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Tuesday, December 13, 2011

Chavela Vargas / El cerro de la Chamana




El cerro de la 'chamana'

SALVADOR CAMARENA
El País, 19/11/2011

En su refugio mexicano, frente a un escarpado paisaje, Chavela Vargas prepara un disco de homenaje a García Lorca.
            



Chavela Vargas va por su tercer último deseo: dos veces a la semana se mete al estudio para tener listo en marzo próximo La luna grande, su homenaje a Federico García Lorca. Su primer último deseo fue el libro Las verdades de Chavela Vargas, al que siguió, en abril de 2010, la publicación del disco ¡Por mi culpa! De este renacer, Chavela, a sus 92 años, hace responsable al Chalchi, como popularmente es llamado el escarpado cerro tepozteco que se levanta frente a la casa de la cantante en Morelos, a 69 kilómetros de la ciudad de México. "¡Ven, que te voy a decir una cosa!". Chavela llama a Lola, la favorita de sus tres perros xoloitzcuintles que viven con ella. "Les voy a contar un cuento de una vieja que se llamaba Chavela Vargas que estaba enamorada del Chalchi".             

              La entrevista ocurre en el jardín. Magueyes, flores, palmas y cruces rodean la sencilla casa tipo bungaló de una sola planta que es su refugio desde hace cinco años. La cita es al mediodía porque el Chalchi y Chavela, como siempre, se han desvelado. "En las noches, el chamán me dice, 'tú eres chamana como yo, dime ¿qué te dice en las noches el cerro?'. Yo le contesto, 'nada'. No vaya yo a meter la pata y diga una tontería. Porque Chalchi me habla, y se queda callado de una estrella a la otra, se queda en un silencio armonioso. Es muy bello". Así hasta el amanecer. El Chalchitépetl, cerro de las joyas, inspira a Chavela -"ahí te acuestas a soñar, a soñar con la noche, a soñar que existes, que sí eres verdad, que sí estás en la tierra, lugar de mucho sufrimiento"-, pero ella no sabría decir de dónde viene la inspiración para sus recitales. "Es algo espontáneo. Nace, pienso yo, de lo que llamamos alma; ésa es el alma, cuando tocas más allá de ti, más allá del más allá y te diriges con las alas doradas del amor y de la inspiración, entonces se suelta el alma. Y te materializas y empiezas a hablar contigo misma, a veces yo he pensado que hablo con otra igual a mí de loca, y me da risa".
             Mientras reflexiona sobre la fuente de la inspiración, Chavela, de la que también se prepara un documental, El ruiseñor y la noche, dirigido por Rubén Rojo, entremezcla su respuesta con un verso de Doña Rosita, La Costurera: yo ansío verte llegar / una tarde por Granada / con toda la luz salada / por la nostalgia del mar; / amarillo limonar... "Tengo el atrevimiento de querer comunicarme con el poeta y lo hago a través de mis sueños, a través de un amanecer que no es nunca igual". Chavela quiere volver al silencio y, dando la espalda al Chalchi, ordena: "Preparanos un tequilita".



Tuesday, December 6, 2011

Patti Smith / El rock forma parte de mi destino


Patti Smith
'El rock forma parte de mi destino'

La cantante y escritora Patti Smith, considerada un mito, presenta gira, publica libro y prepara disco.

Gerardo Sanz (La Luna de Metrópoli)|
Madrid, lunes 19/07/2010 10:38 horas


Patti Smith, Horses
Fotografía de Robert Mapplethorpe

"El cuerpo sólido de un sueño". Es la definición del rock que Patti Smith (Chicago, 1946) dejó labrada en el quicio de unos versos dedicados al futuro padre de sus hijos, el ex guitarrista de MC5, Fred Sonic Smith.
Una analogía escultórica que, convirtiendo la electricidad y el fragor en un retablo de poesía y pensamiento, sublimó 'Horses' (Arista, 1975) y que hoy, 35 años después, la mantiene con el cincel de su volcánico talento en una mano y el martillo de su inquebrantable compromiso creativo en la otra.
Homenajeada en la vigésimo séptima edición de los premios que, anualmente, entrega NASCAP (la SGAE estadounidense), elegida entre los 400 neoyorquinos más influyentes de todos los tiempos por el Museum Of The City y protagonista del multigalardonado documental y candidato oficial a los Emmy's 2010 'Dream Of Life' (Steven Sebring, 2008), la madrina del punk continúa asumiendo la responsabilidad de su propia mitología.
No en vano, el pasado 29 de junio inició en el Hyde Park londinense una gira europea que recalará en nuestro país coincidiendo con la traducción al español del libro 'Just Kids'(2010) —'Éramos unos niños' (Lumen, 2010)—, memoria de su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe y fascinante bestiario del Manhattan de finales de los 60 y principios de los 70.
Acompañada por Leny Kaye y Jack Petruzzelli (guitarras), Tony Shanahan (bajo y teclados) y Jay Dee Daugherty (batería), la viuda coraje podría estrenar temas de su próximo álbum en una serie de seis conciertos que tendrá, a su paso por el Festival Porta Ferrada, un epílogo muy significativo.
Aparte de inaugurar en el Monasterio de Sant Feliu de Guíxols (Girona) una exposición consagrada a su obra plástica reciente, esta viuda coraje que ahora desanuda de entusiasmo el hilo telefónico detendrá su frenética actividad para disfrazarse de detective salvaje y visitar Blanes, última residencia de "un auténtico genio": el llorado Roberto Bolaño.

