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Saturday, December 31, 2011

Juan Gossaín / Despilfarro y corrupción

Juan Gossaín

Despilfarro de ayudas para afectados 

por invierno

Especial para El Tiempo
11:04 p.m.
27 de diciembre de 2011


El periodista cuenta, indignado, cómo se pudrió la comida y cómo se vio perjudicado un pueblo.



Excúsenme si parezco furioso: lo estoy. Esperé una semana antes de sentarme a escribir, pero no se me pasa. El crimen que se ha cometido clama justicia al cielo. Voy a contarles la historia.
San Estanislao de Kotska, con su nombre de santo polaco, es un pueblo de 15.000 habitantes, en el departamento de Bolívar, situado apenas a 40 kilómetros de Cartagena. Por allí se le conoce simplemente como Arenal.

En la víspera de Nochebuena murieron dos niños, uno, de 2 años, en Arenal, y el otro, de 7 meses, en Soplaviento, la aldea de músicos que le queda al frente.

Estaban recogidos con sus familias en albergues para damnificados del invierno. Los dictámenes médicos fueron iguales en ambos casos: muerte por desnutrición. Los aguaceros de los últimos años han ocasionado tantos estragos en las riberas del canal del Dique que ya no hay comida. Un sacerdote amigo mío vio a una madre con sus hijos almorzando las hojas que arrancaban de un palo de limón a la salida de Calamar.

Ese mismo día, mientras los vecinos piadosos recogían dinero en la calle para enterrar a los niños, en una bodega de la zona industrial de Cartagena tuvieron que destruir 12.000 raciones de comida que la Gobernación de Bolívar había comprado hace cuatro años, para socorrer a las víctimas del invierno, pero que acabaron pudriéndose en un depósito.

No eran solo alimentos. En las cajas también había varias medicinas, entre ellas suero glucosado para rehidratar a los hambrientos. Es probable que con un par de esas botellas los dos niños se hubieran salvado. Sigo pensando en ellos hoy, que es día de los Santos Inocentes.




Historia de un crimen

Todo empezó en el año 2007. El implacable invierno, que desde entonces venía rugiendo como un perro hambriento del sur de Bolívar hacia el norte, había cobrado ya sus primeras víctimas: ranchos destruidos, cosechas perdidas, gallinas y cerdos que flotaban en las corrientes. Las romerías de indigentes, con un pedazo de colchón al hombro y las criaturas en brazos, se
desplazaban de pueblo en pueblo, mendigando cobijo y pan.

El gobernador Libardo Simancas, que estaba a punto de dejar su cargo para ser investigado por vínculos con la parapolítica, ordenó que se compraran 12.000 mercados a unos licitantes de víveres que los cotizaron por 4.000 millones de pesos.

Joaco Berrío, el nuevo gobernante, acusó a su antecesor de haber hecho una compra amañada y sin los requisitos que exige la ley. Según declaró públicamente, temía que al repartir esos alimentos lo metieran en la cárcel. En aquella ocasión le dije por radio que es mejor terminar preso por repartir comida que por dejarla pudrir.

Prefirió ordenar que almacenaran los mercaditos en una bodega contratada mientras se adelantaba una "investigación exhaustiva" que no llegó a ninguna parte. (Malditas sean las investigaciones exhaustivas en Colombia. Todavía no hemos podido saber quién asesinó al mariscal Sucre ni quién ordenó que mataran a Gaitán.)

A Berrío lo destituyó la Procuraduría por otras razones. Llegó un tercero, Jorge Mendoza, tan fugaz que ni tuvo tiempo de averiguar dónde diablos era que estaba guardada la comida.

En el 2010 convocaron a votaciones atípicas para que alguien gobernara los nueve meses que hacían falta. Solo participó el 10 por ciento de los ciudadanos. Apareció Alberto Bernal, el cuarto mandatario, y, según él mismo ha dicho, desde el día de su posesión ya los mercaditos estaban dañados.

En esos cuatro años, cada invierno fue más grave que el anterior.

