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Saturday, December 24, 2011

Raymond Carver / Ultimo fragmento

Raymond Carver con su esposa
Raymond Carver
ÚLTIMO FRAGMENTO

¿Y conseguiste lo que
querías de esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado en la tierra.

Thursday, June 23, 2011

Sylvia Plath / El coloso


Sylvia Plath
EL COLOSO
Dos traducciones
Por Triunfo Arciniegas

“El coloso” es un tanteo o un acercamiento al gran poema de Sylvia Plath, “Daddy”, exploración de la figura del padre.
La muerte de Otto Plath, después de una larga enfermedad, el dos de noviembre de 1940, acabó el encanto de la niñez de Sylvia, entonces de apenas ocho años. El padre es una obsesión en la obra de la poeta norteamericana. Aunque no era judía, en su imaginación veía a su padre como un hombre de negro, ario y antisemita, primero como un coloso y luego como un vampiro. El zapato negro de “Daddy” no solo significa muerte y oscuridad sino ante todo humillación. Poema duro y violento como pocos:

Every woman adores a Fascist,
The boot in the face, the brute
Brute heart of a brute like you.

En Devon, al final de su vida, Sylvia se dedica a la apicultura, antigua pasión de su padre, y en “La llegada de la caja de abejas” escribe: “Encargué esto, esta caja limpia de madera, cuadrada como una silla y casi demasiado pesada. Diría que era el ataúd de un enano o de un niño cuadrado de nos ser por el ruido que no hay en su interior…” La vital laboriosidad de las abejas contaminada por la presencia de la muerte.  
Es tan inmensa figura del padre en “El coloso”, y tan aplastante, que la poeta apenas alcanza el tamaño de su oreja. Pero es una figura resquebrajada, fragmentada, despedazada, en ruinas, de huesos estriados, de rebuznos de mula y gruñidos de cerdo. Nunca estará concluida, es decir, nunca completa, nunca las partes volverán a su sitio. Ni treinta años son suficientes para limpiar y pegar. Tanta ruina requiere más que un rayo. En realidad, todo sigue tal cual. El padre, hondo, oscuro y denso, “como foro romano”, seguirá en el corral, ruina entre las ruinas.
Tan importante es el poema que dio su título al primer libro de Sylvia Plath. En realidad, The Colossus (1960), dedicado a Ted Hughes,  fue el único libro de poemas publicado por Sylvia Plath en vida. Los demás fueron preparados y publicados por su esposo Ted Hughes y su hermana Olivia Hughes, editora de Rainbow Press. La mayoría de sus poemas de este primer libro fueron terminados en el otoño de 1959, en Yaddo, después del viaje de la pareja. La publicación póstuma de Ariel (1965), el segundo libro de poemas, despertó la atención del público de The Colossus, que fue reeditado en 1967. Sigue, con este método de cuentagotas y el sentido comercial de Hughes, Winter Trees (1971).
Sylvia Plath no sobrevivió al invierno de 1963 en Londres. La mañana del once de febrero dejó pan con mantequilla y leche en el cuarto de los niños y se encerró en la cocina. Selló las rendijas con toallas, abrió el horno y metió su cabeza. Cansada, exprimida, sola con sus dos hijos a la altura de sus treinta años, pues Ted Hughes ya vivía con otra mujer, encontró el alivio.
Su trágico final, sus deslumbrantes libros de poemas y su novela La campana de cristal hicieron de ella una figura de culto. Dice Jesús Pardo que en otros tiempos los suicidas eran enterrados en el camino real, con una estaca clavada en su corazón, como un vampiro. Y la verdad es que resulta difícil imaginar a Sylvia Plath sin esa estaca en el corazón.  
            A continuación, María Julia de Ruschi Crespo y Jesús Pardo presentan dos versiones de “The Colossus”, discutibles como toda traducción. El lector decidirá la suya o tejerá una tercera, tal vez más acertada, más personal. Si lo desea, puede acudir al poema original, en Kiss.

Triunfo Arciniegas
Pamplona, 23 de junio de 2011



Traducción María Julia de Ruschi Crespo

Nunca podré reunirte íntegramente,
Juntar, pegar, articular como corresponde.
Rebuznos de mula, gruñidos de cerdo, obscenos graznidos
Provienen de tus grandes labios.
Peor que en un corral.

Quizá te consideres un oráculo,
Portavoz de los muertos o de algún dios.
Yo llevo treinta años esforzándome
Por limpiar de fango tu garganta
Y no he aprendido nada.

