Showing posts with label Cartas. Show all posts
Showing posts with label Cartas. Show all posts

Wednesday, January 12, 2011

Patricia Highsmith / Cuatrocientas cartas


Patricia Highsmith
CUATROCIENTAS CARTAS



Una periodista dona 

400 cartas con Patricia Highsmith


La periodista norteamericana Kate Kimgley Skattebol, ex colaboradora de las cadenas de televisión CBS y CNN, ha donado 400 cartas mantenidas con la escritora Patricia Highsmith al fondo de la novelista de los Archivos Literarios Suizos (ALS). La correspondencia es el fruto de una amistad que duró más de 50 años y servirá para complementar los Archivos Literarios Suizos, inaugurados en 1991.El pasado julio, los ALS adquirieron un primer lote de 400 cartas de la escritora tejana mediante una subasta efectuada por la casa Sotheby's, en Londres. El diario zurichense Tages Anzeiger precisó entonces que los 15.333 dólares (unos 2,5 millones de pesetas) que costaron los escritos fueron aportados por un mecenas, cuyo nombre no reveló. Según el cotidiano, el intercambio epistolar entre la novelista y su amigo Charles Latimer "permitirá algún día esclarecer la vida privada" de Patricia Highsmith. Con estas dos adquisiciones, el fondo de Patricia Highsmith que se conserva en los ALS contiene 800 cartas. Además, cuenta con 100 novelas breves y 150 ensayos, poemas o guiones de televisión.
Originaria de Tejas, donde nació en 1921, Patricia Highsmith pasó los últimos 12 años de su vida en el cantón suizo de Ticino. Como parte de una retrospectiva, el Museo Regional de la localidad de Tragna, del mismo cantón, organizó este verano una exposición consagrada a la escritora, visible hasta el próximo 26 de octubre.


Suiza adquiere 400 cartas 
de la escritora Patricia Highsmith
 Berna 16 AGO 1997
Los Archivos Literarios Suizos (ALS) han adquirido 400 cartas de la escritora Patricia Highsmith, dirigidas a Charles Latimer, por un valor de 15.333 dólares (2,4 millones de pesetas). La operación de compra se hizo en Londres durante una subasta efectuada por la casa Sotheby's. Según el director de los ALS, Thomas Feitknecht, la compra se hizo gracias "al sostén de un benefactor", aunque nadie identificó al generoso mecenas.Según la prensa de Zúrich, el intercambio epistolar entre la escritora norteamericana fallecida hace dos años en el cantón suizo de Ticino y Charles Latimer "permitirá esclarecer un día la vida privada" de Patricia Highsmith.
Teniendo en cuenta estos elementos, la editorial Diógenes, de Zúrich -que es la poseedora de los derechos de la obra de la escritora- prevé la publicación de una biografía. La casa también está trabajando en la publicación de algunos textos inéditos.
Originaria de Texas, Patricia Highsmith pasó los últimos 12 años de su vida en Suiza. Su última novela, Small G, se desarrolla en el ambiente homosexual de Zúrich. Antes de su muerte, y teniendo en cuenta que su editor era suizo, Patricia Highsmith expresó su intención de confiar su fondo literario a los ALS, aunque no pudo concretarlo en vida. En el otoño pasado, esta institución recibió 250 textos inéditos de la autora, entre ellos relatos, ensayos y poemas.



Monday, August 16, 2010

Cortázar / El marking of inédito de Rayuela



El 'making of' inédito de 'Rayuela'

Halladas las cartas que Cortázar envió entre 1950 y 1956 a Jonquières 

mientras vivía en París 

y escribía su obra más célebre - El epistolario se publicará en junio



Julio Cortázar necesitaba poco para vivir; era altísimo, cerca de dos metros, y flaco, y tenía cara de niño, casi hasta el final (febrero de 1984) la tuvo. Carlos Fuentes contó esta semana en Madrid (en el ciclo de la cátedra Cortázar, de la Universidad mexicana de Guadalajara) que cuando ambos eran muy jóvenes fue a visitar por primera vez a Julio, y le preguntó al muchacho que salió a abrirle: "Muchacho, ¿está tu padre?".
Cuando murió -de una enfermedad en la sangre, supuestamente agarrada en Nicaragua, recordó en ese ciclo su amigo Sergio Ramírez- ya Cortázar (nacido en 1914) era un hombre melancólico, herido por una muerte cercana, la de su última mujer, Carol Dunlop, y por la evidencia de que se le acababa el tiempo. Ahora se sabe que cuando estuvo más alegre, cuando escribió Rayuela, entre 1950 y 1956, sus primeros años de París, fue pobre pero feliz. Era el autor asombrado de cartas que explican cómo se gestó esa novela interminablemente maravillosa.