Los damnificados se multiplicaron. Eran, como siempre, los más indefensos y desprotegidos. Uno puede comprobar en las calles coloniales de Cartagena que los desplazados por el agua ya no piden dinero. Ni siquiera piden una sábana. Ellos mismos dicen que se conforman con una lata de leche en polvo o unos cubitos para hacer sopa.

Pasó el tiempo. Llovían las explicaciones legales, hubo una inundación de incisos y parágrafos, cayó un diluvio de intrigas, metieron sus manos diputados y concejales, y así, entre martingalas de leguleyos y bellaquerías de políticos, la bodega terminó por convertirse en un pudridero.




La ira de Dios

Los vecinos del depósito empezaron a quejarse. Los olores apestaban. 12.000 cajas de comida para seres humanos se habían convertido en un banquete de ratas y en basurero de cucarachas.

Hasta que la semana pasada un grupo de especialistas decidió que se procediera a destruir los mercaditos con candela porque eran un peligro para la salud pública. Yo no sé cuál de todos esos gobernadores es el culpable, o si lo son todos, porque cada uno cuenta un cuento distinto y cada quien trata de sacar sus chorizos del humo.

Solo espero que la ira de Dios caiga sobre los responsables de una infamia como esta, ya que la justicia de los hombres no solo es ciega, sino sorda. Y que les tenga reservada una paila del infierno más caliente que el fuego de los mercaditos, para que prueben una cucharada de su propia medicina. Son más condenables que la guerrilla, los narcotraficantes y los paramilitares juntos.

Este crimen de lesa humanidad es más horrendo que el de los parásitos financieros de Wall Street, que los fraudes electorales de Putin en Rusia, que las masacres de Gadafi en Libia, que las palizas del Ejército sirio contra los manifestantes de Damasco.

Pero aquí, en Colombia, tierra del café más suave del mundo y de las esmeraldas más bonitas, nadie se indigna, nadie ocupa una plaza para expresar su protesta, nadie abre la boca. Nadie se estremece. ¿Es que aquí a nadie le duele nada? ¿Qué es lo que tenemos en las venas? ¿Chicha de maíz?

Las estadísticas más confiables señalan que casi cuatro millones de colombianos se acuestan cada noche sin haber comido. De ellos, la mitad son niños. Pero la plata del Bienestar Familiar no alcanza para llenar el barril sin fondo de tanto contratista ladrón. Y en Cartagena dejan pudrir 12.000 mercados.

Sigamos en esas, sigamos; sigamos felices, como Nerón, tocando el arpa mientras Roma arde.




Epílogo para una infamia

Y faltan más horrores. Ya dije que el suministro de los mercados perdidos se contrató hace cuatro años por 4.000 millones de pesos. Como nunca les pagaron, ahora los proveedores exigen 9.000 millones, un incremento del 125 por ciento, a lo que hay que añadirle el precio hasta ahora desconocido de cuatro años de bodegaje, más 44 millones de pesos adicionales que cobraron los encargados de destruir la podredumbre.

No escribo con tinta de computador, sino con sangre, porque Altenberg me enseñó que quien escribe con sangre aprende que la sangre es el espíritu.

A punto de terminar, busco en la cabeza una palabra precisa para referirme a quienes hayan sido los causantes de esta monstruosidad. Todos los epítetos me parecen pobres ante la magnitud de lo ocurrido. Decía Cervantes que "solo hay una palabra, y solo una, para expresar lo que un hombre está sintiendo". Pero ninguna sirve para deshacerme del tarugo que tengo enquistado en el fondo del corazón.

Hasta que la encontré ahí, en las páginas del propio Cervantes. Cuando aquellos truhanes de una hospedería del camino lo molieron a palos, Don Quijote salió del lugar lanzándoles todos los improperios que se merecían: bribones, sinvergüenzas, granujas, perversos, malignos, villanos. No contento con ello, subió a su caballo sarnoso y, antes de volver grupas para marcharse, se asomó por la ventana de la posada, llenó de aire los pulmones, abrió la boca hasta donde pudo y, con toda la fuerza de su alma, les gritó:

-¡Hideputas!





