrates no dejó obras escritas.
"Acá no se trata de sacarle a los ricos para darles a los pobres, como hacía Robinson Crusoe", en comentarios a la prensa en 1998. Probablemente se refería a Robin Hood.
Por su parte su sucesora en el cargo, la actual presidenta argentina Cristina Fernández, reinventó una supuesta parte de El Quijote a principios de 2010.


"Recordaba a Cervantes cuando le decía a Sancho: 'Ladran, Sancho; señal que cabalgamos'. Lo voy a adaptar a una versión crisinesca: 'Ladran, Sancho; señal que son perros'(sic)".
La mandataria confundió "Cervantes" con "Quijote", pero además obvió que, en realidad, estaba citando un pasaje de la adaptación cinematográfica de El Quijote, por Orson Welles. El pasaje parafraseado no existe en el libro.




Friday, November 18, 2011

A veces llegan cartas / De paperos a banqueros


¿Banquero o papero?
Adivina, adivinador.
Anónimo
De paperos a banqueros,
un largo trecho

No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.
Marthin Luther King

María Mercedes Cuéllar, Presidenta de Asobancaria, que es como el sindicato de los banqueros, salió a revirar en Caracol Radio porque el Ministro de Hacienda se atrevió a criticar las tarifas abusivas que los bancos cobran a sus clientes por el uso de cajeros automáticos, tarjetas débito y crédito, etc.
Dice la doctora Cuéllar que no entiende por qué la gente se queja, ni por qué el Gobierno vigila más al sistema financiero que a otros negocios. Cita como ejemplo a los productores de papa. Ella se pregunta por qué el Gobierno interfiere y vigila las tarifas de los servicios bancarios y no hace lo mismo con el precio de la papa.
Aunque la experta es ella, voy a intentar explicarle a la Presidenta de Asobancaria cuál es la diferencia.
-En primer lugar, creo que el Gobierno se preocupa y está más atento a lo que hacen los bancos porque ellos trabajan con nuestra plata, la de ahorradores y cuenta habientes, y no con la suya. Los paperos trabajan con la plata de ellos.  
-En segundo lugar, porque cuando un papero se quiebra pierde su dinero. Aún no se ha sabido de gobiernos que hayan tenido que imponerle un impuesto especial a los consumidores de papas a la francesa para sacar de la quiebra a los cultivadores del tubérculo.
 Cuando un banquero se quiebra en cambio, las pérdidas las debemos asumir todos los ciudadanos así no hayamos tenido nada que ver en la quiebra. Inclusive quienes ni siquiera tienen una pinche cuenta de ahorros. 
Recordemos cómo, por qué y para qué empezó el 4 por mil. Creo que también debe influir el hecho de que cuando mejora la producción de papa, los paperos nos rebajan el precio del bulto, mientras cuando los banqueros aumentan sus ganancias, apenas se limitan a presumir del aumento de su riqueza por la prensa. Ni siquiera se les ocurre darnos las gracias por dejarlos que hagan con nuestra plata lo que les da la gana.
No existen listas negras de ex comelones de papas fritas. Abundan las listas negras de deudores morosos de bancos. Los paperos no llaman a media noche a embutirnos una papa salada. Los bancos llaman el domingo por la mañana a ofrecernos una nueva tarjeta de crédito.
Finalmente, doctora María Mercedes, los paperos no nos cobran por el uso del costal, el canasto o el sartén. Los banqueros, en cambio, nos cobran por las chequeras, las tarjetas, los cajeros, y todo lo demás. Debe ser por eso que el Gobierno se preocupa.
Debe ser por cosas como esas que detestamos a los banqueros, mientras adoramos a los paperos.




Monday, November 14, 2011

María Antonia García / Colombia arrancó su primavera educativa

Flower Coctail
Ilustración de Bansky
María Antonia García de la Torre
COLOMBIA ARRANCÓ SU PRIMAVERA EDUCATIVA

