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Tuesday, December 27, 2011

Denuncie a los taxistas que no lo quieren llevar



Denuncie a los taxistas de Bogotá
que no lo quieran llevar
Por Carol Malaver

Los taxistas se resisten a llevar a los usuarios a ciertas zonas de la ciudad por los trancones. Dicen que durar horas metidos en uno, no es rentable. Se acumulan las quejas formales en contra de conductores que se niegan a prestar el servicio a ciudadanos.


A Rosabel Gutiérrez se le ha vuelto un dolor de cabeza coger un taxi en la noche, cuando sale de su trabajo, cerca a la calle 93 con 17, y busca como medio de transporte un taxi. "No hay poder humano, que logre que uno de esos conductores me lleve a mi casa en Belmira. Uno siente como si estuviera rogando por un servicio que, al fin de cuentas, uno paga, y bien caro".
La excusa en esta época de fin de año siempre es la misma: el norte, el centro, el sur, están imposibles a causa de los trancones por obras, lluvias o por las tradicionales compras de fin de año que propician que salgan a las calles a miles de compradores que se movilizan en sus vehículos. Pero el mismo Uldarico Peña, líder en el gremio de taxistas, dijo que antes de iniciar la temporada tuvo reuniones en las que instaba a los prestadores del servicio a no preguntarle al usuario para dónde iba, sino, simplemente prestarles el servicio. "En eso también deben cambiar los usuarios. No pregunten, simplemente, abran la puerta trasera y montéense. Tampoco debe haber negociación de tarifas".
Sin embargo, los taxistas parecen hacer caso omiso al llamado pues, según varias quejas, solo se limitan a hacer recorridos cortos en el interior de cuadrantes específicos. "Yo vivo en Cedritos y cuando necesito ir al centro en taxi, la respuesta siempre es negativa. Aquí solo circulan entre la Autonorte y la carrera 7a. y las calles 100 y 180", dijo Adriana Cifuentes, residente del barrio Capri. Esta misma situación se vive en los corredores viales de toda la ciudad.
Por actitudes como estas, la secretaría de Movilidad ya ha recibido este año 39 quejas formales de taxistas por cometer la infracción número 62: negarse a prestar el servicio público sin causa justificada. "Esta se puede agravar si como consecuencia de la no prestación del servicio se ocasiona alteración del orden público. Se le puede suspender la licencia hasta por un término de seis meses", dijeron funcionarios de la secretaria de Movilidad.
Pero esas no son las únicas quejas que han puesto los usuarios de taxis este año: 4.147 se han registrado por taxistas que conducen sin mostrar el aviso de tarifas oficiales o lo llevan deteriorado o adulterado y otras 219 por conductores que tienen el taxímetro dañado, con los sellos rotos o etiquetas adhesivas con calibración vencida o adulterados o porque carecen de él, o por no cumplir con las normas mínimas de calidad y seguridad exigidas por las autoridades. En total fueron 4.405 quejas por las causas mencionadas.
Las sanciones a los taxistas por estas causas van desde un día de suspensión del conductor o del despacho de radiofrecuencia, hasta el despido de los conductores.

¿Cómo denunciar?
Línea 195: puede hacer su denuncia de manera verbal, dando la mayor cantidad de datos posibles sobre el vehículo que lo transportó, como número de placa, empresa a la que pertenece el taxi, número del taxi, entre otros.

Página
Visite esta página.
Puede hacer su denuncia en el portal de la Secretaría Distrital de Movilidad. Vaya a la parte superior derecha, en la pestaña contacto, y diligencie todos los datos para que las quejas se dirijan a la Dirección de Control y Vigilancia de la SDM. Luego de diligenciar el formato, le darán un número de radicado con el cual puede hacer el seguimiento a su queja o denuncia.




Sunday, October 16, 2011

Más de un millón de ratas


MÁS DE UN MILLÓN DE RATAS
Chinos que viven bajo tierra

Por Ángel Villarino
Para El Tiempo desde Pekín
24 de septiembre de 2011

Sólo en Pekín más de un millón de chinos sobreviven en los subterráneos y se les conoce como “ratas”. Preparan su comida en cocinas comunales. Muchos no están ahí por gusto: 'arriba' no pueden pagar un arriendo.