Friday, December 30, 2011

Un mal año para los elefantes





Miles de colmillos para la medicina china

 2011 ha marcado un record de incautaciones de marfil desde su prohibición hace 22 años.

Ese dato indicac que resurge la caza furtiva en África por la demanda asiática.


Imágenes de las 1,4 toneladas de marfil confiscadas en Malasia en diciembre. / ELIZABETH JOHN / TRAFFIC

El contrabando de colmillos de marfil ha alcanzado durante 2011 niveles récord desde su prohibición hace 22 años, según señala Traffic.

Las 23 toneladas de marfil confiscadas equivalen a 2.500 paquidermos muertos
Esta organización internacional, que lucha contra el tráfico ilegal de animales y plantas, ha revelado que este año se confiscaron en el mundo 23 toneladas de colmillos de elefante, una cantidad que equivale, al menos, a 2.500 paquidermos muertos.
Traffic relaciona este repunte del comercio ilegal de marfil con la enorme demanda que existe en Asia, donde se cree que el marfil tiene propiedades medicinales. "La mayoría de cargamentos ilegales de colmillos de elefante terminan en China o en Tailandia", indicó el experto en elefantes Tom Milliken, de la citada organización.

Una población desigual

EUROPA PRESS
En 1989 se adoptó una prohibición total del comercio de marfil a nivel mundial para frenar la matanza indiscriminada de los elefantes africanos en países como Kenia.
Actualmente, existen unos 400.000 a los 700.000 ejemplares de estos animales. En algunos países del sur de África, como Botswana, hay grandes poblaciones de elefantes que van en aumento, hasta el punto de que las autoridades de Sudáfrica ya están preocupadas con el número de elefantes, que se ha extendido hasta llegar a dañar las reservas protegidas.
En el resto del mundo la situación está lejos de ser alentadora. En las áreas más anárquicas o con falta de legislación, como la República Democrática del Congo, la caza furtiva está desenfrenada.
Milliken ha añadido que la caza furtiva es una consecuencia indirecta de las inversiones que China está dirigiendo en África para asegurarse los minerales y los recursos energéticos para atender sus demandas de combustible y crecimiento económico.
"África Central ha resultado brutalmente afectada, especialmente República Democrática de Congo", ha denunciado el experto, quien sostiene que también se está produciendo caza furtiva de elefantes en Zimbabwe, Zambia, norte de Mozambique, Kenia y Tanzania.
Durante 2011 se han producido al menos 13 grandes operaciones para incautar cargamentos ilegales de marfil, frente a seis que se produjeron en el 2010, con menos de diez toneladas intervenidas.
La organización ha protestado por las pocas detenciones que se han producido en estas operaciones y han apuntado que los delincuentes operan cada vez con mayor sofisticación. "El único denominador común en el tráfico es que el marfil sale de África y llega a Asia, pero las rutas cambian constantemente, ya que los contrabandistas buscan las mejores opciones para eludir las detenciones", advierte Milliken.



Tuesday, December 27, 2011

Denuncie a los taxistas que no lo quieren llevar



Denuncie a los taxistas de Bogotá
que no lo quieran llevar
Por Carol Malaver

Los taxistas se resisten a llevar a los usuarios a ciertas zonas de la ciudad por los trancones. Dicen que durar horas metidos en uno, no es rentable. Se acumulan las quejas formales en contra de conductores que se niegan a prestar el servicio a ciudadanos.


