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Thursday, December 23, 2010

Hemingway / Raymond Chandler / Cocteles para bebedores de leyenda


Ernest Hemingway con su esposa Mary y Spencer Tracy
Barra del Floridita
La Habana, Cuba

Cócteles para bebedores de leyenda

Pasiones de barra con un daiquiri, un 'gimlet' y un 'bourbon' combinado



En La Habana, California o Detroit, reflejos de alcohol en la noche. Ernest Hemingway, Raymond Chandler y John Lee Hooker ejercen de gurús.

1 DAIQUIRI

Cuando Ernest Hemingway vivía en Cuba, pasaba mucho tiempo a bordo de su bote, y otro tanto acodado en la barra de El Floridita, ese célebre bar que está en La Habana y que ha inmortalizado el punto exacto donde el escritor logró sus grandes éxitos con el daiquiri, que no eran otros que beberse una cantidad inconcebible de papa's special, un cóctel diseñado especialmente para él, que en la isla gozaba del cariñoso sobrenombre de Papá. El sitio exacto es un banco, al final de la barra, que está hoy aislado por una cadena y coronado por un busto en bronce del escritor. Don Gregorio Fuentes, otra fuente de inspiración paralela al daiquiri, contaba la rutina que seguía con Hemingway todas las mañanas, una rutina productiva cuyo resultado más notable fue la novela El viejo y el mar. El escritor y Gregorio Fuentes, que, además de ser su amigo y su fuente, era el capitán del bote, salían cada madrugada a bordo de El Pilar, tal era su nombre, a navegar mar adentro hasta el atardecer. Hemingway, según explicaba Gregorio, tiraba su caña al mar y se acomodaba en su silla a leer y a beber ron con coca-cola, o sin ella, según el clima, el humor del mar o la intensidad de la resaca que acompañara a este legendario escritor que interrumpía su lectura exclusivamente para sacar del agua un pez o para apuntar ideas en tarjetas que iba echando en una caja de madera. El rumbo deEl Pilar seguía las coordenadas, infalibles y sumamente personales, que Hemingway interpretaba con las cifras que le iban dando sus botellas: "Una de Fundador al norte y una de Bacardí al este", y justamente ahí aparecía un pez espada. Un día se encontraron con un viejo que había pescado un marlin tan grande y tan fuerte que iba remolcando, a buena velocidad, su lancha de remos. Hemingway quitó los ojos del libro que iba leyendo para ponerlos en ese acontecimiento digno de escribirse. Gregorio contaba que el escritor le pidió que se acercara a la lancha para ofrecerle ayuda. El viejo que iba siendo remolcado por el marlin se enfureció y les gritó que se largaran, que ese marlin era de él. En una entrevista que le hizo Milt Machlin en 1958, Hemingway confiesa los números de su récord personal en la categoría de daiquiri papa's special, ese que bebía como un campeón acodado en la barra de El Floridita, cuyos ingredientes son: chorrito de zumo de lima, chorrito de zumo de uva, un poco de hielo y 110 mililitros de ron. El entrevistador quedó fuera de combate con cuatro, nada que ver con los números de Hemingway, que ingirió, en una esforzada jornada, de las 10.00 a las 19.00, 15 papa's special, y al terminar, como si nada, se fue a su casa a escribir algunas de sus páginas de premio Nobel. "¿Y cuál es el truco?", preguntó el entrevistador el día en que regresó al combate: "Beber de pie", respondió el escritor.