Patti Smith, Dream of Life
Fotografía de Robert Mapplethorpe

'Éramos unos niños' acaba de editarse en España. A pesar de su extensa trayectoria literaria, ¿puede considerarse su debut narrativo?
Sí. Aunque he publicado poemas en prosa y piezas periodísticas, es mi primer libro propiamente dicho. Y no será el último, porque ya estoy preparando una secuela que, ambientada en la misma época, tratará sobre música.
¿Es cierto que nace de una promesa que le hizo a Robert Mapplethorpe en su lecho de muerte?
Sí, se lo juré la mañana del día que falleció. Cuando nos conocimos, los dos éramos jóvenes y anónimos. No teníamos ni un techo bajo el que resguardarnos, pero emprendimos una vida en común y juntos maduramos personal y profesionalmente. Él quería que contara esa historia, que hablara no de la celebridad sino del ser humano. Y cumplí con mi cometido.
Si algún día usted...
No, nunca le pediría a nadie algo así: es realmente duro. Sin embargo, él lo creía importante y no había un testigo más fidedigno de su evolución.
En cualquier caso, ¿quién sería el autor adecuado?
Sin duda, mi hija Jessie: me conoce mejor que mucha gente. Toca el piano y es una gran escritora.
Usted también comenzó escribiendo. ¿Qué le atrajo del rock?
Su transformación en la voz cultural de nuestra generación, en un elemento de comunicación global. Jimi Hendrix, Jim Morrison, Bob Dylan, Grateful Dead, Grace Slick y Jefferson Airplane lo expandieron mezclándolo con el jazz, la ideología política y la energía sexual. Y fui arrastrada hacia él porque quería contribuir a ese canon. Nunca pensé que me acabaría dedicando a eso, pero descubrí que me costaba menos subir a un escenario y actuar ante 20.000 personas que organizar una cena. Definitivamente, formaba parte de mi destino.
Sus influencias, ¿siguen siendo las mismas?
Guardo fidelidad a lo que amo y disfruto escuchando a John Coltrane, Glenn Gould o Wagner. No obstante, las cosas que me inspiran cambian cada momento y, de hecho, en el disco que estoy grabando aparecen instrumentistas de todo el mundo. Hicimos una canción en Italia con una banda de estilo gitano, otra en Francia con una acordeonista maravillosa, hay improvisación y fragmentos experimentales. Y, por supuesto, los asuntos que me interesan: la destrucción del medio ambiente, San Francisco de Asís o Roberto Bolaño.
Tengo entendido que se acercará a la ciudad donde el chileno concibió '2666'.    
Sí. Hay tanta belleza en España, tanta historia y tanto que ver que puede parecer extraño. Pero, ojo, igual que cuando viajé a Marruecos para sentarme en el café donde Jean Genet tomaba su té a la menta, voy sin expectativas: simplemente, quiero sentir lo que él sentía, recorrer sus pasos, impregnarme de la génesis de esa obra maestra absoluta. Y no hace falta que sea un sitio bonito. Fíjate en mí: 16 años en la periferia de Detroit criando a mis hijos.
Sin embargo, desde que volvió a Nueva York, no ha parado.
Cuanto mayores nos hacemos, más confianza tenemos en nosotros mismos. ¿Qué demonios? Me gusta trabajar, es excitante. A pesar de los errores que cometimos, la motivación de los artistas de mi generación siempre fue engendrar algo especial. Y, por lo que a mí respecta, quiero seguir aportando.



Patti Smith. El martes 20 de julio, a las 22 h en el escenario Puerta del Ángel (Avda. Portugal, s/n). Entradas, entre 35 y 50 euros.