A Rosabel Gutiérrez se le ha vuelto un dolor de cabeza coger un taxi en la noche, cuando sale de su trabajo, cerca a la calle 93 con 17, y busca como medio de transporte un taxi. "No hay poder humano, que logre que uno de esos conductores me lleve a mi casa en Belmira. Uno siente como si estuviera rogando por un servicio que, al fin de cuentas, uno paga, y bien caro".
La excusa en esta época de fin de año siempre es la misma: el norte, el centro, el sur, están imposibles a causa de los trancones por obras, lluvias o por las tradicionales compras de fin de año que propician que salgan a las calles a miles de compradores que se movilizan en sus vehículos. Pero el mismo Uldarico Peña, líder en el gremio de taxistas, dijo que antes de iniciar la temporada tuvo reuniones en las que instaba a los prestadores del servicio a no preguntarle al usuario para dónde iba, sino, simplemente prestarles el servicio. "En eso también deben cambiar los usuarios. No pregunten, simplemente, abran la puerta trasera y montéense. Tampoco debe haber negociación de tarifas".
Sin embargo, los taxistas parecen hacer caso omiso al llamado pues, según varias quejas, solo se limitan a hacer recorridos cortos en el interior de cuadrantes específicos. "Yo vivo en Cedritos y cuando necesito ir al centro en taxi, la respuesta siempre es negativa. Aquí solo circulan entre la Autonorte y la carrera 7a. y las calles 100 y 180", dijo Adriana Cifuentes, residente del barrio Capri. Esta misma situación se vive en los corredores viales de toda la ciudad.
Por actitudes como estas, la secretaría de Movilidad ya ha recibido este año 39 quejas formales de taxistas por cometer la infracción número 62: negarse a prestar el servicio público sin causa justificada. "Esta se puede agravar si como consecuencia de la no prestación del servicio se ocasiona alteración del orden público. Se le puede suspender la licencia hasta por un término de seis meses", dijeron funcionarios de la secretaria de Movilidad.
Pero esas no son las únicas quejas que han puesto los usuarios de taxis este año: 4.147 se han registrado por taxistas que conducen sin mostrar el aviso de tarifas oficiales o lo llevan deteriorado o adulterado y otras 219 por conductores que tienen el taxímetro dañado, con los sellos rotos o etiquetas adhesivas con calibración vencida o adulterados o porque carecen de él, o por no cumplir con las normas mínimas de calidad y seguridad exigidas por las autoridades. En total fueron 4.405 quejas por las causas mencionadas.
Las sanciones a los taxistas por estas causas van desde un día de suspensión del conductor o del despacho de radiofrecuencia, hasta el despido de los conductores.

¿Cómo denunciar?
Línea 195: puede hacer su denuncia de manera verbal, dando la mayor cantidad de datos posibles sobre el vehículo que lo transportó, como número de placa, empresa a la que pertenece el taxi, número del taxi, entre otros.

Página
Visite esta página.
Puede hacer su denuncia en el portal de la Secretaría Distrital de Movilidad. Vaya a la parte superior derecha, en la pestaña contacto, y diligencie todos los datos para que las quejas se dirijan a la Dirección de Control y Vigilancia de la SDM. Luego de diligenciar el formato, le darán un número de radicado con el cual puede hacer el seguimiento a su queja o denuncia.




Sunday, December 25, 2011

Noticias de un mundo salvaje / Mujer apaleada, mujer quemada, mujer atacada con ácido

La brutal paliza a una mujer

conmociona a Egipto


Blog de Noticias – 19 de diciembre de 2011
             La mujer es joven y delgada. Aparece tumbada boca arriba, rodeada de cuatro soldados, dos de los cuales la arrastran de los brazos que han colocado sobre su cabeza. Ella no lucha. A lo mejor se ha desmayado. En las imágenes no se le ve la cara. Solo que lleva vaqueros azules y deportivas. Pero el torso lo tiene desnudo: se le ve el sujetador azul, la tripa, los brazos... Y alrededor de la mitad superior de su cuerpo está la prenda negra que llevaba puesta antes de que se la quitaran, lo cual nos indica que vestía un niqab, la prenda femenina tradicional en los países árabes.
La imagen que dio la vuelta al mundo: la mujer golpeada (Reuters/Stringer)
            Estas son las imágenes que han conmocionado a Egipto y al mundo este fin de semana. Corresponden a la sesión de protestas del sábado, cuando esta mujer anónima fue perseguida por las fuerzas de seguridad, que luego procedieron a golpearla con porras de metal hasta que cayó al suelo. Entonces un soldado le pisoteó (porque no hay otra palabra para describir el golpe que le atesta con la suela de su bota) el pecho. Sólo después de esto la dejaron allí, tumbada en el suelo. Cuando se acerca una pareja entrada en años para defenderla, también les golpean.