2 'GIMLET

'Raymond Chandler, ese extraordinario escritor de novelas policiacas, era famoso por su metodología cuando se trataba de ejecutar el oficio que más detestaba: el de guionista en Hollywood. La lista de requerimientos que imponía al estudio cinematográfico que lo contratara era concisa e innegociable: una habitación con instrumentos para la escritura, una caja de whisky (que pretendía liquidar en cuanto pusiera el punto final), una enfermera (para que le suministrara suero cada vez que el escritor flaqueara o se quedara traspuesto) y una ambulancia (por si flaqueaba el suero de la enfermera y la trasposición del escritor pasaba a mayores).
Su célebre personaje, el detective Philip Marlowe, es, desde luego, un gran bebedor, un talento que también Hemingway, arropado por esa verdad del palo tal que produce tal astilla, ponía en sus personajes. Aunque Marlowe, como su autor, casi siempre toma whisky, en la novelaEl largo adiós cambia de orientación, se deja llevar por su cliente Terry Lennox hasta una mesa minúscula en el bar Víctor, un oscuro local en una ciudad de California. Lennox ordena una ronda de gimlets y lanza su teoría sobre la bebida en general: "El alcohol es como el amor, el primer beso es mágico, el segundo es íntimo, el tercero es rutina". Antes, el adinerado personaje que ha solicitado los servicios de este detective de novela ha dicho esta línea de sabiduría opinable: "Soy rico, ¿a quién demonios le importa ser feliz?". Cuando el camarero pone losgimlets en la mesa, Lennox le explica a Marlowe la naturaleza de ese cóctel: "El verdadero gimlet está hecho mitad de ginebra, mitad de jugo de lima, y nada más. Mucho mejor que el martini".

3 El cóctel deconstruido

El músico John Lee Hooker cuenta en una canción de su álbum Chill outsu método para olvidar a una mujer que lo hacía sufrir, un método que es un cóctel de choque que no incluye concesiones como la lima o el zumo de uva, y que en cambio sí tiende a alcanzar el increíble milimetraje que manejaba Hemingway: este personaje de canción entra en el bar Apex, en Detroit, una cueva donde, desde hace décadas, se refugian los músicos de blues. El Apex está a media luz, medio vacío, y el hombre que acaba de entrar le pide al barman su remedio infalible para olvidar un amor: un bourbon, un escocés y una cerveza. Cuando este personaje, que puede ser el mismo John Lee Hooker, pide por tercera vez este cóctel deconstruido, el barman le hace ver que su estado empieza a ser inconveniente. "No te preocupes", le dice el músico a medio hablar, dentro de esa media luz que alumbra el bar medio vacío, "sólo tráeme un bourbon, un escocés y una cerveza". La historia termina como todas las historias de amor que quieren resolverse en un bar: John Lee Hooker y su personaje, ahogados en la barra, pensando con insistencia en esa mujer que ni con ese remedio infalible han podido olvidar.
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Jordi Soler es autor de Los rojos de ultramar (Alfaguara)





Sunday, July 25, 2010

Raymond Chandler / Marlowe como Chandler


Bogart como Marlowe

Marlowe como Chandler


En 1932, a los 44 años, Raymond Chandler es un completo fracasado. No ha conseguido nada con sus intentos de dedicarse a la literatura. Su matrimonio con Cissy Pascal, por culpa de los dieciocho años que ella le lleva, funciona a un nivel maternal, pero no erótico. Sus excesos en la bebida y sus complicaciones con secretarias hacen que sea despedido de su único empleo importante.Este fracaso le hace abandonar su vida anterior y por tercera vez intentar dedicarse a escribir. Ahora abandona sus altos vuelos literarios y comienza a colaborar en revistas baratas, de gran tirada, especializadas en la publicación de narraciones policíacas. Toma como modelo a Dashiell Hammett y el nuevo estilo policíaco creado por él, y comienza a escribir y a publicar regularmente.

