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Wednesday, November 30, 2011

Amy Winehouse / You Know That I'm No Good





Amy Winehouse
BIOGRAPHY
YOU KNOW I´M NO GOOD

Meet you downstairs in the bar and heard
Your rolled up sleeves and your skull t-shirt
You say what did you do with him today?
And sniff me out like I was Tanqueray

Cause you're my fella, my guy
Hand me your stella and fly
By the time I'm out the door
You're tear men down like Roger Moore

I cheated myself
Like I knew I would
I told ya, I was trouble
You know that I'm no good

Upstairs in bed, with my ex boy
He's in the place, but I can't get joy
Thinking on you in the final throes,

this is when my buzzer goes

Run out to meet your chips and pitter
You say we married, 'cause you're not bitter
There'll be none of him no more
I cried for you on the kitchen floor

I cheated myself
Like I knew I would
I told ya, I was trouble
You know that I'm no good

Sweet reunion, Jamaica and Spain
We're like how we were again
I'm in the tub you on the sink
Lick your lips as I soak my feet

Then you know this little carpet burn
My stomach drop yeah and my guts churn
You shrug and it's the worst
Who truly stuck the knife in first

I cheated myself
like I knew I would
I told ya I was trouble,
you know that I'm no good

I cheated myself,
like I knew I would
I told ya I was trouble,
you know that I'm no good




Amy Winehouse
BIOGRAFÍA
SABES QUE NO SOY BUENA

Encontrarme contigo en la planta baja en el bar y escuchar
Tus mangas arremangadas y camiseta de calavera
Tú dices ¿Qué has hecho hoy con él?
Y me husmeas como si fuese Tanqueray

Porque eres mi amigo, mi tipo
Me pasas tu Stella y vuelas
Mientras me largo
Tú vas derribando a tipos como Roger Moore

Me engaño a mí misma
Como sabía que lo iba a hacer
Ya te lo dije, era problemática
Sabes que no soy buena

Arriba en la cama, con mi ex
Está en la zona pero no puedo disfrutar
Pensando en ti en la última agonía,

es cuando suena el timbre

Salgo corriendo a encontrarme con tus pasos
Dices que nos casemos porque no eres rencoroso
No habrá nada de él nunca más
Lloré por ti en suelo de la cocina

Me engaño a mí misma
Como sabía que lo iba a hacer
Ya te lo dije, era problemática
Sabes que no soy buena

Dulce reencuentro, Jamaica y España
Estamos como estábamos antes
Estoy en la bañera tú en el lavabo
Relames tus labios mientras remojo mis pies

Entonces te das cuentas de que esta pequeña alfombra arde
Mi estómago cae y mi barriga se agita
Te encoges de hombros y es lo peor
Quien clavó el cuchillo primero realmente

Me engaño a mí misma
Como sabía que lo iba a hacer
Ya te lo dije, era problemática
Sabes que no soy buena

Me engaño a mí misma
Como sabía que lo iba a hacer
Ya te lo dije, era problemática
Sabes que no soy buena





Nota
Disculpen la ortografía del segundo video. “Nada es perfecto”, dijo la zorra. Por otra parte, y es lo que importa, el sonido es bueno. Además, piensen en la ventaja de otra traducción. Gracias.
Ninguna de las dos traducciones es perfecta, por supuesto, pero nos dan una idea del asunto.
Hasta el momento van tres canciones de Amy Winehouse en De otros mundos (las otras son Valerie y Back to Black, su obra maestra) y las tres son absolutas maravillas. De cada tema encontrarán dos videos, además de las respectivas letras en español e inglés.
La etiqueta de Amy Winehouse (en la columna derecha) puede remitirlos a noticias recientes (Las últimas horas de Amy Winehouse, Un negocio hecho cenizas, Buceando en el naufragio de Amy, Caza y captura de Amy Winehouse) y, en Biografías, encontrarán datos adicionales (Talento y perdición) sobre su atormentada y breve existencia.
En Biographies pueden leer más información (en inglés) sobre Amy Winehouse.