Sunday, December 4, 2011

Gonzalo Pajares / El menú de Mick Jagger

Mick Jagger
Gonzalo Pajares
EL MENÚ DE MICK JAGGER
25 de octubre de 2011

Vino Mick Jagger y alborotó este país que es cumbiambero pero no rockero. Cosas de nuestra identidad. Y aunque yo adore a los Rolling Stones y los considere fundamentales, Mick Jagger, como solista, me parece prescindible. Por eso, para evitar oírlo -y perseguirlo- preferí averiguar qué comió en Lima... tan difícil no fue.
Llegó un viernes y, al toque, fue descubierto por un fanático quien lo vio entrando al hotel Country. Le tomó una foto con su celular, y en un minuto la imagen estaba colgada en Internet y, a través del Facebook y del Twitter, se reportaba su paradero, peso y medida oficial. Pobrecito Mick, le cagaron el viaje, quiso pasar desapercibido en Indias, pero esa boca y figura son inconfundibles, únicas, como la banda que fundó con Keith Richards y Brian Jones.
Llegó con su novia -altísima, guapísima, atorrantísima, dicen quienes la trataron-, con su hijo adolescente -lo tuvo con una modelo brasileña, dicen que fue forzado a reconocerlo- y con unos guardaespaldas más grandes que el 'Cuto' Guadalupe y más gordos que el 'Loco' Vargas. Si uno quiere pasar desapercibido, se viene solito, no se hospeda en el Country (en el hotel España, en el Centro de Lima, hay cientos de pastrulos que se le parecen: allí hasta se hubieran burlado de él por ser una mala copia del original) y de frente uno chapa su Peruvian Airlines pa'l Cusco... pero, bueno, el buen Mick canta de puta madre -repito, en los Rolling Stones- pero muy solapa no es.
Instalado en el Country, y descubierto ya, Jagger ni siquiera pudo darse un saltito por el Bar Inglés, donde el gran Roberto Meléndez prepara el mejor pisco sour del mundo; ni pudo bajarse la mala noche con un capitán, esa delicia que tiene pisco y vermouth rosso en iguales proporciones.
Y tampoco pudo sentarse en El Perroquet, el espacio donde reina el gigante Jacinto Sánchez, un cocinerazo, y de su mano probar uno de los mejores lomos saltados del mundo, o esa plancha de mariscos que llevarán a Jacinto al paraíso, o ese osobuco con trigo que a mí me hace viajar hacia la mesa de mi abuela. Ay, Mick, no sabes los sabores que te perdiste por ser un Rolling Stone.
Y por tanta fama, tuvo que quedarse en su habitación. Y qué creen, Mick Jagger no come carne, qué huevón. Es un vegetariano que, a sus 68 años rockerísimamente vividos, se cuida. Yo me pregunto de qué. No entiendo a los que, después de probarlo todo, se jubilan. Digo, si tan bien la pasaron, ¿por qué retirarse? Y una vida sin placeres -eso incluye la carne- no es vida.
Alejado de las carnes, el feo Mick (porque ya no me atrevo a tratarlo de 'buen') desayunó en Lima frutas, cereales y su poquito de jugo. ¿Y el tocino, los huevos y el colesterol? Para sus guardaespaldas. Bueno, las frutas en el Perú son tan ricas y frescas que por eso no lo vamos a criticar.
Ah, aunque esté alejado de las carnes, sí le gustan los pescados. En el Country, hotel ficho como pocos, tenían corvina, salmón y atún. Cogiéndose la panza y haciendo gesto de indigestión, el feo Mick pidió algo suave: salmón con una mantequilla de naranja y limón y, de yapa, perdón, de guarnición, un puresazo de papa. La papa era peruana; el salmón, chileno. Bueno, al menos en su plato reinó la armonía que en el fútbol y en la política nos falta.
Y como nosotros somos unos profesionales, también averiguamos qué comió la novia. Tome nota, fanático: atún en salsa de albaricoque con risotto. Me datean que el atún venía con risotto de espárragos pero que a la novia, sí, a la atorrante, no le gustaban los espárragos así que solo se comió un risotto a la crema con vegetales al vapor. Qué cool.
Ok, Ok. También les diremos qué comió el hijo (que, a la sazón, se llama Lucas): ravioles de cangrejo con langostinos en salsa de azafrán. Sin duda, es un chibolo gourmet (o el hotel es demasiado nice).
Pero la mala nueva, devotos de la lengua más famosa del mundo, es que el feo Mick no bebió una maldita gota de alcohol durante su estadía en Lima... al menos no en el hotel (su novia tomó el espumante Mumm del frío bar, qué horror). ¿Mick es abstemio? Qué espanto. Si vivir como un rock star implica dejar la carne y el alcohol, yo renuncio al rock'n'roll y me quedo tranquilito en mi anónima realidad, eso sí, escribiendo cosas fundamentales... como lo que come un rockero que ya no es un Rolling Stone.





Saturday, December 3, 2011

Los grandes músicos nunca se jubilan

Su Satánica Majestad
Mick Jagger
 Los grandes músicos nunca se jubilan
Portafolio, 9 de noviembre de 2011 - 7:37 pm


Con más de 60 años, siguen de gira y grabando nuevos discos. Qué vivan los dinosaurios.