Adiós, muñeca

Raymond Chandler. Barral Editores. Barcelona, 1977.
Transcurridos cinco años y con una gran experiencia en el género, empieza a planear su primera novela. Sitúa la acción en Los Angeles, parte de materiales de sus primeros cuentos, escribe la historia a través de un narrador, y utiliza como protagonista al mejor personaje de sus cuentos, el detective privado Philip Marlowe. Al mismo tiempo consigue apartarse de la tradición del género y hacer que la novela policíaca no sea un fin, sino el medio de expresar su particular concepción del mundo. Y gracias a su especial sentido del humor consigue que el aburrimiento y el fracaso de su vida se transformen en unas divertidas y chispeantes narraciones con unos peculiares diálogos que definen la personalidad de ese Marlowe, que es algo así como su contrario, su opuesto «alter ego», el personaje que hubiese querido ser, pero al que nunca consiguió parecerse.
Después de tres meses de arduo pero provechoso trabajo, en 1939 termina su primera novela, El sueño eterno. Una dinámica y compleja intriga en la cual brilla la personalidad de su característico personaje, el enamoradizo y cínico, pero moralista y rígido, Philip Marlowe. La obra no tarda en alcanzar un gran éxito y rápidamente Chandler se convierte en un autor comercial y en un personaje conocido.
Poco después comienza a escribir Adiós, muñeca, partiendo de sus cuentos Try the Girl y Mandarin's Jade, pero tropieza con unas dificultades que nunca le abandonaron. La facilidad y rapidez con que ha redactado su primera, novela no se vuelven a repetir. Debido a su poca imaginación, a su gran dificultad para escribir y a emplear cuentos preexistentes como punto de partida, la escritura de sus novelas le supone un grandísimo esfuerzo.
Desesperado abandona Adiós, muñeca y, partiendo de un cuento homónimo, empieza a escribir La dama del lago, pero se encuentra con los mismos problemas. Finalmente, consigue terminar Adiós, muñeca en 1940. Aunque tiene menos interés que la primera, también obtiene un gran éxito, dado que vuelve a brillar la personalidad de su magistral personaje, y le abre las puertas del cine que con sus adaptaciones le proporciona importantes ingresos durante el resto de su vida.
Con su característico estilo, en Adiós, muñeca cuenta cómo Philip Marlowe, al intentar ayudar desinteresadamente a un gigantón ex presidiario -a quien llaman Iniciativas Malloy- en la búsqueda de su antigua novia -una pelirroja llamada Velma-, se ve envuelto en una complicadísima historia en la que se entrecruzan un robo de joyas, unos consumidores de marihuana y diversos personajes femeninos que fascinan y engañan al protagonista con gran facilidad.
Salvo en El largo adiós (1953), tal vez la mejor de sus novelas, y aquella en que tras la habitual complejidad de la intriga y la deslumbrante personalidad de Marlowe se esconde una interesante amistad, las novelas de Raymond Chandler se caracterizan por una confusa anécdota que el lector puede ir descifrando, pero que le cuesta gran trabajo sintetizar.
En 1946, el gran director Howard, Haws hace una excelente versión cinematográfica de El sueño eterno sobre un guión de William Faulkner. Durante el rodaje Haws discute con Humphrey Bogart -que encarna con perfección a Marlowe- sobre quién ha matado a uno de los personajes y envían un telegrama a Chandler para que les aclare la duda. Chandler, a quien gusta el guión y está completamente de acuerdo con la película, reflexiona, repasa la novela y en otro telegrama contesta que lo ignora. Lo que demuestra que las dificultades para desenredar la madeja son uno de sus máximos valores y sus principales características.
Tanto sus cuatro primeras novelas, escritas con una cierta precipitación entre 1939 y 1943, como las tres últimas, escritas con gran calma entre 1949 y 1958, muestran esa misma complejidad argumental.
Cuando en 1959, cinco años después que su mujer, Chandler muere, tras un período enloquecido de viajes entre Estados Unidos e Inglaterra, de mujeres y de alcohol, sigue creyéndose un fracasado.
De forma que, a lo largo de sus casi cuarenta años de vida literaria, tanto en su primera aparición como en la última, Marlowe continúa siendo el mismo fantástico, enamoradizo, desinteresado, eficiente, fanfarrón y buen chico de siempre, personaje principal de siete obras maestras del género policíaco, que se encuentran entre la más destacada literatura norteamericana del siglo XX.






Saturday, July 24, 2010

Augusto Martínez / Raymond Chandler y el cine



Raymond Chandler y el cine


Tras vender los derechos cinematográficos de Adiós, muñeca y La ventana siniestra, en 1943, Paramount contrata a Raymond Chandler (1888-1959) para escribir con Billy Wilder, una adaptación del relatoLiberty, de James M. Cain. El resultado es Perdición (Double Indemnity, 1944), dirigida por el propio Billy Wilder, que les vale una nominación para el Oscar al mejor guión del año.Por la susceptibilidad y la timidez de Chandler, admite con dificultad tanto el mal trato que reciben los guionistas de la época por parte de los productores, como las lógicas intervenciones del director de la película en su trabajo. Esta situación, que se repite regularmente en todas sus colaboraciones cinematográficas, le impide realizar un trabajo más continuo en el cine.