T.A.
Pamplona, 2011







Tuesday, November 29, 2011

Amy Winehouse / Valerie






Amy Winehouse
BIOGRAPHY
VALERIE
Well sometimes I go out, by myslef,
and I look across the water.
And I think of all the things,
of what you're doing,
and in my head I paint a picture.

Since I've come home,
well my body's been a mess,
and I miss your tender hair,
and the way you like to dress.

Oh won't you come on over,
stop making a fool out of me,
why don't you come on over, Valerie.

Valerie
Valerie
Valerie

Did you have to go to jail,
put your house out up for sale,
did you get a good lawyer.
I hope you didn't catch a tan,
I hope you find the right man,
who'll fix it for you.

Are you shopping anywhere,
change the color of your hair,
and are you busy.

Did you have to pay that fine,
that you were dodging all the time,
are you still dizzy.

Well since I come home,
well my body's been a mess,
and I miss your tender hair,
and the way you like to dress.

Oh won't you come on over,
stop making a fool out of me,
why don't you come on over, Valerie.

Valerie
Valerie
Valerie

Well sometimes I go out, by myslef,
and I look across the water.
And I think of all the things,
of what you're doing,
and in my head I paint a picture.

Since I've come home,
well my body's been a mess,
and I miss your tender hair,
and the way you like to dress.
Oh won't you come on over,
stop making a fool out of me,
why don't you come on over, Valerie.
Valerie
Valerie
Valerie
Valerie
Valerie
Valerie
Valerie
Valerie





Amy Winehouse
VALERIE
A veces salgo solo y miro a través del agua
Y pienso en todas las cosas que estás haciendo
y en mi cabeza hago una imagen

Desde que he vuelto a casa
mi cuerpo ha sido un desorden
Y extraño tu cabello de concurso
Y la forma en que te vistes

¿No vendrás por aquí?
Deja de ponerme en ridículo
¿Por qué no vienes, Valerie?
Valerie, Valerie, Valerie

¿Tuviste que ir a prisión?
¿Pusiste tu casa en venta?
¿Conseguiste un buen abogado?

Espero que no te hayas bronceado
Espero que encuentres al hombre correcto
Que lo arreglará por ti

¿Andas de compras en algún lugar?
¿Cambiaste el color de tu pelo?
¿Estás ocupada?

¿Y tuviste que pagar la multa
Que evadías todo el tiempo?
¿Todavía estás mareada?

Desde que he vuelto a casa
mi cuerpo ha sido un desorden
Y extraño tu cabello de concurso
Y la forma en que te vistes

¿No vendrás por aquí?
Deja de ponerme en ridículo
¿Por qué no vienes, Valerie?
Valerie, Valerie, Valerie

A veces salgo solo y miro a través del agua
Y pienso en todas las cosas que estás haciendo
y en mi cabeza hago una imagen

Desde que he vuelto a casa
mi cuerpo ha sido un desorden
Y extraño tu cabello de concurso
Y la forma en que te vistes

¿No vendrás por aquí?
Deja de ponerme en ridículo
¿Por qué no vienes, Valerie?
Valerie, Valerie, Valerie




Monday, November 28, 2011

Aurélie Raya / Las últimas horas de Amy Winehouse


LEA LA BIOGRAFÍA DE AMY WINEHOUSE AQUÍ

Las últimas horas de Amy Winehouse

 
Los análisis lo dicen: la cantante ahogó su desazón en el alcohol. Tenía 27 años. Este es el relato de la semana que acabó con su vida a través de los ojos de su familia, su médico, su guardaespaldas, su pareja y sus amigos.