Peter Gabriel, Paul Simon, Mick Jagger, Tony Bennett, Leonard Cohen y Lou Reed son veteranos autores que, 50 años después de empezar a escribir importantes episodios de la historia de la música, han vuelto a la actualidad para rubricar aquel pasado, reescribirlo o incorporarle nuevas páginas.
Por ejemplo, Songwriter es el acertado título del décimo octavo disco de Paul Simon, quien –ya fuera en solitario o en su prolífica etapa junto a Art Garfunkel– ha regalado al mundo temas emblemáticos como Mrs Robinson o Bridge Over Troubled Water.
Él mismo se describe como un autor musical antes que como un artista que graba discos y que interpreta sus temas en directo, pero eso no ha impedido que, a sus 70 años recién cumplidos, haya emprendido una nueva gira por EE. UU.
Otro que ha comenzado una gira es el crooner Tony Bennett, quien acaba de lanzar Duets II, la segunda parte de una aventura discográfica que en el 2006 le ayudó a vigorizar su repertorio a fuerza de duetos con otras leyendas.
Donde hace años sonaban Bono, Paul McCartney y Barbra Streissand, ahora lo hacen Lady Gaga, Alejandro Sanz y la malograda Amy Winehouse, dando una idea del contacto de este músico de 85 años de edad con la contemporaneidad.
“Quiero seguir aprendiendo, seguir estudiando y ser todos los días mejor en todas las cosas que hago y espero que eso inspire al resto de artistas a hacer lo mismo”, señaló este músico vitalista, cuyas melodías románticas contrastan con declaraciones incendiarias, como cuando dijo en un show televisivo que Winehouse sabía que iba a morir o que Estados Unidos provocó el ataque del 11-S.
Cuenta Peter Gabriel, la voz original del grupo británico Genesis, que probablemente existe una relación entre los niveles de testosterona y la creatividad, pero el autor de Don’t Give Up opina que, a su edad, donde no alcanza el impulso, llega la experiencia.
A la espera de un nuevo disco de estudio que se hace de rogar, Gabriel defiende que se encuentra en un alto nivel de creatividad a sus 61 años y ha optado en New Blood, su reciente disco, por refrescar su repertorio con una reinterpretación de temas en clave orquestal.
Otro que se ha lanzado a la búsqueda de nuevas sinergias artísticas ha sido Lou Reed, que junto a la mítica banda de rock Metallica acaba de publicar en todo el mundo Lulu.

JAGGER TIENE NUEVO GRUPO

Pocos son los músicos que escapan a la influencia seminal de Mick Jagger en los Rolling Stones, pero su satánica majestad, de 68 años, lejos de acomodarse en su trono, se ha embarcado recientemente en nuevas aventuras musicales, como el grupo Superheavy.
Junto a otro veterano de la música como el ex Eurythmics Dave Stewart, la joven Joss Stone, Damian Marley –hijo de Bob Marley– y el compositor A. R. Rahman, Jagger acaba de publicar un disco de título homónimo al de la banda, en el que ha tratado de unificar distintas sensibilidades y estilos musicales, del reggae al soul, pasando por el rock.
Y algo más se hará esperar el nuevo disco de estudio de otra leyenda andante de la música internacional, el canadiense Leonard Cohen, de 77 años, que tiene incluso título para el décimo segundo trabajo, ‘Old ideas’, que podría publicarse a finales de este año o principios del 2012.





Thursday, December 1, 2011

Freddie Mercury / Veinte años de ausencia



BIOGRAFÍA

Veinte años sin Freddie Mercury
(1946 - 1991)
La reina sin su rey

Redacción Cultura
El Espectador
24 de noviembre de 2011

El 24 de noviembre de 1991, un día después de haber confesado que era portador de VIH, murió el vocalista de la banda británica Queen.


Freddie Mercury no fue un personaje, fue mil a la vez. Más que preocuparse por pertenecer a la pandilla de sujetos más influyentes de la música, pensó en apropiarse de un estilo caracterizado por llevar la contraria. Un día confesó que dedicaba horas mirando y escuchando las propuestas de los demás, muchos de ellos colegas a quienes admiraba de manera ferviente, para hacer lo opuesto.
Por eso, cuando las voces predominantes en el rock eran de registro bajo, él innovó poniendo sobre el tapete su capacidad para asumir tonos altos y los críticos comenzaron a decir que se trataba de una propuesta operática. Pero no paraba ahí. Su iniciativa involucraba, además de coros de todas las índoles, un despliegue escénico pocas veces visto en el ámbito sonoro. Los Beatles tenían asegurado su nombre por haber hecho masivo un gusto sectorial; los Rolling Stones marcaban los derroteros de quienes querían ir en contra del establecimiento; Led Zeppelin dictaba al pie de la letra los cánones de comportamiento para el metal; mientras que Mercury y su corte, casualmente llamada Queen, exhibían sus fortalezas durante sus conciertos.