Otra mujer se enfrenta a las fuerzas de seguridad egipcias (AP)
            Son imágenes especialmente duras, y han tenido una repercusión especialmente sonada. Se han distribuido en los principales medios internacionales y por las redes sociales durante todo el fin de semana. Pero son solamente una muestra más de la brutal relación entre las autoridades egipcias y los mismos protagonistas de la rebelión que en febrero terminó con el mandato de Hosni Mubarak.
            Los manifestantes protestan para poner fin al yugo militar que dirige el país. Y los militares no hacen más que enfrentarse a ellos para demostrar que el fin no está ni mucho menos cerca. Este fin de semana, la cuenta de heridos y muertos es escalofriante: al menos 10 muertos, incluidos dos niños de 12 y 13 años (seis de ellos, se supone, muertos por disparos aunque el ejército niegue haber usado armas de fuego) y cientos de heridos de todas las edades.

Unos soldados egipcios apalean a una mujer que lleva un niqab (AP Photo/Ahmed Ali)
            De hecho, la técnica empleada con la ahora famosa mujer de la paliza no es nueva. Se lleva perfeccionando desde 2005, cuando el pueblo se hizo a las calles para protestar unas elecciones amañadas que mantuvieron a Mubarak en el poder. Fue entonces cuando el gobernante ideó un nuevo plan para contener a las masas: contratar a milicias de matones profesionales, que propinaran palizas a los hombres y a las mujeres, desnudarlas, tocarlas y dejarlas expuestas. El plan en un principio era crear la ilusión de que las mujeres que participaban en las protestas querían ser tocadas.
             Pero desde entonces las mujeres han ido ideando formas de evitar que esto ocurra, vistiéndose con varias capas de ropa sin botones, unos alambicados cinturones para que no le quitaran los pantalones. Y siguieron protestando. De hecho, muchas de las manifestaciones más efectivas de la historia reciente de Egipto fueron ideadas por ellas. Y así siguió la escalada de abusos a mujeres, contrarrestada por una escalada de ingenio por parte de ellas.

Otra mujer apaleada el viernes (AP Photo/Ahmed Ali)
Otra mujer apaleada el viernes (AP Photo/Ahmed Ali)
              Lo que se daba por hecho es que esto hubiera terminado el 25 de febrero. Las imágenes que pueden ver recogen sólo un abuso, repudiable y vergonzoso, pero aislado. Pero su verdadera fuerza radica en lo simbólico. Porque son también un símbolo del mensaje que, según los expertos, quieren transmitir las autoridades egipcias: todo lo que temíais sigue estando aquí y es todavía peor. Las revoluciones nunca terminan tras la primera victoria.



Sunday, November 27, 2011

Si no eres para mí, no serás para nadie / Mujeres desfiguradas con ácido

Nanoo G.
Memory of Grief
“Si no eres para mí, no serás para nadie”

Crece en Colombia la consternación por los casos de mujeres desfiguradas con ácido por sus ex parejas

Armando Neira
El País, España
Bogotá, Colombia, 23 de noviembre de 2011


A Érica Vanegas le molesta la luz del sol. Al principio, por vergüenza, decidió privarse de ese sencillo placer. Pero con el tiempo, sus ojos se habituaron a la oscuridad en la que se refugió y ahora ante la claridad levanta la mano para protegerse. Su tragedia empezó el día que sintió que ya no amaba a su novio Dagoberto Rodríguez. “Si no eres para mí, no serás para nadie”, le respondió este. Cumplió su cruel sentencia.
Por la época en que sucedieron los hechos, septiembre de 2008, Érica estudiaba bachillerato en el colegio José Martí de La Resurrección, un populoso barrio del sur de Bogotá, Colombia. Soñaba con aprender inglés y llegar a ser enfermera. Rodríguez era su primer novio y aunque sentía que lo quería creyó que a sus 16 años era demasiado joven para mantener una relación seria con un hombre de 24.