Millones de chinos viven en pasillos subterráneos, refugios aéreos o nucleares, excavados en las entrañas de las grandes ciudades. Fueron construidos para proteger a la población civil en caso de guerra, pero han acabado transformándose en auténticos barrios enterrados, donde habitan quienes no se pueden permitir el lujo de existir en la superficie.
A sus moradores se les conoce como "ratas" y su silencioso trajín tiende a pasar desapercibido para quienes hacen sus vidas por encima.
Las "ratas" no están ahí por gusto. En lugares como Pekín, Cantón o Shanghái, los precios de la vivienda se han hecho inalcanzables para los emigrantes llegados del campo, así como para la mayoría de los jóvenes que acaban de conseguir su primer empleo, incluso si tienen un título universitario.
Como tantas otras cosas en la China de hoy, el "país subterráneo" ideado por Mao Zedong para proteger su revolución ha acabado sucumbiendo a la lógica del mercado. En poco más de dos décadas, el negocio del ladrillo ha pasado de inexistente a omnipresente, una burbuja que muchos expertos ven a punto del estallido. En estas circunstancias, cualquier hueco es utilizable, aunque sea bajo tierra.
La persona que venimos a visitar, el albañil Wei Han, llegó hace poco más de un año de la provincia de Henan y comparte una habitación de unos ocho metros cuadrados con tres compañeros. "Me paso el día trabajando y vengo a dormir. ¿Para qué quiero más espacio? Además, si hay una guerra yo no tengo que preocuparme", bromea.
Sus compañeros de habitación ríen la ocurrencia, mientras devoran una cena a base de arroz y col; y se preparan para echarse a dormir sobre literas montadas con unos tablones y unas viejas mantas. Por la estrechez de los pasillos van pidiendo paso obreros, peluqueras, camareros, e incluso alguna familia con niños.
La principal ventaja de vivir bajo tierra es, por supuesto, el precio: entre los cuatro albañiles pagan algo más de 500 yuanes (80 dólares).
"En la obra gano 800 yuanes (125 dólares) al mes, y me dan tres comidas al día. Lo que me interesa ahora es ahorrar para mi familia, no vivir en mansiones", explica, impaciente por meterse en la cama, un compañero de Gao que no permite que tomemos fotografías.




Túneles contra un ataque nuclear de la Unión Soviética

De la noche a la mañana, el Partido Comunista ordenó excavar el verano de 1969 miles de nuevos túneles por todo el país, temiendo un inminente ataque nuclear de la Unión Soviética. En algunas ciudades se trabajó incluso con las manos desnudas y en turnos inhumanos, abriendo galerías insalubres y pobremente apuntaladas, muchas de las cuales ya se han venido abajo.
              Una década después, el miedo se convirtió en rutina burocrática y Pekín ordenó que cada edificio de la capital dispondría de su propio subsuelo a prueba de bombas. Hoy, debajo de la capital china hay suficiente espacio para alojar a toda la población de Dinamarca.
Algunos de estos "búnkeres" forman parte de los catálogos de las agencias inmobiliarias. Y lo cierto es que muchas "ratoneras" están perfectamente amuebladas, disponen de cámaras de vigilancia, conexión a Internet "wifi", e incluso lavadoras y un tendedero comunitario.
En una de las más modernas, habitada mayoritariamente por jóvenes licenciados, vive Wu Yunbo, un diseñador publicitario de 24 años que lo intentó todo para evitar acabar bajo tierra.
"Estuve en un piso en las afueras. Éramos decenas de personas en cada habitación, sin ventanas. En verano, el calor se hacía insoportable. Aquí estoy mejor y vivo sólo, incluso se puede quedar mi novia a dormir. Es húmedo, pero estoy ahorrando para comprar un deshumidificador. Pago 450 yuanes (70 dólares) al mes, que es cuatro veces menos de lo que cuesta una habitación en la superficie", explica.
Sólo en Pekín, las "ratas" son más de un millón. Y, últimamente, su principal reivindicación es que les permitan quedarse donde están, ya que algunos han empezado a ser desalojados por la Policía. La prensa oficial ha tanteado la sensibilidad de inquilinos y propietarios, revelando presuntos planes para acabar con la vida bajo tierra en cuestión de años.
"Se prevé que se intensifique la campaña próximamente, amparándose en que no son legales ni salubres. En realidad, lo que pretenden es no vengan más inmigrantes del campo y que se marchen los últimos en llegar porque la capital está demasiado congestionada y empieza a ser insufrible", explica un investigador social chino que prefiere mantener el anonimato.
"Los pekineses se quejan de los atascos, de que en el metro no cabe un alfiler, de que hay demasiada gente en todos sitios y de que los inmigrantes del campo aceptan cualquier salario con tal de ganar algo de dinero. Por eso el Gobierno quiere descongestionar la ciudad", agrega la fuente.
El tema, de hecho, se ha convertido en una de las muchas "cuestiones sensibles" en China y este corresponsal fue expulsado a empujones por los propietarios de varios "barrios subterráneos", sobre todo aquellos cuyos alquileres explota el Ejército.
Por ahora, los únicos que se han movilizado tímidamente para proteger las "ratoneras" son sus propietarios. ¿Cómo se convierte alguien en propietario de un búnker nuclear?
Algunos pagaron a los constructores de los edificios, otros simplemente los ocuparon y, sin disponer de registro de propiedad, empezaron a alquilarnos a campesinos. Hasta que a principios de los noventa, cediendo ante las necesidades de las grandes ciudades, el Partido Comunista Chino decidió ofrecer licencias, a condición de que se cumpliesen unas mínimas medidas de seguridad e higiene.