Oficialmente, Freddie Mercury, en la voz; Brian May, en la guitarra; Roger Taylor, en la batería, y el bajista John Deacon realizaron alrededor de 800 presentaciones, lo que equivale a estar más de dos años consecutivos en la tarima todos los días. Allí, el rey de la reina marcaba la diferencia al construir montajes teatrales en los que él, gracias a sus habilidades como multiinstrumentista, lograba desempeñar varios papeles. Para cada rol, como cualquier diva que se respete, mostraba un atuendo distinto. Se paseaba por los acordes del piano, aceleraba los ritmos de las canciones con la guitarra y después de satisfacer su ego, se ubicaba en donde más cómodo se sentía, en frente de la gente para entretenerla, para cantar, para contar historias y para hacer del rock un arte histriónico.



Monday, November 28, 2011

Aurélie Raya / Las últimas horas de Amy Winehouse


LEA LA BIOGRAFÍA DE AMY WINEHOUSE AQUÍ

Las últimas horas de Amy Winehouse

 
Los análisis lo dicen: la cantante ahogó su desazón en el alcohol. Tenía 27 años. Este es el relato de la semana que acabó con su vida a través de los ojos de su familia, su médico, su guardaespaldas, su pareja y sus amigos.

AURÉLIE RAYA
El País, 12/11/2011





A Amy le cuesta coger el teléfono. En un momento de lucidez escribe a su amigo Kristian Marr este extraño SMS: "Estaré aquí para siempre. ¿Y tú?". Son las tres de la madrugada, la noche del 22 al 23 de julio de 2011. Está en la cama, en el tercer piso de su casa, frente a Camden Square. Ha bebido. Aturdida, se duerme. Ya ha vivido esta situación, la de sentirse pesada, aplastada, atontada por la bebida. Su guardaespaldas, que subió a verla unos minutos antes, no observó nada anormal. Es el mismo que va a echar un vistazo en su habitación a eso de las diez de la mañana. No se mueve. Él no se preocupa. Vuelve a primera hora de la tarde, intranquilo por ese silencio repentinamente molesto. "¿Amy?". No hay respuesta. Abre la puerta y se dirige hacia ella. "¿Amy?". Descubre a la cantante inerte en sus sábanas. Después de tres horas de misterio, las primeras pruebas toxicológicas que se realizan al cadáver descartan una sobredosis de drogas, sin precisar la causa exacta del fallecimiento. Los resultados definitivos indican una tasa de 4,16 gramos de alcohol por litro de sangre en el momento de la muerte. Con una tasa de 0,5 está prohibido conducir; 3,5 es el punto límite, la parte del cerebro que controla la respiración resulta afectada. Winehouse ha bebido como una descosida, una vez más.


"Parecía ida, solo era cuestión de tiempo", dijo su madre de su último encuentro.
Su último novio, Reg Traviss, revela un proyecto de matrimonio inminente y poco creíble.
Solo su difunta y querida abuela, Cynthia, habría podido hacerla entrar en razón.