Trepando escaleritas con frascos de engrudo y baldes de lisol
Me arrastro como una hormiga enlutada
Por los campos cubiertos de maleza de tus cejas
Para reparar tu inmenso cráneo y desbrozar
Los descarnados, blancos túmulos de tus ojos.

Un firmamento azul de otra Orestíada
Se cierne sobre nosotros. Oh padre, tú solo
Eres una referencia histórica tan importante como el Foro Romano.
Aquí merendando, en una colina de seres siniestros.
Las columnas de tus huesos y el acanto de tus cabellos vuelven
A su antigua anarquía esparciéndose hasta el horizonte.
Se necesita más que un rayo
Para crear tanta ruina.
Algunas noches me acurruco en la cornucopia
De tu oreja, a salvo del viento,

Y cuento estrellas rojas y estrellas color ciruela.
Sale el sol bajo el pilar de tu lengua.
Mis horas se desposan con la sombra.
Ya no escucho más el roce de la quilla
Contra las sordas piedras del desembarcadero.


Tulipanes y otros poemas
Buenos Aires, CEAL, 1988


Sylvia Plath
EL COLOSO
Traducción de Jesús Pardo

Nunca conseguiré recomponerte,
repegarte, reunirte, rejuntarte.
Mular rebuzno, cacareo obsceno,
gruñidos salen de tus vastos labios.
Peor que en un corral.

Quizás es que concebiste profeta,
portavoz de los muertos o los dioses.
Treinta años llevo trabajando
Por limpiar tu garganta de cieno.
Más todo sigue igual.

Escala arriba, con lisol, con goma
de pegar, como hormiga matutina
por los campos herbosos de tu frente
tu inmenso cráneo componiendo, el túmulo
calvo y blanco de tu ojo despejado.

Un cielo azul, como de la Orestíada
nacido, cómbase sobre nosotros.
Oh padre, solo, eres hondo y denso
como foro romano. Entre cipreses
me siento y el acanto de tu pelo

y tus huesos estriados se penetran
de su antigua anarquía hasta el borde
del horizonte. Crear tanta ruina
requiere más que un rayo. Por la noche
me agazapo en tu oreja, contra el viento,

contando estrellas rojas y ciruela.
El sol sale del fondo de tu lengua
y mis horas copulan con tu tumba.
Ya no busco el raer de quillas sobre
las piedras negras de la playa.

Sylvia Plath, Antología, Colección Visor de Poesía
Madrid, Visor Libros, s.f.




Wednesday, June 22, 2011

Sylvia Plath / Canción putesca


Sylvia Plath
CANCIÓN PUTESCA

La blanca helada se acabó,
los sueños verdes nada valen,
tras un mal día de trabajo
llega el momento de la sucia puta:
su simple fama llena nuestra calle.
Todos los hombres:
Blancos, rubicundos, negros
Derivan hacia su forma desmarañada.

Fijaos, os pido, en esa boca
hecha para bofetadas
en ese rostro costuroso
sesgado a fuerza de pintarrajos, hondones, marcas,
violado por cada hosco año.
Ningún hombre se le acerca
que sea capaz de concentrar aliento
con que corcusir fuego de amor en tan fétida mueca
como apuntan
mis castísimos ojos
saliendo de charco, zanja, trago.



Tuesday, June 21, 2011

Sylvia Plath / Suceso

Fotografìa de Brigitte Niedermair

Sylvia Plath
SUCESO

¡Cómo los elementos se endurecen!
La luz lunar, la peña como tiza,
en cuyo seno blanco ahora yacemos

espalda contra espalda. Oigo un búho
chillar desde su frío añil vocales
que en mi corazón entran insufribles.

El niño, en cuna blanca, se estremece,
suspira, abre la boca, pide algo.
Su rostro está esculpido en rojo y pena.

Y luego las estrellas: duras, arduas
de arrancar. Toco: duéleme y me quema.
No puedo ver tus ojos. Donde enfría

la noche la manzana en flor yo ando,
circular, en mi cauce hondo y amargo
de errores viejos. El amor no puede

venir aquí. Se muestra un negro abismo
en el opuesto labio.
Un alma blanca

y pequeña me llama, un blanco, un mínimo
gusano. Abandonáronme mis miembros,
¿quién nos ha desmembrado? Nos tocamos

como tullidos. La oscuridad fúndese.


Monday, May 9, 2011

Bukowski / Hay cosas peores que estar solo

Le chant du poete
Geraud Vogt

Charles Bukowski
HAY COSAS PEORES QUE ESTAR SOLO

Hay cosas peores que
estar solo,
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello,
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde,
y no hay nada peor
que un demasiado tarde.