AURÉLIE RAYA
El País, 12/11/2011





A Amy le cuesta coger el teléfono. En un momento de lucidez escribe a su amigo Kristian Marr este extraño SMS: "Estaré aquí para siempre. ¿Y tú?". Son las tres de la madrugada, la noche del 22 al 23 de julio de 2011. Está en la cama, en el tercer piso de su casa, frente a Camden Square. Ha bebido. Aturdida, se duerme. Ya ha vivido esta situación, la de sentirse pesada, aplastada, atontada por la bebida. Su guardaespaldas, que subió a verla unos minutos antes, no observó nada anormal. Es el mismo que va a echar un vistazo en su habitación a eso de las diez de la mañana. No se mueve. Él no se preocupa. Vuelve a primera hora de la tarde, intranquilo por ese silencio repentinamente molesto. "¿Amy?". No hay respuesta. Abre la puerta y se dirige hacia ella. "¿Amy?". Descubre a la cantante inerte en sus sábanas. Después de tres horas de misterio, las primeras pruebas toxicológicas que se realizan al cadáver descartan una sobredosis de drogas, sin precisar la causa exacta del fallecimiento. Los resultados definitivos indican una tasa de 4,16 gramos de alcohol por litro de sangre en el momento de la muerte. Con una tasa de 0,5 está prohibido conducir; 3,5 es el punto límite, la parte del cerebro que controla la respiración resulta afectada. Winehouse ha bebido como una descosida, una vez más.


"Parecía ida, solo era cuestión de tiempo", dijo su madre de su último encuentro.
Su último novio, Reg Traviss, revela un proyecto de matrimonio inminente y poco creíble.
Solo su difunta y querida abuela, Cynthia, habría podido hacerla entrar en razón.