elmundo.es
12 de noviembre de 2011_04:53

Desorden, tergiversaciones, mentiras, infiltraciones, violencia: en esas cinco palabras se ha resumido la relación entre los estudiantes y el Estado colombiano desde los años 70. Pero ayer, por primera vez en décadas, las universidades públicas y privadas se unieron para mejorar ese matrimonio tormentoso entre los jóvenes y el Gobierno.
El jueves pasado marcharon unos 600.000 estudiantes en todo el país, buscando tumbar una reforma a la Ley 30 que disminuiría aún más la subvención estatal a la educación pública y conduciéndola -dicen los que tomaron la vocería- camino de una privatización inminente. En plata franca, estamos hablando de que más ricos seguirían acaparando la mejor educación (la privada) y cada vez más pobres se quedarían por fuera de una educación ya de por sí escasa y deficiente (la pública).
La protesta buscaba, no solo reivindicar sus banderas, sino por romper el estereotipo de los jóvenes encapuchados que les lanzaban bombas molotov a la policía antimotines. Algunos medios ya preparaban las frases de siempre, al estilo "Disturbios en la Avenida 30 por protesta de estudiantes de la Universidad Nacional", pero tuvieron que cambiar sus titulares cuando vieron que no lanzaban "papas" bomba ni recibían gases lacrimógenos en esos clásicos encontrones con la policía. El 26 de octubre se fueron en desbandada hacia los policías... y los abrazaron. Otros estudiantes se ponían como escudo humano para proteger a los antimotines. Los opinadores se quedaron locos frente a cientos de miles de estudiantes que marcharon, en su inmensa mayoría, de manera pacífica.
Algunos, acostumbrados a descalificar las manifestaciones por principio, y fieles a sus estereotipos del "estudiante revoltoso" se dedicaron a criticar las pintadas que los marchantes dejaron a su paso. Y del contenido de la protesta no dijeron nada. Otros saltaron de sus asientos indignados porque unos "chicos holgazanes" exigían educación gratuita sin tener derecho a ello. No sobra recordar que un soldado le cuesta al Estado cuatro veces más que un estudiante. Tenemos el ejército más temible de Latinoamérica... y la educación más inequitativa.
Y mientras políticos e informadores seguían con sus estereotipos, los estudiantes marcharon, y demostraron organización, civilidad, respeto, inteligencia. En dos meses pusieron al gobierno en jaque, a la ministra de Educación al borde de la renuncia y al presidente Santos a darles "su palabra" de pedir que se retirara el proyecto de reforma a la ley 30. Ellos saben que les costó mucho armar un movimiento a nivel nacional y no se conformaron con la palabra del presidente: siguieron con el paro de modo indefinido.
El punto no es solo esa reforma, está en juego la protección de un sistema educativo enclenque frente la arremetida del tratado de libre comercio recién aprobado con EE UU, frente a una educación clasista y racista hasta los tuétanos: su propósito radica en idear y poner en marcha una forma de enseñar y de aprender totalmente distinta. Que la educación no sea un privilegio de la élite y una lotería para los pobres. Que ese 50% de colombianos que no se gradúa de secundaria -según estimaciones del movimiento estudiantil, Mane-, supere ese estadio y logre acceder a una educación universitaria.
El empujón que envalentonó a los estudiantes colombianos pudo provenir de Chile, pudo nacer en la primavera árabe, es difícil decirlo, pero lo cierto es que un puñado de estudiantes está sentando las nuevas bases del sistema educativo colombiano. Que no es poco: somos el tercer país más desigual del mundo. Donde unos pocos son dueños de casi todo. Donde los blancos siguen dominando a los indios y a los negros. Donde las presentaciones en sociedad incluyen enumerar los dos apellidos, el colegio de proveniencia y el barrio de residencia.
Hay barrios de blancos y barrios de negros, incluso ciudades blancas y ciudades negras. Y en medio de esta especie de "apartheid" latino, millones de niños y jóvenes aprenden -unos- a segregar y -otros- a ser discriminados, con el destino marcado desde la cuna.  Y sólo el acceso masivo a los libros, a los mapas, a Internet, a otros idiomas, puede romper los barrotes de una sociedad que solo sabe ser feudal. Para muestra, un botón: el ex vicepresidente de Colombia -y pariente del actual presidente- Francisco Santos, relató estupefacto que faltaba liderazgo en el Palacio de Nariño y que los estudiantes le estaban "midiendo el aceite" (poniendo a prueba) a Juan Manuel Santos.


Alcanzó a aventurar su propia solución recordando la actitud represiva del anterior gobierno: "hay que meterles voltios a esos muchachos". Se refería a acallar las marchas aplicándoles descargas eléctricas a los estudiantes y arrestándolos. Su propuesta demuestra que es mucho lo conseguido por estos jóvenes, pero también que es largo el camino. En la mañana del viernes ofreció disculpas, pero el daño ya estaba hecho. Mañana será otro día en ese país con un índice de lectura de menos de dos libros al año. El pulso no es entre jóvenes y autoridad. Es entre una sociedad estratificada y una sociedad equitativa.

María Antonia García de la Torre
Periodista colombiana. Escribe para El Mundo y para medios de América Latina como El Espectador. En twitter es @caidadelatorre.