Una vez de más. Ni siquiera había un vaso al pie de la cama, solo tres botellas de vodka vacías. Cayó en un coma etílico que pudo provocar un vómito en los bronquios, un enfriamiento de la temperatura corporal o una crisis epiléptica. Según las conclusiones de la investigación, su muerte es "accidental".
"No era una suicida, tenía proyectos"
Desde hacía algunos años, los vaivenes alcohólicos caracterizaban a Amy. En cuanto iba demasiado lejos, en cuanto sentía que daba lástima, dejaba de beber de golpe. Esos periodos de sobriedad forzosa se prolongaban durante dos, tres semanas. Pero siempre volvía a beber, cada vez con más intensidad. Tras el desastre del concierto de Belgrado, el 18 de junio, en el que apareció patética, titubeando y mascullando palabras inaudibles sobre el escenario, lo dejó todo. Quería superarlo, cantar otra vez, amar, vivir. Aguantó tres semanas. Hasta el 20 de julio, cuando se la vio, después del concierto de su ahijada, Dionne Bromfield, bebiéndose copas de ginebra y de Red Bull. Winehouse, que era capaz de oscilar entre la euforia y el abatimiento en una décima de segundo, era tan imprevisible que su entorno no advirtió ningún peligro en especial. La pequeña les había acostumbrado demasiado a volver a levantarse.
Su madre, Janis, la visitó por sorpresa el día anterior a su muerte. No pudo impedir nada y solo pudo constatar la magnitud del daño. "Parecía ida, perdida. Solo era cuestión de tiempo". Más tarde suaviza esta visión macabra: "Podía dormir horas y horas y siempre parecía que acababa de despertarse. Nos bebimos un té, vimos fotos de familia... Cuando me fui, me abrazó y me dijo: 'Mamá, te quiero".
La doctora Cristina Romete vigilaba la salud de Amy desde hace cuatro años. Vino a su domicilio ese día, sobre las siete de la tarde. Hacía poco le había recetado Librium, un medicamento que ayuda a combatir las crisis de ansiedad relacionadas con la abstinencia. Comprueba que Amy ha vuelto a beber, pero no se alarma. "Amy estaba achispada, pero podía mantener una conversación". Cuando Romete le pregunta si tiene intención de dejar de beber, Amy duda: "No lo sé". Y la doctora concluye: "No era una suicida, tenía proyectos. Y me dijo: 'Todavía me quedan cosas por hacer en la vida". Eso es suficiente para tranquilizar a un médico.
Deja a su paciente a eso de las ocho de la tarde, sin imaginarse lo que pasaría después. Puede resultar comprensible: 2011 no es 2008, el annus horribilis de la cantante. Amy ya no comparte las rayas de cocaína con Pete Doherty mientras se desternillan delante de unos ratoncillos. Amy ya no se escarifica los brazos para atenuar el dolor causado por la falta de heroína. Su exmarido, Blake Fielder-Civil, el hombre que le hizo descubrir todas esas sustancias, duerme en la cárcel por intento de robo. Por eso unas copas al principio de la noche no son nada...
"Estaba muy aislada"
Durante este último verano londinense, se encuentra razonablemente mal. "Amy no hacía gran cosa, creo que estaba muy aislada", dice un fotógrafo que la siguió durante años. Sus amigas más queridas de sus inicios, Juliette Ashby y Remi Nicole, ya no llaman a la puerta de su casa de improviso. Ya no juega al billar durante noches enteras, como antes, en su garaje o en el primer piso de su pub preferido, The Hawley Arms. Se aburre. Ya no existe pasión en la relación intermitente con su novio desde hace dos años, el engominado director de cine Reg Traviss. Le quiere mucho, pero nunca sustituyó a Blake, El Terrible.
Reg la dejó en febrero, y luego en mayo, asustado por sus abusos y sus llamadas de teléfono regulares a Blake a la cárcel. Hoy, revela un proyecto de matrimonio inminente, poco creíble. Desempeña el papel de yerno ideal y eterno. Y hay que poner cara de circunstancias cuando Reg Traviss explica, con el beneplácito de la familia Winehouse, que Amy era "una mujer normal, cuerda y con buena salud". En otro planeta, a lo mejor.
Pero en el norte de Londres, la noche del viernes 22 de julio, Winehouse encadenó los chupitos uno tras otro hasta el encefalograma plano. Según un allegado de Reg, Amy y él se habían visto y se habían tomado unas copas, pero lo niega con una candidez enternecedora: "El viernes acabé de trabajar tarde y, como no conseguí hablar con ella, pensé que se había dormido. Le envíe un mensaje para decirle que iba a ver un DVD y que me avisase en cuanto se despertara. Me parecía raro no saber nada de ella. Al salir de la peluquería, vi una llamada perdida del número de su guardaespaldas. No me preocupé, siempre perdía su móvil y habría usado el suyo. No la volví a llamar, me pasé por mi despacho para buscar unos zapatos". Sin embargo, sabe que habla de Amy Winehouse, una chica que se salvó de milagro de una sobredosis repetidas veces, una chica que cambiaba una adicción por otra, una chica que había vuelto a beber desde hacía poco, una chica que acababa de enviar un mensaje a otro en mitad de la noche, Kristian Marr, que hacía seis semanas que no la veía.
"Iba por buen camino"