Una vez de más. Ni siquiera había un vaso al pie de la cama, solo tres botellas de vodka vacías. Cayó en un coma etílico que pudo provocar un vómito en los bronquios, un enfriamiento de la temperatura corporal o una crisis epiléptica. Según las conclusiones de la investigación, su muerte es "accidental".
"No era una suicida, tenía proyectos"
Desde hacía algunos años, los vaivenes alcohólicos caracterizaban a Amy. En cuanto iba demasiado lejos, en cuanto sentía que daba lástima, dejaba de beber de golpe. Esos periodos de sobriedad forzosa se prolongaban durante dos, tres semanas. Pero siempre volvía a beber, cada vez con más intensidad. Tras el desastre del concierto de Belgrado, el 18 de junio, en el que apareció patética, titubeando y mascullando palabras inaudibles sobre el escenario, lo dejó todo. Quería superarlo, cantar otra vez, amar, vivir. Aguantó tres semanas. Hasta el 20 de julio, cuando se la vio, después del concierto de su ahijada, Dionne Bromfield, bebiéndose copas de ginebra y de Red Bull. Winehouse, que era capaz de oscilar entre la euforia y el abatimiento en una décima de segundo, era tan imprevisible que su entorno no advirtió ningún peligro en especial. La pequeña les había acostumbrado demasiado a volver a levantarse.
Su madre, Janis, la visitó por sorpresa el día anterior a su muerte. No pudo impedir nada y solo pudo constatar la magnitud del daño. "Parecía ida, perdida. Solo era cuestión de tiempo". Más tarde suaviza esta visión macabra: "Podía dormir horas y horas y siempre parecía que acababa de despertarse. Nos bebimos un té, vimos fotos de familia... Cuando me fui, me abrazó y me dijo: 'Mamá, te quiero".
La doctora Cristina Romete vigilaba la salud de Amy desde hace cuatro años. Vino a su domicilio ese día, sobre las siete de la tarde. Hacía poco le había recetado Librium, un medicamento que ayuda a combatir las crisis de ansiedad relacionadas con la abstinencia. Comprueba que Amy ha vuelto a beber, pero no se alarma. "Amy estaba achispada, pero podía mantener una conversación". Cuando Romete le pregunta si tiene intención de dejar de beber, Amy duda: "No lo sé". Y la doctora concluye: "No era una suicida, tenía proyectos. Y me dijo: 'Todavía me quedan cosas por hacer en la vida". Eso es suficiente para tranquilizar a un médico.
Deja a su paciente a eso de las ocho de la tarde, sin imaginarse lo que pasaría después. Puede resultar comprensible: 2011 no es 2008, el annus horribilis de la cantante. Amy ya no comparte las rayas de cocaína con Pete Doherty mientras se desternillan delante de unos ratoncillos. Amy ya no se escarifica los brazos para atenuar el dolor causado por la falta de heroína. Su exmarido, Blake Fielder-Civil, el hombre que le hizo descubrir todas esas sustancias, duerme en la cárcel por intento de robo. Por eso unas copas al principio de la noche no son nada...
"Estaba muy aislada"
Durante este último verano londinense, se encuentra razonablemente mal. "Amy no hacía gran cosa, creo que estaba muy aislada", dice un fotógrafo que la siguió durante años. Sus amigas más queridas de sus inicios, Juliette Ashby y Remi Nicole, ya no llaman a la puerta de su casa de improviso. Ya no juega al billar durante noches enteras, como antes, en su garaje o en el primer piso de su pub preferido, The Hawley Arms. Se aburre. Ya no existe pasión en la relación intermitente con su novio desde hace dos años, el engominado director de cine Reg Traviss. Le quiere mucho, pero nunca sustituyó a Blake, El Terrible.
Reg la dejó en febrero, y luego en mayo, asustado por sus abusos y sus llamadas de teléfono regulares a Blake a la cárcel. Hoy, revela un proyecto de matrimonio inminente, poco creíble. Desempeña el papel de yerno ideal y eterno. Y hay que poner cara de circunstancias cuando Reg Traviss explica, con el beneplácito de la familia Winehouse, que Amy era "una mujer normal, cuerda y con buena salud". En otro planeta, a lo mejor.
Pero en el norte de Londres, la noche del viernes 22 de julio, Winehouse encadenó los chupitos uno tras otro hasta el encefalograma plano. Según un allegado de Reg, Amy y él se habían visto y se habían tomado unas copas, pero lo niega con una candidez enternecedora: "El viernes acabé de trabajar tarde y, como no conseguí hablar con ella, pensé que se había dormido. Le envíe un mensaje para decirle que iba a ver un DVD y que me avisase en cuanto se despertara. Me parecía raro no saber nada de ella. Al salir de la peluquería, vi una llamada perdida del número de su guardaespaldas. No me preocupé, siempre perdía su móvil y habría usado el suyo. No la volví a llamar, me pasé por mi despacho para buscar unos zapatos". Sin embargo, sabe que habla de Amy Winehouse, una chica que se salvó de milagro de una sobredosis repetidas veces, una chica que cambiaba una adicción por otra, una chica que había vuelto a beber desde hacía poco, una chica que acababa de enviar un mensaje a otro en mitad de la noche, Kristian Marr, que hacía seis semanas que no la veía.
"Iba por buen camino"