Érica Vanegas
Fotografia de Ricardo Pinzón
Revista Gente

Tras la amenaza de él, ella la interpretó como algo que se dice por decir. Él, sin embargo, se fue furioso mientras gritaba: “Voy a joderte!”, esto es, asesinarle su belleza. El 16 de ese mes, ella se encontraba con sus amigas en las escalinatas de su casa cuando un pequeño de 10 años se le acercó y le arrojó un líquido a su rostro de adolescente. Érica, entre los gritos de dolor y confusión, tuvo un instante de lucidez para entrar rápido a la casa y poner su cara bajo la llave del agua. El daño, empero, ya estaba hecho.
El hombre fue capturado y confesó que le habían pagado 3.000 pesos (cerca de un euro). Las investigaciones se dirigieron contra Rodríguez quien aceptó su responsabilidad. La familia de la joven se encontró, entonces, con un frágil sistema jurídico en el que semejante acción es considerada en este país como una lesión personal algo así como darle bofetadas o puntapiés. No es un atenuante cualquiera porque en términos legales lo hace excarcelable. Aunque le haya matado su belleza, él insistió que de su parte no hubo intento de homicidio.
No es el único caso que ha ocurrido en Colombia. La periodista Mónica Meléndez, en un reportaje que publica la revista GENTE del mes de noviembre, recopiló 20. Cuatro de ellas aceptaron posar para la lente de Ricardo Pinzón, fotógrafo de la misma publicación. Dos más, que habían aceptado mostrar su rostro, finalmente, desistieron: “Nos da mucha vergüenza”, se excusaron.
Además de Érica, relataron su drama María Cuervo, de 41 años, Gina Potes, de 35 y Gloria Piamba, de 25. “Lo hacemos porque la sociedad debe tomar conciencia de esto”, explicaron. Para Marta Olga Ángel, psicóloga del Hospital Simón Bolívar, un centro en donde han atendido a la mayoría, “visibilizarse” es un paso importante: De esta manera “empiezan a reconocer su nueva imagen y así evitan una autoagresión”. En efecto, tras el ataque y después de la primera mirada ante el espejo todas confiesan que han pensado en el suicidio y algunas reconocen que lo han intentado.