Sunday, November 13, 2011

El discurso de Francisco Santos / Cuando los bobos tienen el poder

Francisco Santos
 

Francisco Santos se refiere en este video (10 de noviembre de 2011) a las protestas de estudiantes y otras protestas sociales que ha debido enfrentar el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. Defiende el brazo de represión legal del Estado y propone aplicar choques eléctricos a los estudiantes. “Les meten voltios a los muchachos, el muchacho cae y se lo llevan detenido”, dice sin sonrojarse el fundador de País Libre.

Adolfo Zableh Durán
CUANDO LOS BOBOS
TIENEN EL PODER

Si Francisco Santos hubiera sido hijo de un carpintero y una empelada del servicio, o de un contador y una bacterióloga, no sería grave que pensara que los problemas se solucionan con electricidad. Locos hay en todas partes, lo bueno es que no tienen poder.
En mi colegio resolvíamos nuestros problemas rayando los cuadernos del compañero, escondiéndole la cartuchera, colgándole el maletín de una rama, o simplemente nos íbamos a los golpes. Nunca se nos ocurrió (con todo lo cabrón que puede ser un niño) que la mejor forma de combatir a un estudiante es descargándole 50.000 voltios en el pecho. Obtuso que es uno.
El problema es que Santos es miembro de la familia mas influyente de Colombia, tiene poder político y económico, tiene un micrófono para ser oído. Y todos oímos (y vimos) en un videoblog que ronda por internet sus consejos sobre cómo combatir a los estudiantes que protestan contra la reforma a la educación.
Qué miedo ese señor, con esa estatura y esa vocecita, ese peinadito y esa carita, hablando de seres humanos electrocutados como quien habla de vacas. “Les meten voltios a los muchachos, el muchacho cae y se lo llevan”, afirma tranquilo. Quién se lo lleva es lo que no me queda claro. Asumo que los coimes de este país, usted y yo, que toda la vida hemos trabajado para personas como él.
Imagínese lo que dirá en privado. Imagínese, peor, lo que piensa pero calla. ¿Cómo verá a sus subalternos, a los que lo atienden en el club, en la finca, en el hotel, en el avión? Bultos, todos somos bultos.
Hay que verle la expresión, que sentirle el tono de la voz cuando dice “…van a enfrentarse durísimo con el brazo de represión legal del estado”, y el énfasis que hace en la palabra “legal”, como si la legalidad fuera un salvoconducto para todo, como si los humanos no decidiéramos qué es legal y qué no por pura conveniencia. Tomar aguardiente todo un fin de semana, legal; fumar marihuana, ilegal.
Santos es un defensor de la tradición, la ley, la propiedad, las buenas costumbres, el asunto es que el mundo es un mierdero porque está manejado por los defensores de las buenas costumbres. Vea usted a Bush y a José Darío Salazar.
Yo fui mesero en Andrés carne de res y alguna vez me tocó atender la mesa de Francisco Santos. Era domingo en la noche y el restaurante estaba vacío. Mientras todos nos queríamos ir a descansar el seguía pasándola bien, que es lo que nos merecemos todos. Recuerdo que había que cumplirle cada pedido de manera exacta e inmediata. Cada vez que yo, con algo de temor, le llevaba algo a la mesa, él me miraba raro. En ese entonces no supe por qué, pero hoy lo entiendo: me miraba como un joven al que se podía electrocutar en caso de que no cumpliera las órdenes.
Eso es lo que pasa cuando se le da poder a un bobo.
http://www.lacopadelburro.com/2011/11/cuando-los-bobos-tienen-poder.html




Saturday, November 12, 2011

Triunfo Arciniegas / El discurso de Francisco Santos


Francisco Santos

Videoblog: "Le miden el aceite al presidente"

Francisco Santos se refiere en este video a las protestas sociales que enfrenta el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y propone la luminosa idea de aplicar choques eléctricos a los estudiantes.
Triunfo Arciniegas
El discurso de Francisco Santos