¿Por qué una señal ahora? Él aún no lo entiende. Y recuerda así su último momento juntos: "Estábamos viendo Scarface en nuestro sofá. Amy quería comprar alcohol. La convencí para que se conformara con té. Nos quedamos dormidos. Y yo era feliz sabiendo que iba por buen camino". Pero luego resbaló.
Un tal Tony Azzopardi declara que Amy le "pilló" en la calle y se lo llevó en taxi esa noche para que la pusiera en contacto con un traficante de West Hampstead. Este supuestamente le proporcionó crack y heroína por 1.200 libras. Tony añadió ante la policía que había fumado crack delante de sus ojos, en el taxi, quejándose del acoso de Blake. Pero, teniendo en cuenta que en las pruebas toxicológicas no hay rastro de estupefacientes, ¿qué crédito puede tener un viejo yonqui sin blanca, alcohólico y dispuesto a todo por unos billetes?
Bipolar y depresiva
¿Así es como muere una estrella de 27 años? ¿Tan sola? ¿Se puede culpar de negligencia a su entorno? Andrew Morris, su fornido guardaespaldas, volvía de vacaciones. El médico que la trataba observó un ligero estado de embriaguez. No avisó a nadie. Estas personas olvidaron su naturaleza versátil, bipolar y depresiva. Su madre la encontró como de costumbre, dormida y luego despierta, alegre y luego melancólica. Se preparaba para lo peor desde hace tanto tiempo que había acabado por convencerse de que eso no ocurriría nunca. Su padre vivió unos meses con ella para protegerla. Era insoportable. Vive en Kent, a una hora de la capital. Reg la había dejado sola con sus demonios, sin mala intención.
Solo su querida abuela, Cynthia, habría podido hacerla entrar en razón. Las dos escuchaban a las divas tristes Dinah Washington y Sarah Vaughan. Cynthia, apodada Nan, le contaba a Amy su aventura con el saxofonista de jazz Ronnie Scott, sus infamias de adolescente, su expulsión de la prestigiosa escuela de teatro Sylvia Young por un piercing demasiado evidente, su amor por los uniformes de las camareras estadounidenses de los años cincuenta... Amy hacía entonces el esfuerzo de respetar esas citas semanales. Nan falleció de un cáncer de pulmón en 2006. Amy ya no se sometió nunca a ningún tipo de disciplina. Su canción Rehab pone de manifiesto esa obstinación por hacer solo lo que le plazca. ¡Había esquivado la muerte tan a menudo!
La época en que pasaba las noches vagando, destrozada, con Blake, las uñas ennegrecidas por el crack, los brazos cubiertos de arañazos y las piernas llenas de moratones, había pasado. Su malestar, menos visible, seguía ahí.
La carrera de un cometa
En tres años, el lapso de tiempo que separa su primer álbum, Frank, del segundo, el intenso, Back to black, el dolor, la desesperación, la pena, la droga y la dependencia le habían dotado de una voz potente y oscura, la de una mujer madura y triste. Nunca fue capaz de repetir la proeza, la de poner música a sus males. Su carrera finalizó, por tanto, en 2006, a los 23 años. Un cometa.
Un principio de enfisema diagnosticado en 2008 mermaba su capacidad pulmonar. Era joven para una enfermedad de viejo. En Body and soul, a dúo con su ídolo, Tony Bennett, se oye su timbre dañado y estropeado por los excesos. Su última grabación. En ella, la falta de brillantez y de energía es patente. Ya no tenía mucha voz. ¿Era irremediable? A Amy parecía aterrorizarle la idea de volver a cantar en público o de volver a poner los pies en un estudio. Adoraba la música y sus paseos por Camden, pero la frescura y el entusiasmo se habían atenuado. Era rica y le daba igual. 4,16 gramos. Se mató. Su muerte el 23 de julio fue un accidente. Podría haber sucedido meses o años antes. Su vida fue muy breve y sus tormentos fueron interminables. Un suicidio largo, salpicado de momentos furtivos de alegría y de sobresaltos pasajeros. El destino predeterminado de una chica agotada antes de la treintena.
Traducción: News Clips
© Paris Match' / Contacto
Un negocio hecho cenizas
Amy Winehouse según Scianmarella
En verano de 2012 saldrá a la venta 'Amy: my daughter' (Amy: mi hija), biografía de la cantante londinense firmada por su padre, Mitch Winehouse. Según él mismo ha confesado: "La necesidad de escribirla no solo surge de querer contar su auténtica historia, sino como revulsivo ante su muerte". Las ganancias íntegras del libro, publicado por Harper Collins, irán para la Amy Winehouse Foundation, puesta en marcha por los progenitores tras su fallecimiento con el fin de ayudar a jóvenes con problemas de adicciones. De igual manera, se destinarán a la fundación los beneficios de la subasta del vestido de la diseñadora tailandesa Disaya que lució Winehouse en la portada de 'Back to black', el disco que le supuso la fama mundial y vendió más de 3,2 millones de copias. La puja será el 29 de noviembre y se espera que supere los 23.000 euros. A cargo estará la casa de subastas londinense Kerry Taylor. Y el 5 de diciembre verá la luz su testamento sonoro: 'Lioness: Hidden treasures', un disco que reúne 12 canciones, entre material nuevo en el que estaba trabajando, versiones de clásicos, canciones inéditas y tomas alternativas de sus propios éxitos, más un par de colaboraciones, junto a Nas y Tony Bennett.