Sunday, August 14, 2011

Marilyn Monroe escandaliza a Chicago

Marilyn Monroe en Chicago
Foto de Tannen Maury

MARILYN ESCANDALIZA A CHICAGO

Una escultura gigante de la actriz con la imagen que la convirtió en icono, sujetando la falda de su vestido, atrae a turistas y provoca el rechazo de residentes y críticos de arte

Por DAVID ALANDETE desde Washington
El País, 08/08/2011

Marilyn Monroe
en La tentación vive arriba (1955)

La tentación no vive arriba, sino en Chicago. Los turistas que visitan estos días la ciudad situada en la orilla del lago Michigan se han encontrado con una estatua de ocho metros de altura que refleja a Marilyn Monroe en la imagen que la convirtió en icono cinematográfico: sujetando la falda de su vestido blanco, mientras esta vuela libre al viento que emana una rejilla del metro. Mientras los turistas se han apresurado a añadir el monumento a la lista de lugares imprescindibles que visitar en Chicago, las palabras más benévolas que le han dedicado los residentes y críticos de arte locales son que se trata de una horterada y que es machista.

La escultura se exhibe desde el mes pasado en una plaza al aire libre, pero dentro de una propiedad privada de la inmobiliaria Zeller, en la avenida de Michigan. En principio permanecerá allí hasta la próxima primavera. La Marilyn gigante se ha convertido ya en una atracción en sí misma, muy a pesar de los entendidos en arte locales. El principal argumento en su contra es que no tiene nada que ver con Chicago, ya que la película original, de Billy Wilder y rodada en 1954, está ambientada en Nueva York. Otros, y no son pocos, defienden, además, que la propia ciudad nada tiene que ver con Las Vegas.


Cercana a la obra del artista Jeff Koons, pero sin su ironía, la escultura de Marilyn, del artista Seward Johnson, se incluye en la vertiente del pop art norteamericano que gusta de erigir en escala monumental escenas de la vida y el arte. Para muchos, esa estatua de Marilyn es al film original lo que la pirámide del casino Luxor de Las Vegas es al edificio primigenio en Egipto: una copia de mal gusto. "Mal gusto, sí. Y a escala gigante", escribió la columnista Mary Schmich en el diario The Chicago Tribune. "Tan hortera como un espectáculo pornográfico".
Johnson, el escultor, es responsable de sembrar Estados Unidos de obras similares. En San Diego, por ejemplo, hay una estatua suya de ocho metros que retrata la clásica fotografía de Victor Jorgensen en la que un marinero celebra con un beso a su novia la victoria de EE UU sobre Japón, en 1945. Ya en 1980, dos esculturas suyas en Connecticut le granjearon acusaciones de racista y machista. Una era una imagen de bronce de unos niños ojeando una revista erótica. La otra representaba a un joven negro con un gran radiocasete pegado a su oído, una pose que las agrupaciones afroamericanas calificaron de estereotípica e insultante.



"Esa cosa es horripilante", ha escrito sobre la escultura de Marilyn el columnista Richard Roeper en el diario The Chicago Sun-Times. "Aun peor que la escultura en sí misma es el tipo de comportamiento fotográfico que está inspirando. Hombres (y mujeres) le lamen la pierna a Marilyn, se quedan embobados bajo su falda, apuntan a sus bragas gigantes mientras las miran lascivamente y se ríen. No es que la escultura en sí misma sea escandalosa o sexista u obscena, pero provoca en nosotros comportamientos juveniles".
La escultura pesa 17 toneladas, se forjó en acero inoxidable y aluminio en un periodo de dos años, consta de tres partes diferentes y se instaló en tres días. Al estar en propiedad privada, el gobierno local no evaluó su conveniencia artística o su efecto sobre el turismo. Se limitó a conceder el permiso de colocación.