THERE ARE WORSE THINGS THAN BEING ALONE
by Charles Bukowski

there are worse things than
being alone
but it often takes decades
to realize this
and most often
when you do
it’s too late
and there’s nothing worse
than
too late.

— Charles Bukowski, “oh, yes”
From War All the Time



Sunday, February 13, 2011

Raymond Carver / Seis poemas



Raymond Carver
MI CUERVO Y OTROS POEMAS
Traducción de Juan Carlos Calvillo
MI CUERVO

Un cuervo voló hasta el árbol fuera de mi ventana.
No era el cuervo de Ted Hughes, ni el cuervo de Galway.
Ni el de Frost, ni el de Pasternak, ni el cuervo de Lorca.
Ni uno de los cuervos de Homero, lleno de sangre
después de la batalla. Éste era sólo un cuervo.
Que nunca encajó en ningún lado de su vida,
ni hizo nada que valga la pena mencionar.
Se sentó allí en la rama unos cuantos minutos.
Luego se reanimó y voló hermosamente
fuera de mi vida.


INICIOS

Una vez
había una plomada
hundida en el suelo
de un valle de abetos falsos
cerca de Snohomish
en las Cascadas
que pasaban bajo
monte Rainier, monte Hood,
y el río Columbia
y salía
en algún lugar
de la selva tropical de Oregon
vestida
de hojas de helechos.


SIMPLE

Una abertura entre las nubes. El contorno
azul de las montañas.
El amarillo oscuro de los campos.
El río negro. ¿Qué hago aquí,
solo y lleno de remordimientos?

Con toda tranquilidad sigo comiendo del tazón
de frambuesas. Si estuviera muerto,
me recordé a mí mismo, no las
estaría comiendo. No es tan simple.
Es así de simple.


POEMA PARA HEMINGWAY
& W. C. WILLIAMS


3 truchas gordas están suspendidas
    en el lago
bajo el nuevo
    puente de acero.
dos amigos
    caminan lentamente
sendero arriba.
    uno de ellos,
ex peso completo,
    lleva una vieja
gorra de caza.
    quiere matar,
es decir, pescar y comer
    los pescados.
el otro,
    hombre de medicina,
sabe las posibilidades
    de eso.
cree que está bien
    que sólo estén
suspendidos ahí
    siempre
en el agua clara.
    los dos siguen
pero lo
    discuten mientras
desaparecen
    en los árboles que se disipan
& los campos & la luz,
    río arriba.


ADULTERIO

Una matinée esa tarde
    de sábado La novicia rebelde
Tu abrigo en el asiento vacío
            junto a mí
        tu mano en mi regazo
se nos transporta
a Austria
Allí
en algún lugar del Rin
En alguno de estos viejos
y hermosos pueblos
podríamos vivir tranquilos
un ciento de años
Luego
te pones un delantal
me sirves una taza de té con una rodaja de limón
en Radio Monitor
Herb Alpert
y el Tijuana Brass
tocan Zorba el griego
También oímos por casualidad
parte de una conversación
con Dizzy Dean
En el suelo
junto a la cama el Esquire
Frank Sinatra
rodeado de encendedores llameantes
Tácito
Máximo Gorky
bajo el cenicero
Tu cabeza en mi brazo
fumamos cigarros
y hablamos del lago Louise
el Banff National Park
la Península
Olímpica
lugares
que ninguno de nosotros ha visto
Afuera
el calor se hace rayos
las primeras gotas pesadas de la lluvia
atizan el patio
Escucha
Qué espléndidos estos regalos


ESTA MAÑANA

Esta mañana fue algo especial. Un poco de nieve
yacía sobre el suelo. El sol flotaba en un claro
cielo azul. El mar era azul y verdeazul,
tan lejos como alcanzaba la vista.
Difícilmente una ola. Calma. Me vestí y salí
a dar un paseo, decidido a no regresar
hasta tomar lo que la Naturaleza tenía que ofrecer.
Pasé cerca de unos viejos árboles retorcidos.
Crucé un campo esparcido de piedras
donde la nieve se había amontonado. Seguí
hasta alcanzar el acantilado.
Ahí miré largamente el mar y el cielo y
las gaviotas revoloteando sobre la playa blanca
abajo a lo lejos. Todo precioso. Todo bañado de una luz
pura y fría. Pero, como siempre, mis pensamientos
empezaron a dar vueltas. Tuve que poner de mi parte
para ver lo que estaba viendo
y nada más. Tuve que decirme a mí mismo que esto era
lo que importaba, no lo demás. (¡Y sí logré verlo
durante un minuto o dos!) Durante un minuto o dos
logré desplazar las reflexiones habituales sobre
lo que estaba bien y lo que estaba mal—obligaciones,
recuerdos tiernos, pensamientos de muerte, cómo debía
llevarme
con mi ex esposa. Todas las cosas
que esperaba se fueran esta mañana.
Las cosas con las que vivo cada día. Lo que
he pisoteado para poder seguir vivo.
Pero durante un minuto o dos pude olvidarme
de mí mismo y de todo lo demás. Sé que lo hice.
Pues cuando regresé no sabía
dónde estaba. Hasta que algunas aves salieron
de los árboles retorcidos. Y volaron
en la dirección que yo necesitaba tomar.