Gina Potes
Fotografía de Ricardo Pinzón
Esto, por ejemplo, hizo Gloria Piamba. El pasado 24 de diciembre su ex pareja, Édgar Pinto Valbuena, la buscó con la propuesta de una reconciliación en la Noche de Navidad. Ante el rechazo, intentó agredirla con un puñal. No lo hizo pero antes de irse le dijo: “Si no eres para mí no serás para nadie. En tu cara me voy a cagar y con la ley me voy a limpiar el culo”. Minutos después, un desconocido del que solo hay un retrato hablado, le lanzó un líquido que le afectó la sien izquierda, un ojo, la nariz y el mentón. “Sentí que me estaban prendiendo fuego”, recuerda ella. Al confrontarse con el espejo tomó la decisión de quitarse la vida y también la de matar a su hijo, Alejandro, de 5 años, porque “esta vida ya no valía la pena”. Reunió dinero y buscó en el mercado negro un arma para cumplir su propósito. Desistió para, entonces, hacerle frente a la vida. Ahorró y compró un par de máquinas de coser que le permitan convertirse en confeccionista. De vez en cuando su tranquilidad es alterada por su expareja -quien está libre y sin ningún cargo en su contra-. La llama para decirle: “¡Si ves lo bonita que quedaste!”.
Esta tragedia de las mujeres a los que agresores buscan arrebatarle para siempre su belleza se hizo visible en Colombia en junio de 2010, cuando María Fernanda Núñez, una ex reina de belleza de la ciudad de Cúcuta, cerca de la frontera con Venezuela, sufrió lesiones similares aunque en menor grado. En un país donde este tipo de certámenes son seguidos por las mayorías, el impacto de esa noticia sacudió todos los estamentos porque la víctima había conquistado un cetro de la belleza. Sin embargo, las historias de las demás chicas hasta hoy habían pasado inadvertidas.
Su salida, ahora, a la luz pública, ha coincidido con varias iniciativas legislativas y de ONG que buscan ponerle freno, de una vez por todas, a la violencia de género. El pasado 9 de noviembre, la bancada femenina en el Congreso radicó un proyecto de ley que busca establecer fronteras precisas cuando se tramitan los casos judiciales de agresión contra mujeres. La iniciativa legislativa elimina, entre otras, la posibilidad de la conciliación y el desistimiento entre las partes. Esto porque hoy muchas mujeres acuden ante las autoridades, pero después de la agresión, perdonan a sus parejas, incluso algunas vuelven con ellos, y las querellas son archivadas.
La iniciativa va inclusive más allá. “Se podrá interponer una denuncia por parte de cualquier persona para que la autoridad competente inicie de oficio la investigación, y en dado caso, así la mujer se retracte, siga adelante el proceso”, explica la senadora Alexandra Moreno Piraquive. La iniciativa es impulsada por las representantes de todos los partidos políticos y tiene el respaldo del presidente Juan Manuel Santos quien ve en la violencia de género una “vergüenza” a la que hay que ponerle freno de una vez.
“Tenemos que reaccionar”, dice la periodista Jineth Bedoya, quien fue abusada sexualmente por varios miembros de los paramilitares cuando estaba haciendo un reportaje. “A una le duele tanto la agresión como la indiferencia de la sociedad. Por eso, siento alivio cuando veo que estamos reaccionando para frenar este horror”. Para ella, hay que visibilizar los casos y también aprobar un conjunto de normas más severas. Jineth abandera desde EL TIEMPO, el diario de mayor circulación nacional, la campaña: “¡No es hora de callar!”. La periodista da cifras escalofriantes: “De 400 mil mujeres que hemos sufrido violación en medio del conflicto, la Fiscalía General de la Nación solo tiene 700 casos. ¡No más silencio! Entre más mujeres denunciemos habrá menos agresores encubiertos”.
Gina Potes, de 35 años, ve estas medidas saludables aunque considera que son tardías. Argumenta que si Colombia tuviera disposiciones más severas desde cuando ella fue atacada hace 15 años, probablemente no existiría esta espiral que empezó con golpes, violaciones hasta “hacernos esto”. Ella estaba en su casa haciendo tareas domésticas cuando tocaron a la puerta. Con la inocencia de sus entonces 20 años, salió a atender el llamado. Antes de que pudiera reaccionar, un hombre le arrojó en el rostro ácido que llevaba en un tarro plástico. “¡Eso le pasa por ser tan bonita!”, le gritó y emprendió la huida.
Como a varias de las mujeres luego de un ataque con ácido sulfúrico, Gina despertó tiempo después en un hospital. Hoy cuenta las 24 veces que ha ido al quirófano para reconstruir lo que era su rostro e ironiza –indignada– de los 30 días de incapacidad laboral que, tras el ataque, le dictaminó el Instituto de Medicina Legal.
“Yo todavía me estoy recuperando”, dice. Ya no modela, pero sabe de estética –es técnico profesional–, por eso se maquilla, se peina, trata de mantener la vanidad. “Soy una mujer en todos los sentidos, así no me den trabajo por la cicatriz que tengo”. Nunca ha claudicado. La mueven las ganas de vivir y la indignación de las cifras de violencia de género. En 2010, más de 28 mil mujeres, en Colombia, sufrieron de algún tipo de maltrato a manos de su pareja.
La casi totalidad de los casos quedan en la impunidad. “El sistema penal colombiano es pragmático, está diseñado para juzgar al victimario y no para defender a la víctima. Por eso, si no hay una carga probatoria fuerte, la cosa se queda así”, explica Natalia Poveda, de la ONG Humanas.
A mujeres como María Cuervo, de 41 años, no les quita el sueño las batallas jurídicas sino el dolor que da pasar por el quirófano y el terrible miedo de enfrentarse a un espejo. Hace seis años, un 8 de marzo, fue atacada cuando en Colombia se celebraba el Día de la Mujer. “Triste, ¿cierto?”, dice ella. De su casa retiraron, por súplica suya, los espejos. Se enclaustró durante un año, tiempo que tardó para volver a ver su rostro reflejado. “Le tenía pánico al espejo”. De esa época para acá, le han efectuado 50 cirugías.
En un país donde se le rinde culto a la belleza, los agresores han encontrado en este cruel y horrendo método una forma de venganza inimaginable. Es el crimen perfecto: asesinan la belleza, la víctima jamás olvida al victimario y este sigue libre, como si nada.