Lea, además
BIOGRAFÍA DE MARILYN MONROE


Friday, October 29, 2010

Paul Bowles / Mito y residente en Tánger


Bowles: mito y residente en Tánger

La ciudad celebra el centenario del bohemio autor de 'El cielo protector'



Hay ciudades que pugnan por sacudirse el polvo de sus recuerdos. Y sucede que en ocasiones la sombra de lo que fueron ensombrece lo que serán. Tánger, urbe que presume (frente a todos los pronósticos del mito) de poseer un futuro, se ve obligada de cuando en cuando a rememorar su pasado. Ayer fue uno de esos días. Por unas horas volvió a ser la ciudad internacional que resonaba en los anhelos de bohemios,beatniks, hippies tempraneros y otros especímenes que surcaron el siglo XX. El responsable era Paul Bowles, principal inoculador global del virus de Tánger.
El centenario del nacimiento del escritor estadounidense (Nueva York, 1910-Tánger, 1999) devolvió a la ciudad marroquí ese espíritu cosmopolita que tanto disfrutaron los Bowles (Paul y Jane), sí, pero también William S. Burroughs, Jimi Hendrix, Matisse o Fortuny. Algunos de sus viejos conocidos, como Pepe Carleton, Rachel Muyal o Tessa Codrington, asistieron el jueves a la inauguración de la exposición Los años dorados: Paul y Jane Bowles en Tánger en el Instituto Cervantes de esta ciudad.

"La pareja me abrió un mundo nuevo", recuerda su amigo

Pepe Carleton Miquel Barceló ha realizado un retrato de la escritora Jane Bowles
La muestra se suma al recuerdo de la obra y la vida del autor de El cielo protector, que se instaló en la ciudad en 1947 y aquí vivió hasta su muerte. Fotografías inéditas tomadas por sus amigos se mezclan con las imágenes más conocidas de la pareja de escritores en las que aparecen junto a Truman Capote, Burroughs o Cecil Beaton. "Paul y Jane me abrieron un mundo nuevo. Ellos fueron para mí todo un descubrimiento y me uní a sus reuniones, que siempre eran nocturnas. Para Paul todo lo referido al Magreb era muy importante, descubrió esta región a finales de los años treinta", explica Pepe Carleton, de 85 años, el único español vivo del círculo tangerino de los Bowles. Era un adolescente cuando tuvo su epifanía de los Bowles, "nómadas de lujo", como los llama Alfredo Taján, escritor y director del Instituto Municipal del Libro de Málaga.
Carleton, enciclopedia viviente de ojos intensamente azules, es además uno de los protagonistas del documental Jane Bowles, último equipaje,del malagueño Jorge Agó, que se estrenó junto a un retrato que Miquel Barceló ha hecho de la escritora. "Es un documental, pero hay también una parte dramatizada en la que dos actores encarnan a la pareja. No existen, o no las conocemos, imágenes filmadas de ellos", explica el realizador.
Desde que Bernardo Bertolucci llevó al cine El cielo protector en 1989, la novela autobiográfica de Paul Bowles, el músico y escritor dejó de ser un existencialista exótico admirado por dos generaciones, la perdida y labeat, para convertirse en "una atracción turística", como él mismo reconoció en la revista malagueña Puerta Oscura en 1986. "Los americanos llegan a Tánger y, después de visitar el palacio del Sultán y las cuevas de Hércules, vienen a verme a mí. No son mala gente, personas educadas; están un rato aquí y se van. Nunca los vuelvo a ver".
"De cuantos homenajes se están celebrando este año, Málaga y Tánger son las ciudades que más se han ocupado del Bowles expandido, es decir de su lado académico y artístico; pero también del íntimo", asegura Taján. A Tánger, la ciudad donde durmió Hércules antes de encarar sus 12 trabajos, todos esos nómadas internacionales le imprimieron carácter. "Seguirá siendo siempre cosmopolita", dice convencida Rachel Muyal, ex directora de la librería tangerina Des Colonnes y una de las amigas del escritor. El mismo que dejó dicho: "Tánger es la ciudad de un sueño, nunca le diré adiós"