 LAS NIÑAS

Olvida todas las experiencias que implican dolor.
Y todo lo que tiene que ver con música de cámara.
Los museos en las tardes lluviosas de sábado, etcétera.
Los viejos maestros. Todo eso.
Olvida a las niñas. Trata de olvidarlas.
Las niñas. Y todo eso.



Juan Carlos Calvillo nació en la ciudad de México en 1983. Es autor de los libros de poemas Dilo otra vez y de memoria, Libro del desconsuelo y La esfinge en Memphis. Sus versiones de los poemas hacen parte de la traducción de la obra de Carver presentada como tesis para obtener el grado de licenciado en Letras Modernas por la UNAM.




Saturday, February 12, 2011

Raymond Carver / Poemas


Raymond Carver
POEMAS

Han llegado todos los días este mes.
En una ocasión dije que los escribía
porque no tenía tiempo para nada
más. Queriendo decir, por supuesto,
para nada mejor, mejor que para simples
poemas y versos. Ahora los escribo
porque me apetece.
Más que otra cosa porque
estamos en febrero
cuando no sucede gran cosa
normalmente. Pero este mes
han florecido los alerces,
y ha salido el sol todos los
días. Es cierto que mis pulmones
se han recalentado como un horno.
Y qué me da a mí si hay gente
que está esperando que se le caiga
el otro zapato, donde me afecte.
Bueno, aquí está pues. Adelante.
Póntelo. Espero que se ajuste
como un zapato.
Lo suficientemente ajustado, sí,
pero suave para que el pie tenga espacio
para respirar un poco. Levántate. Date
la vuelta. ¿Lo sientes? Irá adonde
tú vayas, y estará allí contigo
al final de tu viaje.
Pero de momento quédate descalzo. Sal
afuera un rato, y juega.

Un sendero nuevo a la cascada, 1989. Traducción de Juan Vázquez.



POEMS
by Raymond Carver

They’ve come every day this month.
Once I said I wrote them because
I didn’t have time for anything
else. Meaning, of course, better
things – things other than mere
poems and verses. Now I’m writing
them because I want to.
More than anything because
this is February
when normally not much of anything
happens. But this month
the larches have blossomed,
and the sun has come out
every day. It’s true my lungs
have heated up like ovens.
And so what if some people
are waiting for other shoe
to drop, where I’m concerned.
Well, here it is then. Go ahead.
Put it on. I hope it fits
like a shoe.
Close enough, yes, but supple
so the foot has room to breathe
a little. Stand up. Walk
around. Feel it? It will go
where you’re going, and be there
with you at the end of your trip.
But for now, stay barefoot. Go
outside for a while, and play.

A New Path to the Waterfall, 1989.



Thursday, February 10, 2011

Bukowski / Zapatos

Fotografía de Helmut Newton
Charles Bukowski
ZAPATOS
Traducción de Triunfo Arciniegas
Cuando eres joven
un par de zapatos de mujer,
puntiagudos,
inmóviles,
abandonados
en el armario,
pueden estremecerte
hasta los huesos;
cuando eres viejo
son tan solo
un par de zapatos
sin nadie,
vacíos,
y así
está bien.


Thursday, February 3, 2011

Emily Dickinson / Tres poemas


Emily Dickinson
TRES POEMAS

Traducción de José Manuel Arango


1719

Dios es un dios celoso:
no tolera
que juguemos —sin él—
uno con otro.


1523

Cuando nos vamos nunca lo sabemos.
Hacemos que cerramos la puerta y el destino
a nuestra espalda echa el cerrojo.
No volveremos ya.


1149

Cuando era una niñita notaba que la gente
de pronto desaparecía.
Y pensaba: se fueron a vivir regiones
remotas o a probar las soledades.
Ahora sé: visitan,
pueblan soledades.
Pero es porque murieron. Era el hecho
que la niña ignoraba.