Amy Winehouse
Fotografía de Bryan Adams
BUCEANDO EN EL NAUFRAGIO DE AMY

Salen a la luz las grabaciones que Winehouse dejó a su muerte hace cuatro meses. La colección de canciones inéditas esboza el retrato borroso de una artista voraz.

DIEGO A. MANRIQUE
El País, 25/11/2011



La última vez que visité una librería británica, la mesa de novedades estaba tapizada con tomos sobre Amy Winehouse. Una revisión rápida me hizo sospechar que no estaba allí lo que buscaba: eran relatos de testigos visuales, moralejas alargadas a dimensión de libro, mucho corto-y-pego. No localicé el relato completo que conjugara vivencias y creación.


No nos esperan descubrimientos: ya se rebañó su archivo para reeditar 'Frank'.
Hay una docena de temas que no saldrán por falta de calidad sonora.


Un deseo prematuro, por lo demás: su obra artística todavía está incompleta, creíamos. Amy Winehouse era una entusiasta y presumía de varios frentes abiertos, como el disco de jazz que planeaba con el saxofonista Soweto Kinch y el baterista Questlove. Cabía imaginar que quedaron toneladas de experiencias suyas en el limbo de los discos duros, esperando su publicación o su reelaboración (pero no, como veremos). La primera cata en ese legado se llama Lioness: hidden treasures, que Universal pone en las tiendas el 2 de diciembre, como gran acontecimiento. Comercialmente, lo es: el catálogo de Amy, esencialmente dos álbumes, se reavivó tras su muerte y alcanzó nuevos récords de venta.
Antes de entrar en materia, conviene prescindir de prejuicios. Funciona cierto automatismo en un sector del público, que dispara indignado contra cualquier lanzamiento póstumo. Desde las alturas de la ingenuidad, solo se ve en esos casos una operación comercial; la realidad resulta más compleja. En el tiempo presente, es difícil impedir la difusión de cualquier grabación, a pesar de sus posibles deficiencias de sonido o interpretación. Y las consecuencias pueden ser penosas. La reputación de Jimi Hendrix se vio deteriorada por una avalancha de elepés legales o piratas; solo ahora, con el control de su familia, se está enmendando el desaguisado, con ediciones ordenadas y cuidadas al máximo.
Aceptemos que los herederos tienen algo que decir al respecto. Y celebremos sotto voce que algunos fideicomisarios ignoren las instrucciones del difunto, como hizo Max Brod con los papeles de Franz Kafka: gracias a esa "traición", hoy conocemos El proceso, América o El castillo. Lamento informar de que seguramente no nos esperan descubrimientos equivalentes entre el patrimonio inédito de Amy: ya se había rebañado su archivo para las reediciones ampliadas de Frank y Back to black.
Asumamos que las compañías discográficas también participen en el proceso. Su especialidad, después de todo, es confeccionar discos y se supone que saben distinguir entre el impulso fetichista y la necesidad de configurar una experiencia auditiva tolerable. Ted Cockle, jefe de Island, ha especificado que hay una docena de canciones que nunca verán la luz del día por carecer de calidad sonora. Claro que nunca se debe decir "nunca": alguna de ellas, como Procastinate, ya se puede localizar en la Red con un título levemente cambiado.
Esa confluencia de factores explica que en la presentación a medios de Lioness, realizada a finales de octubre en un estudio del Soho londinense, fuera un ejercicio de diplomacia y sobreentendidos. Así, se pasó de puntillas por parte del repertorio aquí incluido. No sonaron temas como Valerie, Will you still love me tomorrow y Wake up alone, ya disponibles en otras versiones en discos de Amy, o el eterno Body and soul que grabó con Tony Bennett para Duets II.
El responsable del proyecto es Salaam Remi, productor de hip-hop con buena brújula para llegar al gusto más mainstream. Socio de Amy desde Frank, buscó maquetas, grabaciones olvidadas, primeros pasos para lo que pudo ser el tercer álbum legítimo. Ese material fue completado con instrumentistas y, en Like a smoke, una parrafada del rapero Nas, otro artista de Salaam por el que, nos cuenta, ella sentía una afinidad especial.
Lo que queda es un retrato borroso de una artista voraz. En 2002, durante su primer encuentro con Salaam, Amy se puso a cantar La chica de Ipanema sin ensayar; si le fallaba la memoria para la letra, se lanzaba al scat, como han hecho cien mil vocalistas de jazz. Mantenía su querencia por el reggae clásico, como evidencia en su lectura de Our day will come, también grabado aquel año.
Amy sabía del poder curativo del soul. En 2009, en su propia casa, probó con A song for you, balada de Leon Russell, tomando como referencia la versión de Donny Hatthaway; en un comentario final, Amy Winehouse sitúa al desdichado vocalista (supuestamente, se suicidó en 1979) en el mismo pedestal que Marvin Gaye. Aproximadamente de la misma época es su Between the cheats, una reflexión sobre la infidelidad cuyo título referencia otro pináculo del soul sensual, Between the sheets, de los Isley Brothers.
No hay grandes revelaciones. Está Halftime, un tema destinado a Frank y finalmente no incluido, que justifica ese título: "Y cuando canta Frank Sinatra / es hasta demasiado / él pacifica mi dolor". Aparecen destellos de fatalismo y desafío; el oyente puede aplicar algunos versos a las peripecias sentimentales de Winehouse pero se mantiene el misterio.
Amy Winehouse no fue una víctima de la industria musical. Todo lo contrario: conviene recordar que se benefició de unas escuelas subvencionadas que ofrecen una gran formación técnica, de un sistema entonces próspero que puso a su alcance eficaces colaboradores. Desdichadamente, no había ni hay mecanismos para aprender a asimilar el éxito, a amar el propio cuerpo, a esquivar relaciones de dependencia, a evitar analgésicos emocionales.