¿Por qué una señal ahora? Él aún no lo entiende. Y recuerda así su último momento juntos: "Estábamos viendo Scarface en nuestro sofá. Amy quería comprar alcohol. La convencí para que se conformara con té. Nos quedamos dormidos. Y yo era feliz sabiendo que iba por buen camino". Pero luego resbaló.
Un tal Tony Azzopardi declara que Amy le "pilló" en la calle y se lo llevó en taxi esa noche para que la pusiera en contacto con un traficante de West Hampstead. Este supuestamente le proporcionó crack y heroína por 1.200 libras. Tony añadió ante la policía que había fumado crack delante de sus ojos, en el taxi, quejándose del acoso de Blake. Pero, teniendo en cuenta que en las pruebas toxicológicas no hay rastro de estupefacientes, ¿qué crédito puede tener un viejo yonqui sin blanca, alcohólico y dispuesto a todo por unos billetes?
Bipolar y depresiva
¿Así es como muere una estrella de 27 años? ¿Tan sola? ¿Se puede culpar de negligencia a su entorno? Andrew Morris, su fornido guardaespaldas, volvía de vacaciones. El médico que la trataba observó un ligero estado de embriaguez. No avisó a nadie. Estas personas olvidaron su naturaleza versátil, bipolar y depresiva. Su madre la encontró como de costumbre, dormida y luego despierta, alegre y luego melancólica. Se preparaba para lo peor desde hace tanto tiempo que había acabado por convencerse de que eso no ocurriría nunca. Su padre vivió unos meses con ella para protegerla. Era insoportable. Vive en Kent, a una hora de la capital. Reg la había dejado sola con sus demonios, sin mala intención.
Solo su querida abuela, Cynthia, habría podido hacerla entrar en razón. Las dos escuchaban a las divas tristes Dinah Washington y Sarah Vaughan. Cynthia, apodada Nan, le contaba a Amy su aventura con el saxofonista de jazz Ronnie Scott, sus infamias de adolescente, su expulsión de la prestigiosa escuela de teatro Sylvia Young por un piercing demasiado evidente, su amor por los uniformes de las camareras estadounidenses de los años cincuenta... Amy hacía entonces el esfuerzo de respetar esas citas semanales. Nan falleció de un cáncer de pulmón en 2006. Amy ya no se sometió nunca a ningún tipo de disciplina. Su canción Rehab pone de manifiesto esa obstinación por hacer solo lo que le plazca. ¡Había esquivado la muerte tan a menudo!
La época en que pasaba las noches vagando, destrozada, con Blake, las uñas ennegrecidas por el crack, los brazos cubiertos de arañazos y las piernas llenas de moratones, había pasado. Su malestar, menos visible, seguía ahí.
La carrera de un cometa
En tres años, el lapso de tiempo que separa su primer álbum, Frank, del segundo, el intenso, Back to black, el dolor, la desesperación, la pena, la droga y la dependencia le habían dotado de una voz potente y oscura, la de una mujer madura y triste. Nunca fue capaz de repetir la proeza, la de poner música a sus males. Su carrera finalizó, por tanto, en 2006, a los 23 años. Un cometa.
Un principio de enfisema diagnosticado en 2008 mermaba su capacidad pulmonar. Era joven para una enfermedad de viejo. En Body and soul, a dúo con su ídolo, Tony Bennett, se oye su timbre dañado y estropeado por los excesos. Su última grabación. En ella, la falta de brillantez y de energía es patente. Ya no tenía mucha voz. ¿Era irremediable? A Amy parecía aterrorizarle la idea de volver a cantar en público o de volver a poner los pies en un estudio. Adoraba la música y sus paseos por Camden, pero la frescura y el entusiasmo se habían atenuado. Era rica y le daba igual. 4,16 gramos. Se mató. Su muerte el 23 de julio fue un accidente. Podría haber sucedido meses o años antes. Su vida fue muy breve y sus tormentos fueron interminables. Un suicidio largo, salpicado de momentos furtivos de alegría y de sobresaltos pasajeros. El destino predeterminado de una chica agotada antes de la treintena.
Traducción: News Clips
© Paris Match' / Contacto
Un negocio hecho cenizas
Amy Winehouse según Scianmarella
En verano de 2012 saldrá a la venta 'Amy: my daughter' (Amy: mi hija), biografía de la cantante londinense firmada por su padre, Mitch Winehouse. Según él mismo ha confesado: "La necesidad de escribirla no solo surge de querer contar su auténtica historia, sino como revulsivo ante su muerte". Las ganancias íntegras del libro, publicado por Harper Collins, irán para la Amy Winehouse Foundation, puesta en marcha por los progenitores tras su fallecimiento con el fin de ayudar a jóvenes con problemas de adicciones. De igual manera, se destinarán a la fundación los beneficios de la subasta del vestido de la diseñadora tailandesa Disaya que lució Winehouse en la portada de 'Back to black', el disco que le supuso la fama mundial y vendió más de 3,2 millones de copias. La puja será el 29 de noviembre y se espera que supere los 23.000 euros. A cargo estará la casa de subastas londinense Kerry Taylor. Y el 5 de diciembre verá la luz su testamento sonoro: 'Lioness: Hidden treasures', un disco que reúne 12 canciones, entre material nuevo en el que estaba trabajando, versiones de clásicos, canciones inéditas y tomas alternativas de sus propios éxitos, más un par de colaboraciones, junto a Nas y Tony Bennett.