Playback

Raymond Chandler. Editorial Bruguera. Barcelona, 1978.
El éxito de Perdición le permite firmar un contrato con Paramount para escribir los diálogos de El povernir es nuestro (And Now Tomorrow, 1944), dirigida por Irving Pichell, y de Misterio en la noche (The Useen, 1945), dirigida por Lewis Allen, y para escribir el guión de La dalia azul (1945), dirigida por George Marshall.
Esta experiencia hace que cuando en 1945 vende a Metro Goldwyn Mayer los derechos de La dama del lago, lo hace con la condición de escribir personalmente el guión. Vuelve a tener problemas con el productor. La versión que él escribe no es aceptada y se niega a firmar la que finalmente dirige Robert Montgomery, en 1946.
Warner le compra El sueño eterno, en 1945. Gracias al trabajo en el guión de William Faulkner y en la dirección de Howard Hawks, el resultado es la mejor de las adaptaciones cinematográficas de novelas suyas. En 1946 Universal le encarga un guión original. Acepta con la condición de poderlo escribir en su casa y no tener que aparecer por los estudios. Así nace Playback, que nunca se llega a convertir en película.
Rechaza numerosas propuestas para escribir para el cine y en 1950 admite la que le hace Warner para adaptar Strangers on a Train, de Patricia Highsmith, porque Alfred Hitchcock va a dirigirla. Empieza a escribir en su casa, pero las periódicas visitas de Hitchcock para ver cómo avanza el trabajo y discutirlo, vuelven a convertirse en un problema. No se entienden, no se llevan bien y el trabajo final es un guión que no gusta a Hitchcock, que hace revisar a otros guinistas y que da lugar a Extraños en un tren (1951), que Chandler detesta.
Playback
En 1953 Raymond Chandler, a los 65 años, tras el gran éxito alcanzado con El largo adiós, la mejor de sus obras, comienza a escribir la séptima y última de sus novelas, la más cinematográfica y la única que nunca ha sido llevada al cine. El punto de partida es el guión Playback, escrito en 1947 por encargo de Universal y que continúa inédito.
A pesar de su reducido número de páginas, tarda cinco años en escribir la novela. La explicación hay que buscarla en las circunstancias que vive durante esos años: en 1954 muere su mujer, poco después vende la casa de La Jolla, donde habían vivido los últimos años, y empieza una vida itinerante, entre Estados Unidos e Inglaterra, entregado a la bebida, enamorado de mujeres mucho más jóvenes que él y jalonada de intentos de suicidio.
Esto hace que en Playback, Philip Marlowe, el famoso detective protagonista de todas sus obras, se encuentre, como el propio Chandler, considerablemente envejecido y solitario y no frene, como tenía por costumbre, los avances sexuales de lasiovencitas de ojos azules con que regularmente se encuentra y que, incluso al final, se abra la posibilidad de una boda.
Por tanto, la anécdota, como siempre narrada en primera persona, empleando un estilo de claro origen cinematográfico y con el peculiar lenguaje de su autor, todavía más que otras veces, es una excusa para que Marlowe, el claro alter ego de Chandler, aparezca como un enamoradizo, quijotesco y romántico detective, más dispuesto a defender los intereses de la joven a quien le han encargado seguir que a descubrir la intriga que se cierne a su alrededor.
Hay que señalar, que no se trata de la reedicción del volumen que con el título Coctel de barro y en una traducción plagada de americanismos apareció, por primera vez en castellano, el año pasado en Ediciones Corregidor, Argentina, sino de una nueva traducción realizada con habilidad por María Teresa Segur, en la que consigue conservar el humor y el peculiar lenguaje de Chandler sin tenerlo que aclimatar, como hacen la mayoría de sus traductores, a la actual y distorsionada forma de hablar para tratar de dar a sus diálogos un máximo tono coloquial.