Saturday, September 10, 2011

Amy Winehouse / Back to Black




Amy Winehouse en Rio de Janeiro

BACK TO BLACK
By Amy Winehouse
BIOGRAPHY

He left no time to regret
kept his dick wet
with his same old safe bet
me and my head high
and my tears dry
I get on without my guy
you went back to what you knew
so far removed from all that we went through
and I tread a troubled track
my odds are stacked
I’ll go back to black

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to.....

I go back to us

I love you much
It’s not enough
you love blow and I love puff
and life is like a pipe
and I’m a tiny penny rolling up the walls inside

We only said goodbye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to

Black, black, black, black, black, black, black,
I go back to
I go back to

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to black



BACK TO BLACK

El no dejó tiempo para arrepentirse,
mantuvo su pija mojada
con su misma vieja apuesta.
Mi cabeza y yo volábamos
y mis lágrimas se secaban.
Estaba sin mi muchacho.
Tú volviste a lo que ya conocías,
tan alejado de todo aquello que pasamos,
y yo estoy pisando un camino problemático.
Mis probabilidades están atascadas.
Tendré que volver a lo negro.

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....

Yo vuelvo a nosotros

Te amo mucho
y no es suficiente.
Tú amas soplar y yo amo respirar
y la vida es como un tubo
y yo soy una pequeña moneda que rueda por entre las paredes

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....

Negro, negro, negro, negro, negro, negro, negro,
vuelvo a…  
vuelvo a…

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....


Amy Winehouse
Back to Black
En vivo
Con subtítulos en español



Diego Manrique / Caza y captura de Amy Winehouse


Amy Winehouse según Sciammarella

Diego Manrique
CAZA Y CAPTURA DE AMY WINEHOUSE
BIOGRAFÍA

¿Fue víctima la cantante inglesa del acoso y derribo y la cultura de los famosos? Sus canciones inéditas pueden ayudarnos a entender su calvario.


Era un secreto a voces que sus teléfonos estaban pinchados.



Hay un extraño prejuicio por vender discos de alguien que acaba de morir.


Este verano visitaba España una vocalista poderosa y recomendable, Nina Zilli. Nos la presentaban como "la Amy Winehouse italiana", una etiqueta grosera que -suponemos- ya habrá sido desechada. Ahora interesaría determinar cuál ha sido exactamente la aportación musical de Amy: cómo definir su modelo artístico, más allá de su catastrófico final.