Se trata de un hallazgo de la viuda y del estudioso Carles Álvarez

Esas misivas, según algunos expertos, mejoran la gran novela del escritor
Esas cartas serán ahora un libro que, según algunos entendidos, es mejor que esa novela en la que la gente descubrió el genio diverso (y divertido) de este solitario de París que ya había sido solitario en Buenos Aires. Son lasCartas a los Jonquières, que Alfaguara publicará en julio en Argentina antes de que aparezcan en España. Aurora Bernárdez, la primera mujer de Cortázar y albacea del escritor, la que le cuidó en los últimos tiempos maltrechos de su vida, estaba ayer en un hotel de Madrid con Carles Álvarez Garriga, el estudioso que ha acometido el milagro de abrir con ella los cinco cajones (una cómoda), donde hallaron, veinticinco años después de la muerte del escritor, "un guión radiofónico, dos novelas, dos obras de teatro, tres traducciones, 32 relatos, una cincuentena de documentos de difícil clasificación genérica, 63 poemas o poemarios, 122 cuadernos, borradores o notas sueltas, 157 artículos..., y cerca de un millar de cartas".
Aurora rastreó las cartas que obtuvo en 2000 de la viuda de Eduardo Jonquières, pintor, gran amigo de Cortázar que se quedó en Buenos Aires cuando Julio asumió la aventura de saltar el charco para huir de la monotonía provinciana de Buenos Aires y adentrarse en el asombro de París. Esas cartas son "la crónica casi semanal de la instalación de Cortázar en Europa"; ahí están "el humor, esa felicidad de la prosa, esa capacidad de observación y esa cultura que define al mejor Cortázar". Escribe a los Jonquières "sobre su penuria económica", pero esa no era una obsesión, ni una interrupción de la búsqueda de una belleza (música, pintura) que le emborrachó. Carles Álvarez Garriga dice que a Cortázar "sólo le hacía falta lo imprescindible para vivir: una mesa, una silla donde leer, y sobre todo tiempo para pasear, ir a museos, escuchar música...". Y así sería siempre. Bernárdez le contó en la Casa de América a Julio Ortega (y al público) que Cortázar era un solitario que se quedaba en casa mientras ella callejeaba por París; e incluso cuando él mismo hacía esas excursiones, al volver Julio le decía: "Contame algunas cositas...".
De esas "cositas" se fue haciendo Rayuela, que nació en un mundo en silencio del que ahora quedan las cartas a los Jonquières. Él jamás le decía a Aurora qué estaba haciendo, y sólo le enseñó el manuscrito al final. A sus amigos de Buenos Aires, los Jonquières, les decía lo que iba pasando, pero Aurora tuvo que leer la novela (y fue la primera en leerla) para saber qué había pasado en esos cinco años por la cabeza de muchacho Cortázar.
Lo que hay en estas cartas, dice Álvarez, es "asombro de vivir"; el deslumbramiento que supone llegar a París, "que era el sueño de su vida, el conocimiento del Louvre, al que dedica seis meses, todas las tardes". En ese tiempo los dos están viajando, y traduciendo; Francisco Ayala, el primero que le publica, le ha encargado la traducción de Poe, y París es una fiesta alternada con la melancolía de Buenos Aires.
En estas cartas nacen los cronopios, el hallazgo subliminal que convierte a Cortázar en muchos Julios confundidos con esos personajes a los que dio casi identidad humana. Le dice a María, la esposa de Jonquières: "Me han nacido unos bichos que se llaman cronopios", y le copia una de las historias que serían parte de Historias de cronopios y de famas.
En esa abigarrada cómoda de lo que Cortázar dejó escrito hay mucho más, como en este nuevo libro, que acaba con el facsímil de una dedicatoria de Rayuela a los Jonquières: "A María y a Eduardo con el largo cariño de Julio". Han pasado cinco o seis años de correspondencia, mientras él ha ido escribiendo su novela misteriosa, y Carles cree que ese largo subrayado es una justificación de la prolongada espera que todos sus amigos tuvieron que hacer hasta que apareciera este milagro narrativo que consagró a Cortázar y que ahora es, retrospectivamente, el alma de estas cartas.

"A María y a Eduardo"

- Julio Cortázar mantuvo correspondencia con Eduardo Jonquières, pintor, amigo de Buenos Aires, mientras vivía en París entre 1950 y 1956. A él y a su mujer María escribió una dedicatoria de Rayuela (izquierda): "Con el largo cariño de Julio".
- En el importante cuerpo epistolar recién hallado se conservan cartas como la de abajo, de 13 de febrero de 1950. Es la más antigua de las que se guardan enviadas a Eduardo Jonquières.