Thursday, July 22, 2010

Asesino en la lluvia / Los cuentos póstumos de Raymond Chandler


Los cuentos póstumos de Raymond Chandler


En 1932 Raymond Chandler tiene 44 años, está casado con una mujer que le lleva dieciocho y le han despedido de su trabajo por tener problemas con la bebida y complicaciones con secretarias. Decide aprovechar la ocasión para cambiar de vida e intentar una vez más una carrera literaria en la que también había fracasado. Empieza a escribir un tipo diferente de literatura del que antes había intentado. Se trata de narraciones policíacas al estilo de las de Dashell Hammett. En diciembre de 1933 publica su primer cuento en Black Mask, la mejor de las revistas baratas de gran tirada especializadas en narraciones policíacas.A lo largo de su carrera, Chandler escribe veintitrés cuentos en revistas especializadas, pero sólo quince se editan en forma de libro durante la vida de su autor, tanto en El simple arte de matar (1950), como en otras colecciones. Las ocho restantes únicamente se editan en forma de libro en 1964, cinco años después de su muerte. La razón de este hecho reside en la poca imaginación de Chandler, en las múltiples dificultades que tiene para escribir y en su extremada honradez, que sucesivamente le llevan a utilizar estos ocho cuentos como parte de sus tres primeras novelas y a creer que es una deshonestidad su reedición.
El sueño eterno (1939), su primera novela, se basa en Asesino en la lluvia(1935) y El telón (1936). Su segunda novela, Adiós, muñeca (1940), se apoya en El hombre que amaba los perros (1936), ¡Busquen a la muchacha! (1937) y El jade del mandarín (1937). Y La dama del lago (1943), su cuarta novela, pero comenzada a escribir en tercer lugar, está integrada por Bay City Blues ( 1938), La dama del lago (1939) y No hubo crimen en las montañas (1941).
La reciente publicación por Editorial Bruguera de la traducción castellana de estos cinco primeros cuentos, dentro de su interesante colección de novela negra, bajo el título genérico Asesino en la lluvia, con una introducción de Philip Durham, y el anuncio de la publicación de las tres restantes por la misma editorial bajo el título Bay City Blues,pone en manos del aficionado a la literatura policíaca estos famosos relatos y descubre al estudioso la compleja forma de escribir de Chandler.
Cada uno de estos cuentos es un borrador para sus novelas, donde ensaya métodos narrativos, siempre en torno a un punto de vista único ostentado por un narrador, y prueba nombres para ese narrador, que sucesivamente pasa de ser anónimo a llamarse Carnady, John Dalmes, John Evans para terminar llamándose Philip Marlowe, al tiempo que es un terreno de cultivo donde se va forjando su personalidad. Mucho más lejos que esto, las tres novelas citadas no sólo se apoyan en los cuentos indicados, parten de sus tramas para agrandarlas y enriquecerlas, sino que en una complicadísima operación especialmente reagrupan varios personajes en uno, entremezclan capítulos enteros de diferentes cuentos con otros nuevos, hasta alcanzar un resultado que es la suma de los cuentos iniciales con unos pocos elementos nuevos.
Los resultados conseguidos en estos primeros cuentos de su carrerra literaria son muy homogéneos. Son muy iguales, denotan un alto grado de profesionalidad y, como queda indicado, tienen un parentesco directo con sus novelas. En ellos aparece su peculiar forma narrativa, aunque esté en embrión su particular y hábil manera de dialogar y, lo que es más importante, la personalidad de Marlowe todavía no existe. El alto grado de nostalgia que emana de ese particular detective, que trabaja por muy poco dinero, que recibe grandes palizas en su intento de ayudar a cuantos le reclaman y que tanto al final como durante el transcurso de sus aventuras se encuentra solo -en gran medida transposición de la personalidad del propio Chandler y máximo atractivo de sus novelas-, no aparece, se está fraguando y todavía no ha llegado al papel.