Había en Amy algo más que una cantante de soul, aunque sí tenía una convincente voz pastosa. No ejercía de purista: usaba producciones modernas, incluyendo sampleados. Tampoco recreaba clásicas del soul: cambiaba de ritmo con temas jamaicanos -Monkey man, You're wondering now- y estándares del jazz tipo Moody's mood for love, There is no greater love o Body and soul.
Pero la gran baza estaba en su selección de gemas pop de los sesenta -Cupid, To know him is to love him, It's my party, Will you still love me tomorrow- por el radical contraste entre su candidez con el repertorio propio de Winehouse. Ella convirtió su vida -y la de sus seres cercanos- en materia de inspiración. Amy se reconcome con las infidelidades masculinas: de su padre, en What is it about men, o de su novio, en Back to black; tampoco participa de la solidaridad femenina (Fuck me pumps).
La obsesión subyacente en la obra de Amy es la discrepancia entre el amor de las canciones y la realidad. Ella, una cosita esquelética, sexualizó su imagen, para aproximarse a las voluptuosas Ronettes y demás girl groups neoyorquinos. Sin embargo, más que estilistas habilidosos, necesitaba asistencia para sus episodios de depresión. Reacia a los antidepresivos, se automedicaba con cantidades titánicas de alcohol y drogas. Su chispa londinense se apagó bajo los efectos de semejante ingesta.
Inevitablemente, Winehouse se convirtió en protagonista multimedia de su particular reality show. ¿Era consciente de estar atrapada en esa dinámica de "la vida como espectáculo"? Un secreto a voces en el mundillo periodístico británico: sus teléfonos -y los de sus padres, hermano, amigas y novios- estaban pinchados. Los sabuesos hasta tenían acceso a sus informes médicos. Lo confirma Charles Lavery, periodista de investigación del Sunday Mail escocés.
Eso explica que quedara registrada cada borrachera, cada entrada y salida de una institución. Igual Amy creía que ese acoso era inevitable para cualquier famoso. Lo contrario supone imaginarla desesperadamente paranoica, convencida de que una o más personas de su círculo la vendían a tabloides, a los proveedores de carnaza televisiva. Algo que, advierte Lavery, también pudo ocurrir, ya que los buitres necesitaban disimular su espionaje tecnológico.
Tras su muerte, Amy queda reducida a una historia ejemplar. Los moralistas pueden despedazarla y pisar sus restos para subir al púlpito habitual. Hay predisposición a consagrarla como una mártir feminista, a pesar de que, incluso en el acto íntimo de componer, siempre colaboró con hombres. Y el truco fácil de retratarla como una víctima de la industria musical.
Por ejemplo, a eso se apunta Piers Morgan. El astro de la televisión, que actualmente ocupa el sillón de Larry King en la CNN, arremete contra aquellos que se contentaron con sacar dinero de Amy, pero que no se esforzaron en ayudarla. Pero Piers Morgan, en una reencarnación anterior como director del Daily Mirror, se aprovechaba de pinchazos y alardeaba -¡por escrito!- de escuchar un implorante mensaje dejado por Paul McCartney en el móvil de su entonces esposa, Heather Mills.
Y la odiada industria. Circula la idea de que hay algo intrínsecamente perverso en el hecho de vender discos de alguien que acaba de dejarnos: un extraño prejuicio, posiblemente de origen judeo-cristiano, que ignora el humano deseo de honrar a la persona fallecida. Por cada persona que conocía los dos discos de Winehouse, había 100 que solo tenían una idea nebulosa de su cancionero o que pensaban que lo suyo era un montaje, uno más del circo de famosos desesperados. Frente a las sospechas, la muerte es un argumento tajante.
Así que nada de rasgarse las vestiduras. Muy al contrario: urge desear que Metrópolis (management) e Island (discográfica) trabajen bien y conviertan sus maquetas en un tercero, un cuarto disco. Siempre se ha hecho y hay buenos motivos, aparte de los puramente económicos: son piezas que nos faltan para intentar montar el rompecabezas, el puzle del artista meteórico.


Diego Manrique
El País, Madrid - 31/07/2011