Amy Winehouse
Fotografía de Bryan Adams
BUCEANDO EN EL NAUFRAGIO DE AMY

Salen a la luz las grabaciones que Winehouse dejó a su muerte hace cuatro meses. La colección de canciones inéditas esboza el retrato borroso de una artista voraz.

DIEGO A. MANRIQUE
El País, 25/11/2011



La última vez que visité una librería británica, la mesa de novedades estaba tapizada con tomos sobre Amy Winehouse. Una revisión rápida me hizo sospechar que no estaba allí lo que buscaba: eran relatos de testigos visuales, moralejas alargadas a dimensión de libro, mucho corto-y-pego. No localicé el relato completo que conjugara vivencias y creación.


No nos esperan descubrimientos: ya se rebañó su archivo para reeditar 'Frank'.
Hay una docena de temas que no saldrán por falta de calidad sonora.


Un deseo prematuro, por lo demás: su obra artística todavía está incompleta, creíamos. Amy Winehouse era una entusiasta y presumía de varios frentes abiertos, como el disco de jazz que planeaba con el saxofonista Soweto Kinch y el baterista Questlove. Cabía imaginar que quedaron toneladas de experiencias suyas en el limbo de los discos duros, esperando su publicación o su reelaboración (pero no, como veremos). La primera cata en ese legado se llama Lioness: hidden treasures, que Universal pone en las tiendas el 2 de diciembre, como gran acontecimiento. Comercialmente, lo es: el catálogo de Amy, esencialmente dos álbumes, se reavivó tras su muerte y alcanzó nuevos récords de venta.
Antes de entrar en materia, conviene prescindir de prejuicios. Funciona cierto automatismo en un sector del público, que dispara indignado contra cualquier lanzamiento póstumo. Desde las alturas de la ingenuidad, solo se ve en esos casos una operación comercial; la realidad resulta más compleja. En el tiempo presente, es difícil impedir la difusión de cualquier grabación, a pesar de sus posibles deficiencias de sonido o interpretación. Y las consecuencias pueden ser penosas. La reputación de Jimi Hendrix se vio deteriorada por una avalancha de elepés legales o piratas; solo ahora, con el control de su familia, se está enmendando el desaguisado, con ediciones ordenadas y cuidadas al máximo.
Aceptemos que los herederos tienen algo que decir al respecto. Y celebremos sotto voce que algunos fideicomisarios ignoren las instrucciones del difunto, como hizo Max Brod con los papeles de Franz Kafka: gracias a esa "traición", hoy conocemos El proceso, América o El castillo. Lamento informar de que seguramente no nos esperan descubrimientos equivalentes entre el patrimonio inédito de Amy: ya se había rebañado su archivo para las reediciones ampliadas de Frank y Back to black.
Asumamos que las compañías discográficas también participen en el proceso. Su especialidad, después de todo, es confeccionar discos y se supone que saben distinguir entre el impulso fetichista y la necesidad de configurar una experiencia auditiva tolerable. Ted Cockle, jefe de Island, ha especificado que hay una docena de canciones que nunca verán la luz del día por carecer de calidad sonora. Claro que nunca se debe decir "nunca": alguna de ellas, como Procastinate, ya se puede localizar en la Red con un título levemente cambiado.
Esa confluencia de factores explica que en la presentación a medios de Lioness, realizada a finales de octubre en un estudio del Soho londinense, fuera un ejercicio de diplomacia y sobreentendidos. Así, se pasó de puntillas por parte del repertorio aquí incluido. No sonaron temas como Valerie, Will you still love me tomorrow y Wake up alone, ya disponibles en otras versiones en discos de Amy, o el eterno Body and soul que grabó con Tony Bennett para Duets II.
El responsable del proyecto es Salaam Remi, productor de hip-hop con buena brújula para llegar al gusto más mainstream. Socio de Amy desde Frank, buscó maquetas, grabaciones olvidadas, primeros pasos para lo que pudo ser el tercer álbum legítimo. Ese material fue completado con instrumentistas y, en Like a smoke, una parrafada del rapero Nas, otro artista de Salaam por el que, nos cuenta, ella sentía una afinidad especial.
Lo que queda es un retrato borroso de una artista voraz. En 2002, durante su primer encuentro con Salaam, Amy se puso a cantar La chica de Ipanema sin ensayar; si le fallaba la memoria para la letra, se lanzaba al scat, como han hecho cien mil vocalistas de jazz. Mantenía su querencia por el reggae clásico, como evidencia en su lectura de Our day will come, también grabado aquel año.
Amy sabía del poder curativo del soul. En 2009, en su propia casa, probó con A song for you, balada de Leon Russell, tomando como referencia la versión de Donny Hatthaway; en un comentario final, Amy Winehouse sitúa al desdichado vocalista (supuestamente, se suicidó en 1979) en el mismo pedestal que Marvin Gaye. Aproximadamente de la misma época es su Between the cheats, una reflexión sobre la infidelidad cuyo título referencia otro pináculo del soul sensual, Between the sheets, de los Isley Brothers.
No hay grandes revelaciones. Está Halftime, un tema destinado a Frank y finalmente no incluido, que justifica ese título: "Y cuando canta Frank Sinatra / es hasta demasiado / él pacifica mi dolor". Aparecen destellos de fatalismo y desafío; el oyente puede aplicar algunos versos a las peripecias sentimentales de Winehouse pero se mantiene el misterio.
Amy Winehouse no fue una víctima de la industria musical. Todo lo contrario: conviene recordar que se benefició de unas escuelas subvencionadas que ofrecen una gran formación técnica, de un sistema entonces próspero que puso a su alcance eficaces colaboradores. Desdichadamente, no había ni hay mecanismos para aprender a asimilar el éxito, a amar el propio cuerpo, a esquivar relaciones de dependencia, a evitar analgésicos emocionales.