Según Francisco Santos, a la gente no hay que solucionarle sus problemas. Hay que reprimirla y hacerle su vida todavía más miserable. El Estado debe innovar su aparato represivo. Se duermen a los estudiantes con choques eléctricos, se recogen los cuerpos dormidos y se les encierra. Qué maravilla. ¿Por qué no se nos ocurrió antes tan luminosa y fulminante idea? Lo que Santos propone es armar el avispero. ¿Pensará Santos (y su eléctrico cerebro) que los estudiantes se van a quedar con los brazos cruzados mientras electrocutan a sus compañeros? La protesta subirá de todo y se sazonará con unos cuantos muertos, desde luego. Entonces tendremos estudiantes detenidos y estudiantes muertos y estudiantes desaparecidos y todos estaremos muy felices. Uno podrá decirle a su hijo. “Vaya, mijo, únase a la marcha y reclame sus derechos, si le dan un choque eléctrico duérmase rápido para que no le duela. Vaya, mijo, únase a la marcha porque seguramente lo van a encerrar y ojalá que no lo maten porque cómo protesta el día de mañana”.
La gente no protesta por deporte o porque no tiene más que hacer. Los estudiantes no protestan porque no quieran terminar sus carreras o porque quieren que les cancelen el semestre. La gente protesta por sus derechos. Casi es ridículo decir cosas tan obvias, pero hay quien todavía cree que el País del Sagrado Corazón es uno de los más felices del mundo.
Dice Adolfo Zablen Durán en su blog La copa del burro: “Qué miedo ese señor, con esa estatura y esa vocecita, ese peinadito y esa carita, hablando de seres humanos electrocutados como quien habla de vacas. “Les meten voltios a los muchachos, el muchacho cae y se lo llevan”, afirma tranquilo. Quién se lo lleva es lo que no me queda claro. Asumo que los coimes de este país, usted y yo, que toda la vida hemos trabajado para personas como él”. La copa del burro, así se llama el blog. Adolfo Zableh vive muy ocupado haciendo copas: abundan los burros. Sugiero que en la copa que bien se merece Santos le grabemos estas palabras que sin duda se harán célebres: Les meten voltios a los muchachos, el muchacho cae y se lo llevan arrestado. ¿A dónde? No pregunten. Se los lleva la chingada, en todo caso.
El discurso de Santos, fundador de País Libre, es un discurso prepotente, represivo, incendiario, que acoge el aberrante principio de acabar la enfermedad matando al enfermo. Un discurso descarado, cínico, arrogante y estúpido. El discurso del que nació con cuchara de plata, del que nunca conoció la pobreza, del que no sabe cómo es conseguir el pan de cada día. No hay un hijo de Santos en las marchas de protesta. Los hijos de los ricos estudian en las universidades de los ricos. Los hijos de los ricos estudian en el extranjero y luego vienen a ocuparse de los cargos importantes y seguramente repetirán los descarados, cínicos, arrogantes y estúpidos discursos de sus padres.




Wednesday, July 20, 2011

Borges / Perón no perdona


Borges por Huadi
 Jorge Luis Borges
PERÓN NO PERDONA

Yo estuve en contra del peronismo justamente porque era liberticida y de raíz fascista. Fíjese que Perón me persiguió porque yo era democrático, como se decía entonces. Jamás porque yo hubiera sido antiobrero o cosa parecida. Puso presas a mi madre y a mi hermana. No me pudo perdonar que cuando estaba en Norteamérica y me preguntaron por Perón, yo hubiese contestado: “No me interesan los millonarios”. Ni cuando me preguntaron por su mujer, yo hubiese respondido: “Tampoco me interesan las prostitutas”.

Esteban Peicovich
El mundo según Borges, el palabrista
Bogotá, Icono, 2011.
Páginas 124 y 125


Tuesday, July 19, 2011

Borges / Perón y el degollador


I
Ilustración de Pori Ferrer, 2007

Jorge Luis Borges
PERÓN Y EL DEGOLLADOR

¿El peronismo? Algo inverosímil. Nadie se acuerda de la quema de las iglesias, ni del asesinato de Juan Duarte, ejecutado por orden de Perón. Yo no puedo hablar con imparcialidad; mi madre, mi hermana y mi sobrino estuvieron en la cárcel. A mí me echaron de un puesto mínimo que ocupaba en una biblioteca de las afueras. Un detective me seguía a todos lados. Al final nos hicimos amigos y él me dijo: “Discúlpeme, Borges, pero yo tengo que ganarme la vida”. Entonces, para consolarlo, le conté que mi padre había conocido a un viejo soldado, degollador de oficio, degollador de oficio —un buen hombre que cumplía con su deber—, y procedía siempre de la misma manera. Los prisioneros estaban sentados en el suelo con las manos atadas a la espalda. El degollador se les acercaba, les daba una palmadita en el hombre y les decía: “Ánimo, amigo, más sufren las mujeres cuando paren”. Luego los degollaba rápidamente, de un solo tajo. Parece que era casi indoloro…  

Esteban Peicovich
El mundo según Borges, el palabrista
Bogotá, Icono, 2011.
Páginas 124 y 125