Friday, November 18, 2011

A veces llegan cartas / De paperos a banqueros


¿Banquero o papero?
Adivina, adivinador.
Anónimo
De paperos a banqueros,
un largo trecho

No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.
Marthin Luther King

María Mercedes Cuéllar, Presidenta de Asobancaria, que es como el sindicato de los banqueros, salió a revirar en Caracol Radio porque el Ministro de Hacienda se atrevió a criticar las tarifas abusivas que los bancos cobran a sus clientes por el uso de cajeros automáticos, tarjetas débito y crédito, etc.
Dice la doctora Cuéllar que no entiende por qué la gente se queja, ni por qué el Gobierno vigila más al sistema financiero que a otros negocios. Cita como ejemplo a los productores de papa. Ella se pregunta por qué el Gobierno interfiere y vigila las tarifas de los servicios bancarios y no hace lo mismo con el precio de la papa.
Aunque la experta es ella, voy a intentar explicarle a la Presidenta de Asobancaria cuál es la diferencia.
-En primer lugar, creo que el Gobierno se preocupa y está más atento a lo que hacen los bancos porque ellos trabajan con nuestra plata, la de ahorradores y cuenta habientes, y no con la suya. Los paperos trabajan con la plata de ellos.  
-En segundo lugar, porque cuando un papero se quiebra pierde su dinero. Aún no se ha sabido de gobiernos que hayan tenido que imponerle un impuesto especial a los consumidores de papas a la francesa para sacar de la quiebra a los cultivadores del tubérculo.
 Cuando un banquero se quiebra en cambio, las pérdidas las debemos asumir todos los ciudadanos así no hayamos tenido nada que ver en la quiebra. Inclusive quienes ni siquiera tienen una pinche cuenta de ahorros. 
Recordemos cómo, por qué y para qué empezó el 4 por mil. Creo que también debe influir el hecho de que cuando mejora la producción de papa, los paperos nos rebajan el precio del bulto, mientras cuando los banqueros aumentan sus ganancias, apenas se limitan a presumir del aumento de su riqueza por la prensa. Ni siquiera se les ocurre darnos las gracias por dejarlos que hagan con nuestra plata lo que les da la gana.
No existen listas negras de ex comelones de papas fritas. Abundan las listas negras de deudores morosos de bancos. Los paperos no llaman a media noche a embutirnos una papa salada. Los bancos llaman el domingo por la mañana a ofrecernos una nueva tarjeta de crédito.
Finalmente, doctora María Mercedes, los paperos no nos cobran por el uso del costal, el canasto o el sartén. Los banqueros, en cambio, nos cobran por las chequeras, las tarjetas, los cajeros, y todo lo demás. Debe ser por eso que el Gobierno se preocupa.
Debe ser por cosas como esas que detestamos a los banqueros, mientras adoramos a los paperos.